{"id":5467,"date":"2021-04-30T23:55:16","date_gmt":"2021-05-01T04:55:16","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=5467"},"modified":"2021-05-01T00:25:50","modified_gmt":"2021-05-01T05:25:50","slug":"el-gran-bohemio-argentino-amigo-de-federico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=5467","title":{"rendered":"El gran bohemio argentino amigo de Federico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Roberto Alifano<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no tomar como arquetipo del bohemio al transgresor Di\u00f3genes de Sinopia? Plat\u00f3n, que le reconoc\u00eda genio a este fil\u00f3sofo desquiciado por haberse atrevido a discutir con \u00e9l sobre asuntos esenciales relacionados con la paradojal metaf\u00edsica, lo apod\u00f3 el \u201cS\u00f3crates delirante\u201d. Cuenta la leyenda que durante los Juegos \u00cdstmicos, expuso su filosof\u00eda con cierto desparpajo ante un p\u00fablico numeroso y fue aplaudido a rabiar. Su fama creci\u00f3 tanto en Atenas, que Alejandro Magno lo quiso conocer y mientras Di\u00f3genes se hallaba absorto en sus pensamientos se plant\u00f3 frente a \u00e9l para decirle de un modo rotundo y altanero: \u00abSoy Alejandro, p\u00eddeme lo que quieras\u00bb. Sin inmutarse, el c\u00ednico que dormitaba, entreabri\u00f3 los ojos y le contest\u00f3: \u00abQu\u00edtate de donde est\u00e1s que me tapas el sol\u00bb. Di\u00f3genes valoraba m\u00e1s los rayos de ese sol ma\u00f1anero que todo el poder y la riqueza del mundo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino\u00a0<em>bohemius<\/em>, de origen latino, tiene diversos significados, que no vienen al caso indagar en esta rese\u00f1a. Para la Real Academia est\u00e1 asociado a una vida que se aparta de las convenciones sociales y que privilegia el arte y la cultura por sobre las cosas materiales. Por extensi\u00f3n, bohemia es aquella persona que lleva un estilo de vida que se diferencia del com\u00fan, es aqu\u00e9l que vive bajo un estilo que no prioriza la ostentaci\u00f3n de un autom\u00f3vil \u00faltimo modelo o una casa lujosa, sino m\u00e1s bien un viaje, un momento grato al esp\u00edritu, af\u00edn al arte, a la poes\u00eda, o una modesta manualidad, entre otras cosas. Tambi\u00e9n es importante no confundir al\u00a0<em>bohemio<\/em>\u00a0con el vago o alguien que viste mal; sin embargo, es muy com\u00fan que se consideren sin\u00f3nimos, cuando en realidad una persona bohemia es alguien so\u00f1ador, idealista, artista por naturaleza; en fin, aquel a quien no le importa el \u201cqu\u00e9 dir\u00e1n\u201d, ni su status social o aristocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Edmundo Guibourg, fue un bohemio, un aut\u00e9ntico bohemio, quiz\u00e1 el \u00faltimo que tuvo esta Buenos Aires querida. Para sus amigos (entre los que me cuento con orgullo), era \u201cPucho\u201d, un cari\u00f1oso apodo relacionado con el fumador empedernido que lleg\u00f3 a ser y uso como seud\u00f3nimo para firmar sus caricaturas, porque empez\u00f3 como dibujante. Naci\u00f3 el 15 de noviembre de 1893 en el barrio de Balvanera, pero pronto la familia se mud\u00f3 al barrio jud\u00edo de Villa Crespo en una casa que compart\u00eda patio con el templo sefarad\u00ed del rabino Le\u00f3n Karmona (\u201c<em>el primer santo que conoc\u00ed, con una barba que le llegaba hasta el ombligo<\/em>\u201d, me confes\u00f3 con una sonrisa) y cuando a\u00fan no hab\u00eda cumplido los seis, al famoso Abasto, un sitio de Buenos Aires cuya vida social giraba en torno de un activo mercado de frutas y verduras que abastec\u00eda a otros comercios de la ciudad. All\u00ed, \u201cPucho\u201d comparti\u00f3 potrero y pelota de trapo con el que una vez crecido, por su voz privilegiada la porte\u00f1idad bautizar\u00eda como nuestro \u201cZorzal criollo\u201d; por supuesto, me refiero al gran inmortal Carlitos Gardel.<\/p>\n<p>\u201cPucho\u201d me hizo saber otra vez, cuando visitamos juntos una pe\u00f1a de tango de la calle Agrelo, que la gente del barrio, les dec\u00eda a \u00e9l y a su hermano, incluido Gardel, \u201clos francesitos\u201d; y con fundamento, pues su padre, ebanista y artista de la escultura en madera, hab\u00eda nacido en Francia, lo mismo que \u201cel Morocho del Abasto\u201d (otro apodo del gran Gardel) cuya madre y \u00e9l eran oriundos de Toulouse. De manera que con Charles Romuald Gardes (que as\u00ed se llamaba de nacimiento Carlos Gardel) se criaron juntos y fueron tan amigos como hermanos. \u201c<em>El querido barrio del Abasto fue para Carlitos y para m\u00ed el nexo de uni\u00f3n que siempre nos identific\u00f3. Para nosotros, con su pintoresquismo, su paisaje urbano, su inmenso mercado, sus cantinas italianas, su clima bien porte\u00f1o y arrabalero, era la tierra del descubrimiento, nuestro grande y generoso hogar. Cuando empec\u00e9 a ir al colegio con mi hermano mayor, que ten\u00eda dos a\u00f1os m\u00e1s que yo y un a\u00f1o menos que Gardel, \u00e9ramos todos unos chiquilines que a veces nos gan\u00e1bamos la comida ayudando a descargar fruta en el mercado<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Finalizada la escuela primaria, el inquieto \u201cPucho\u201d empez\u00f3 el bachillerato, pero no result\u00f3 un buen alumno y a mitad de carrera abandon\u00f3 los estudios para volcarse a \u201c<em>vivir la vida<\/em>\u201d, seg\u00fan se ufanaba con cierta nostalgia. \u201c<em>Gardel, en otro colegio vecino, sigui\u00f3 en el mismo sendero que yo. \u00c9l luego se hizo cantor, ten\u00eda un don envidiable, su voz era \u00fanica, y mir\u00e1 c\u00f3mo le fue al \u2018Morocho\u2019, se convirti\u00f3 en el m\u00e1s grande, en nuestro m\u00e1ximo e insuperable artista y representante del tango<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>En ese cotidiano transitar las calles de la ciudad y frecuentar los caf\u00e9s, las tertulias y los lugares de esparcimientos, \u201cPucho\u201d descubri\u00f3 el teatro, que en seguida lo atrap\u00f3. Uno de sus sitios preferidos fue el concurrido\u00a0<em>Caf\u00e9 de los Inmortales<\/em>, un genuino oasis cultural frecuentado por actores, artistas pl\u00e1sticos, poetas y periodistas, que se erig\u00eda desde los inicios del siglo XX en la c\u00e9ntrica calle Corrientes. Unas cuadras m\u00e1s all\u00e1, en la avenida de Mayo, en lo que hab\u00eda sido la residencia del aristocr\u00e1tico Saturnino Unzu\u00e9, estaba el otro c\u00e9lebre caf\u00e9 de la ciudad, el m\u00edtico\u00a0<em>Tortoni<\/em>.<\/p>\n<p>Hacia 1910, para la \u00e9poca del\u00a0<em>Centenario<\/em>, Edmundo Guibourg pisaba fuerte en sus diecis\u00e9is a\u00f1os, y ya empezaba ser conocido en el mundo del teatro y estimulado por sus amigos. Sin acritud ni malevolencia se empez\u00f3 a popularizar con su l\u00e1piz burl\u00f3n y travieso, caricaturizando a figuras del ambiente; luego abandon\u00f3 el dibujo y se incorpor\u00f3 definitivamente al periodismo escrito, para ser columnista de cr\u00edtica teatral, donde encontrar\u00eda su vocaci\u00f3n definitiva. En sus art\u00edculos vivificaba el esp\u00edritu de la palabra, d\u00e1ndole rumbo y esperanza y se\u00f1alando horizontes. No tardaron en enviarlo como corresponsal a Europa y en Par\u00eds, se reencontr\u00f3 con su admirado Gardel.<\/p>\n<p>Cuando en 1933 pis\u00f3 tierra Argentina el dramaturgo y poeta Federico Garc\u00eda Lorca, la primera persona que busc\u00f3 fue a Edmundo Guibourg. La raz\u00f3n estaba en que el \u00e9xito que tuvo \u201cBodas de sangre\u201d en Buenos Aires, representada por Lola Membrives, se debi\u00f3 especialmente a la fuerza ejercida por \u00e9l en el diario\u00a0<em>Cr\u00edtica<\/em>.<\/p>\n<p>\u201c<em>Tambi\u00e9n me acompa\u00f1aron en esa difusi\u00f3n de la obra, Pablo Suero, del vespertino\u00a0<\/em>La Raz\u00f3n<em>\u00a0y Octavio Ram\u00edrez, del matutino\u00a0<\/em>La Naci\u00f3n -recordaba \u201cPucho\u201d-.<em>\u00a0Los tres gravitamos sobre el p\u00fablico para que fuera a verla, y evidentemente como se comprob\u00f3, la obra ten\u00eda asidero suficiente para ser un gran \u00e9xito<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Apenas estrecharon sus manos, la amistad entre Federico y \u201cPucho\u201d, qued\u00f3 sellada para siempre. Ambos enormes conversadores, francos y divertidos, due\u00f1os de estilos propios de comunicaci\u00f3n y el arte de favorecer el di\u00e1logo, hizo que el v\u00ednculo se consolidara a lo largo de aquellos seis meses que dur\u00f3 la residencia de Federico en Buenos Aires. A ello contribuy\u00f3 tambi\u00e9n el n\u00facleo de amigos mutuos que los rodearon, entre quienes se contaban Pablo Rojas Paz y su mujer, Carlos de la P\u00faa, Pablo Neruda, Ricardo Molinari, Alfonsina Storni, Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n y el imaginativo dramaturgo Samuel Eichelbaum, cu\u00f1ado de Guibourg.<\/p>\n<p>Siempre con emoci\u00f3n, \u201cPucho\u201d recordaba los encuentros de Federico con ese grupo de amigos. \u201c<em>Lo acompa\u00f1aban Fontanals y su hija. Fontanals era un talentoso pl\u00e1stico de la escenograf\u00eda, un aut\u00e9ntico maestro, compa\u00f1ero inseparable del poeta. Solo se separaban cuando ten\u00edan invitaciones diferentes; pero el grupo nuestro sol\u00eda tenerlos siempre a los dos. Cuando pod\u00edan escaparse, eludir los compromisos, el punto de reuni\u00f3n preferido \u00e9ramos nosotros. Te imaginar\u00e1s como los persegu\u00edan las se\u00f1oras de la sociedad argentina y todo el snobismo. El encuentro con nosotros era en la Avenida de Mayo, en el bar del hotel Castelar donde estaban alojados, o en el Caf\u00e9 de los 36 Billares, o en el Caf\u00e9 Berna, cerca de la plaza del Congreso. Eran tres o cuatro caf\u00e9s en los que nos reun\u00edamos. Nos d\u00e1bamos la palabra y all\u00ed \u00edbamos todos para encontrarnos con Federico<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Sigue asombrando a quienes han estudiado la estad\u00eda de Garc\u00eda Lorca en Buenos Aires porqu\u00e9 casi no escribi\u00f3 sobre la ciudad que tanto lo hab\u00eda cautivado. \u201cPucho\u201d ten\u00eda su propia respuesta: \u201c<em>Lo que ocurr\u00eda era que no le quedaba tiempo. Se sent\u00eda tan celebrado, tan amado por la gente, que \u00e9l mismo se disculpaba por su haraganer\u00eda. Federico era un canto permanente a la vida. Le encantaba re\u00edr, disfrutaba con una carcajada permanente. Tocaba el piano, la guitarra, hac\u00eda imitaciones de viejas argentinas, de espa\u00f1oles e italianos, cualquier cosa para estallar en una sostenida risa contagiosa. Era un ser \u00fanico e irremplazable<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esa actitud ante la vida que manten\u00eda el poeta granadino, evocaba \u201cPucho\u201d una an\u00e9cdota que resume con gracia el esp\u00edritu que a ambos animaba. \u201c<em>Alguna vez he contado algo que la gente se resiste a creer. Aquello sucedi\u00f3 una noche mientras tom\u00e1bamos el caf\u00e9 despu\u00e9s de haber cenado en un restaurante de Plaza Congreso. Hab\u00eda elecciones y con ellas la prohibici\u00f3n de estar despu\u00e9s de las once de la noche en un lugar p\u00fablico. All\u00ed est\u00e1bamos el grupo de amigos con Federico y entr\u00f3 la polic\u00eda. Nos pidieron documentos y nos llevaron detenidos. En la comisar\u00eda empezaron a interrogarnos:<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfC\u00f3mo se llama usted y a qu\u00e9 se dedica?\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cYo soy Pablo Suero, poeta.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEso no es una profesi\u00f3n, con eso usted no se puede ganar la vida.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfY usted c\u00f3mo se llama?\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cSamuel Eichelbaum y mi profesi\u00f3n es la dramaturgia.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cTampoco eso es una profesi\u00f3n.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Y al llegar a Federico repiti\u00f3 las mismas preguntas:<\/p>\n<p><em>\u201cYo soy Federico Garc\u00eda Lorca, espa\u00f1ol, dramaturgo y poeta.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Y el polic\u00eda respondi\u00f3 con cierta alteraci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u201cMire amigo, paremos aqu\u00ed el asunto. Estos se\u00f1ores son criollos y les puedo permitir la broma, pero es el colmo que se la tenga que aguantar a un gallego.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cAl rato lleg\u00f3 el comisario y, disculp\u00e1ndose, nos dej\u00f3 en libertad.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Edmundo Guibourg, el entra\u00f1able \u201cPucho\u201d llev\u00f3 al cine bajo su direcci\u00f3n y propio guion, \u201cBodas de sangre\u201d, un filme argentino en blanco y negro que se estren\u00f3 el 16 de noviembre de 1938 y que tuvo como protagonistas a Margarita Xirgu, Pedro L\u00f3pez Lagar, Amelia de la Torre y Helena Cortesina. El poeta Luis Rosales, amigo de Federico, estaba seguro que de haberla visto hubiera estado conforme y muy alegre con ella.<\/p>\n<p>Con m\u00e1s de 90 a\u00f1os, \u201cPucho\u201d, nuestro \u00faltimo bohemio, tan encantadoramente jovial como hab\u00eda vivido, se sum\u00f3 a los m\u00e1s el 12 de junio de 1986.<\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente en elimparcial.es<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Alifano \u00bfPor qu\u00e9 no tomar como arquetipo del bohemio al transgresor Di\u00f3genes de Sinopia? Plat\u00f3n, que le reconoc\u00eda genio a este fil\u00f3sofo desquiciado por haberse atrevido a discutir con \u00e9l sobre asuntos esenciales relacionados con la paradojal metaf\u00edsica, lo apod\u00f3 el \u201cS\u00f3crates delirante\u201d. 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