{"id":5688,"date":"2021-05-07T23:57:55","date_gmt":"2021-05-08T04:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=5688"},"modified":"2021-05-08T00:21:54","modified_gmt":"2021-05-08T05:21:54","slug":"el-libro-los-libros-la-vida-ii-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=5688","title":{"rendered":"El libro&#8230; los libros&#8230; la vida (II\/II)"},"content":{"rendered":"<p>El leedor Jos\u00e9 Lanzagorta Croche, quien en el ed\u00e9n llamado Tlapacoyan oficia ante el altar de Seshat, la Se\u00f1ora de los Libros, no sabe cu\u00e1ntos tomos, f\u00edsicos y virtuales, han pasado por sus manos.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os me convid\u00f3 al proyecto de una biblioteca electr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Con cierta pena confes\u00f3 apenas haber reunido 17 mil t\u00edtulos\u2026 pero que tal deficiencia ser\u00eda reparada. No supe qu\u00e9 responder.<\/p>\n<p>Pepe es, pues, una de las persona m\u00e1s calificadas que conozco para cantar la alabanza de los libros. A mi querido Edmundo Valad\u00e9s le hubiera encantado conocerlo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la segunda y \u00faltima parte del paneg\u00edrico que nos regal\u00f3 en el D\u00eda Mundial del Libro y que honra a Juego de ojos compartir con sus lectores.<\/p>\n<p>Los arque\u00f3logos conocen, al estudiar el cra\u0301neo de un animal, sus ha\u0301bitos alimenticios y con esto infieren su forma de vida. Si nuestro cuerpo se desarrolla en funci\u00f3n de nuestros ha\u0301bitos alimenticios, nuestra mente lo hace con base en sus lecturas&#8230; \u00a1consuma buenos libros!<\/p>\n<p>IV.- Las drogas del cuerpo y de la mente. Sabater comenta en su Diccionario Filoso\u0301fico que, en el siglo XVIII, las autoridades se preocupaban celosamente por la buena salud del alma y del reino, no les preocupaba la salud del cuerpo, que era atendida, en el caso de los ricos, por me\u0301dicos y en el caso de los pobres, por brujos y curanderos o por algunas \u00f3rdenes religiosas caritativas.<\/p>\n<p>Y como al Estado no le costaba el cuerpo, el ciudadano pod\u00eda hacer con su cuerpo lo que quisiera. Muy diferente en cambio era el caso de la salud ideol\u00f3gica \u2014religiosa o pol\u00edtica\u2014 de la poblaci\u00f3n, pues su deterioro pod\u00eda alterar el orden establecido, propiciar desobediencias, motines o atentados. Lo que se supon\u00eda que emponzon\u0303aba las mentes era cuidadosamente controlado, primordialmente, la letra impresa. En Espan\u0303a e Italia la Inquisici\u00f3n se ocup\u00f3 de esa vigilancia; en Francia, el ministro Colbert puso en operaci\u00f3n una polici\u0301a literaria, que funcion\u00f3 con temible eficacia hasta el advenimiento de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los libros necesitaban un permiso real para editarse y circular, que pod\u00eda ser negado por numerosas razones: ofensas a la religi\u00f3n por defecto, como en el caso de Helvetius; o por exceso, como los jansenistas; o por discrepancia religiosa, como los protestantes; o por atentar contra las buenas costumbres, como en el caso de los relatos libertinos que, curiosamente en esas e\u0301pocas, estaban catalogados en el mismo lugar en que se encontraban los libros de filosof\u00eda: fil\u00f3sofos, y humoristas fueron considerados libertinos, por su forma de ver la vida; o tambie\u0301n por su propaganda subversiva contra nobles o el rey, etce\u0301tera (que quiere decir: ya no conozco otra causa).<\/p>\n<p>Por supuesto que los libros prohibidos tambie\u0301n se editaban y circulaban, con las dificultades propias de la clandestinidad, pero beneficiando a sus autores con un aura gratuita de notoriedad. Cuantas ma\u0301s obras se prohib\u00edan ma\u0301s eran buscadas hasta por los analfabetos y de mayor celebridad se hac\u00edan sus autores.<\/p>\n<p>Los libros prohibidos eran plagiados sin escru\u0301pulos, falsificados, desguazados y vueltos a montar, adulterados de mil maneras, segu\u0301n el intere\u0301s econ\u00f3mico de los libreros. La gente quer\u00eda leer a Rousseau, a Marat, a Diderot, a Montesquieu o Voltaire y acababa leyendo muchas veces las romas reflexiones de un p\u00edcaro editor.<\/p>\n<p>El Estado, preocupado por la salud mental, esp\u00eda a los impresores, catea los lugares sospechosos y hace requisas, consiguiendo a veces desmantelar las redes de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de las obras prohibidas. Esta represi\u00f3n encarnizada tiene como contrapartida dos efectos contradictorios. Por una parte una cierta podredumbre moral del medio editorial, ya comentada, y por otra parte tiene tambie\u0301n el efecto de establecer solidaridades y complicidades entre los libreros que no pueden disimular su admiraci\u00f3n por esos escritores prohibidos, o porque no saben resistirse al placer y al prestigio de ser ellos, y no otros, quienes puedan ofrecer al pu\u0301blico, cada vez ma\u0301s numeroso y a\u0301vido, los libros perseguidos.<\/p>\n<p>Supongo que este cuadro de persecuci\u00f3n y violencia, guardando la perspectiva hist\u00f3rica que hay entre nuestra e\u0301poca y aquella, les resulta conocida a todos ustedes, o por lo menos a quienes au\u0301n siguen despiertos en esta lectura.<\/p>\n<p>En efecto, este cuadro tambie\u0301n se presenta hoy en d\u00eda, pero ya no para controlar los \u201cpeligros\u201d de la letra impresa, sino los \u201cpeligros\u201d de las drogas. Las autoridades se preocupan menos de las ideas que tenemos en la cabeza que de las sustancias que corren por nuestra sangre. Tal vez sea debido a que la poca propensi\u00f3n a la lectura les hace suponer que cada vez ma\u0301s tenemos menos ideas peligrosas. La persecuci\u00f3n no sirve ma\u0301s que para potenciar y agigantar lo que pretende erradicarse coactivamente, recuerden las grandes fortunas que se hicieron en Estados Unidos en la e\u0301poca de la Ley Seca.<\/p>\n<p>No cabe duda que algunos libros pueden perturbar seriamente a algunas personas, incluso influyendo para que se dan\u0303en a s\u00ed mismas o a otros. Las palabras y las ideas son en potencia mucho ma\u0301s peligrosas que las drogas, pues han creado el ambiente necesario para derribar imperios como el de Luis XVI, con las ideas de los enciclopedistas. La idea de independizarse de Inglaterra se arraig\u00f3 de manera definitiva en los colonos del Nuevo Mundo tras la lectura del libro <em>Common sense<\/em> (Sentido comu\u0301n), escrito por Thomas Paine, que editado en enero de 1776, pronto alcanz\u00f3 un tiraje de medio mill\u00f3n de ejemplares en las colonias, o la Rusia zarista, que despert\u00f3 de esa modorra que ve\u00eda a los zares como encarnaci\u00f3n divina, con los art\u00edculos del Narodnaia Volia (Voluntad del pueblo). Las palabras y las ideas calan hondo. Busque usted buenos libros.<\/p>\n<p>V.- Los libros han dado luz, pero tambie\u0301n fuego. La historia sucinta de las civilizaciones que nos precedieron, ha sido pasar de la barbarie al refinamiento,<\/p>\n<p>e\u0301ste acompan\u0303ado de una vida muelle y holgada tal, que permite que otro pueblo ba\u0301rbaro lo domine, adapte y adopte su cultura, que a su vez sera\u0301 enriquecida por la del pueblo dominador, que poco a poco se volvera\u0301 ma\u0301s refinado.<\/p>\n<p>Hay un pasaje en un libro de historia, no recuerdo escrito por quie\u0301n, en el que menciona que para los romanos, recie\u0301n dominadores de los griegos, e\u0301stos son una total nulidad, inu\u0301tiles para todo, excepto como preceptores de sus hijos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed cabe el aforismo de Lichtenberg, que dice: \u201c\u00bfNo es extran\u0303o que quienes dominan al ge\u0301nero humano ocupen un rango tan superior al de quienes lo educan?\u201d Pues bien, en este devenir de guerras, revueltas populares y dominaciones, se fueron perdiendo varios cientos de libros de manera irreversible para la humanidad, y s\u00f3lo sabemos de ellos porque son citados en otros libros.<\/p>\n<p>Pero de todo esto destacan de manera importante, a mi entender, dos destrucciones conscientes hechas por el hombre. La primera fue en Alejandr\u00eda, la ciudad fundada por Alejandro Magno, ciudad que se sabe maravillosa, de la que sin duda alguna su mayor maravilla fue su biblioteca, cerebro y gloria de la mayor ciudad del planeta y donde funcionaba adema\u0301s un museo y un instituto de investigaci\u00f3n. Se dice que lleg\u00f3 a contener setecientos mil volu\u0301menes, que cuatrocientos mil de e\u0301stos se guardaban en la biblioteca de Bruchion y trescientos mil en el Serapeion. La primera se incendi\u00f3 durante el sitio que a Julio Ce\u0301sar puso la escuadra egipcia en el an\u0303o 48 a.C., y la segunda fue destruida en el 391, bajo el dominio de Teodosio. La conquista de la ciudad por Amru\u0301 acab\u00f3 con lo que quedaba del edificio en el 641 de nuestra era.<\/p>\n<p>La segunda destrucci\u00f3n importante de libros fue la quema en pequen\u0303a o gran escala pero constante y sistema\u0301tica que se llev\u00f3 a cabo durante toda la Edad Media y que dio lugar, como contrapartida, a que se formaran cofrad\u00edas que cuidaban, aun a costa de perder su vida en la hoguera o en el potro de tortura, a los libros que eran prohibidos por la Inquisici\u00f3n. Por cierto, aludiendo a esta etapa de barbarie cultural, un amigo le dijo a Sigmund Freud que las tropas alemanas estaban sacando de las casas sus obras y las estaban quemando en la calle, a lo que e\u0301ste respondi\u00f3: \u201cEso demuestra que la humanidad es cada vez ma\u0301s civilizada, porque en el medievo a quien hubieran puesto en la hoguera ser\u00eda a m\u00ed\u201d. Lea libros antes de que los quemen.<\/p>\n<p>VI.- Reflexiones Finales. El libro nos mantiene despiertos en un mundo narcotizado por la televisi\u00f3n, nos da informaci\u00f3n, entretenimiento, ideas. Nos ensen\u0303a nuestro pasado y le da raz\u00f3n al presente, a la par que nos permite inferir c\u00f3mo sera\u0301 el futuro. Leer diferentes autores nos ampl\u00eda el vocabulario, y el que conoce ma\u0301s palabras aumenta la sinton\u00eda fina que le permite describir las diferentes tonalidades, casi imperceptibles entre diferentes acontecimientos, aumenta la percepci\u00f3n porque enriquece la vida. Leer es una experiencia placentera si se saben seleccionar los textos adecuados y crecer en complejidad conforme vaya creciendo nuestro intelecto. El que se hace del ha\u0301bito de la lectura, se ha inficionado quiza\u0301 del mejor vicio, y no pasara\u0301 mucho tiempo para que tambie\u0301n goce con subjetividades como el olor de la tinta, o la fragancia que emana del papel, invitando, ya desde antes de iniciar su lectura, prometedores placeres, o la tipograf\u00eda con que esta\u0301 impreso y ni que\u0301 decir del exterior: tapas y lomo pueden tener una belleza rayana en lo art\u00edstico, sobre todo cuando se tiene la fortuna de contar con un libro viejo.<\/p>\n<p>En la actualidad todo mundo, o casi, puede tener una biblioteca de taman\u0303o que en el cercano pasado era imposible, esto es con los archivos electr\u00f3nicos que leemos en la computadora, de los cuales me declaro ferviente partidario por muchas razones. En primer lugar son muy baratos, tambie\u0301n contaminan menos: un disco de un tera puede contener una biblioteca de ma\u0301s de un mill\u00f3n de ejemplares que en papel costar\u00eda una fortuna, y contaminar\u00eda con la enorme cantidad de papel que se requerir\u00eda para tener estos volu\u0301menes. La lectura en la computadora permite tener abierto un programa de mapas y localizar los sitios en que se ubica la narraci\u00f3n, en los mapas puede uno, con el sensor de medici\u00f3n ver las distancias de las traves\u00edas y tener una idea ma\u0301s clara de la orograf\u00eda, adema\u0301s, cualquier palabra que uno no conozca, la puede buscar en la red y as\u00ed la lectura se hace con ma\u0301s comprensi\u00f3n. Si uno tiene curiosidad de saber si se dijo algo en un libro, basta con poner la frase y pedirle al buscador que la localice. Y los libros organizados en la computadora no nos ocupan espacio f\u00edsico. Tal vez el mayor problema es que as\u00ed no son atractivos como lo son en una biblioteca, pero ese problema ya se vera\u0301 despue\u0301s c\u00f3mo se soluciona, porque el hombre siempre encuentra soluciones a este tipo de situaciones. [\u2026]<\/p>\n<p>Hemos visto el desarrollo de las ciencias y la tecnolog\u00eda, que supongo todos consideramos maravilloso y exponencial. En unos cuantos miles de an\u0303os pasamos de ser una especie cercana a lo animal a una especie tecnol\u00f3gica que ha logrado ir a la Luna en naves tripuladas y pr\u00f3ximamente llegaremos a Marte. El logro material exuberante, contrasta con los magros resultados que hemos obtenido en materia social: el hombre sigue siendo el lobo del hombre, nos depredamos y la ambici\u00f3n de tener ma\u0301s hace que avancemos poco.<\/p>\n<p>Lo mismo pasa en el mundo de las ideas. Desgraciadamente, las ciencias al avanzar crean un lenguaje, un argot que s\u00f3lo los iniciados en ella lo comprenden y esto no es ma\u0301s que una cara de la xenofobia: tememos lo que no entendemos y esto pasa con todas las a\u0301reas del conocimiento humano, incluyendo la filosof\u00eda, cuya intenci\u00f3n debiera de ser lo contrario, no as\u00ed con la literatura.<\/p>\n<p>La literatura es rebelde y esto nos hace cr\u00edticos, como cuando vemos las injusticias de un mundo asfixiantemente cerrado en \u201cAna Karenina\u201d de Le\u00f3n Tolstoi, o en \u201cMadame Bobary\u201d de Flaubert; nos hace dudar, como cuando leemos \u201cCristo de nuevo crucificado\u201d de Nikos Kazantzakis; nos plantea problemas, como lo hizo S\u00f3focles en sus tragedias y nos pone en la pista de su soluci\u00f3n; se adelanta a su tiempo, como cuando Eric Arthur Blair (mejor conocido como George Orwell) escribi\u00f3 Rebelio\u0301n en la granja, precediendo en su cr\u00edtica a los excesos de las sociedades totalitarias; crea conciencia, como cuando Huxley escribi\u00f3 Un mundo feliz, en el que retrat\u00f3 los excesos del racismo, producto de la eugenesia que trataron de imponer en Inglaterra, por la influencia del gran psic\u00f3logo Francis Galton -primo de Darwin- pero que ten\u00eda claros tintes de superioridad racial y s\u00f3lo es por la ene\u0301rgica decisi\u00f3n de Huxley y un pun\u0303ado de diputados que se impidi\u00f3 que se implantaran medidas eugene\u0301sicas. La buena poes\u00eda, si la leemos con asiduidad, da cadencia a nuestra prosa, nos vuelve conscientes del ritmo, sonoridad y del valor de las palabras, pero tambie\u0301n de los espacios y silencios. En esencia, los libros te humanizan, te vuelven ma\u0301s consciente hacia tus semejantes y por eso es que yo proclamo a la literatura como la ma\u0301s humana de todas las ciencias.<\/p>\n<p>Que me perdone el extraordinario profesor He\u0301ctor Arita por tomar un fragmento de uno de sus escritos, pero es que no encuentro mejor manera de terminar estas l\u00edneas, que remembrando lo que e\u0301l dijo cuando nos comenta que \u201cEn 1784, Volta y Scarpa llegaron a Gotinga a visitar a Lichtenberg. E\u0301ste abri\u00f3 su caja de trucos y entretuvo a los italianos con vejigas llenas de gas lanzadas al aire y las hipnotizantes estrellas del electr\u00f3foro.<\/p>\n<p>Volta trat\u00f3 de responder con un experimento medianamente complejo, pero fracas\u00f3 y mascull\u00f3 eruditos insultos en lat\u00edn, france\u0301s e italiano. Al d\u00eda siguiente, en la cena, Lichtenberg los someti\u00f3 a otro experimento:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfConocen la manera ma\u0301s sencilla de eliminar el aire de una copa sin usar bomba de aire?<\/p>\n<p>\u2014No -respondi\u00f3 Volta, avergonzado.<\/p>\n<p>Lichtenberg llen\u00f3 la copa de vino&#8230; Y el experimento se repiti\u00f3 durante toda la noche, hasta el amanecer.<\/p>\n<p>\u00a1Los libros saben mejor si se leen al amparo del experimento de Lichtenberg!<\/p>\n<p>\u261b @juegodeojos \u261b facebook.com\/JuegoDeOjos \u261b sanchezdearmas.mx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El leedor Jos\u00e9 Lanzagorta Croche, quien en el ed\u00e9n llamado Tlapacoyan oficia ante el altar de Seshat, la Se\u00f1ora de los Libros, no sabe cu\u00e1ntos tomos, f\u00edsicos y virtuales, han pasado por sus manos. Hace algunos a\u00f1os me convid\u00f3 al proyecto de una biblioteca electr\u00f3nica. 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