{"id":8375,"date":"2021-07-23T23:53:19","date_gmt":"2021-07-24T04:53:19","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=8375"},"modified":"2021-07-23T23:56:52","modified_gmt":"2021-07-24T04:56:52","slug":"carmen-rigalt-bella-en-las-tinieblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=8375","title":{"rendered":"Carmen Rigalt, bella en las tinieblas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Diego Medrano<\/strong><\/p>\n<p>Bella, bell\u00edsima en las tinieblas, brillante desde las sombras, blanca en la noche corta, escritura de lirio y mirada h\u00fameda. Carmen Rigalt publica interesante libro de memorias: Noticia de mi vida (Planeta). La Rigalt es mito y patrona para la hosteler\u00eda capitalina: tabernitas de Chueca y La Latina, buchito de cerveza fr\u00eda, verm\u00fa de grifo, azulejo andaluz. Vieja escuela de Emilio Romero (\u201cold school\u201d) donde las mismas horas se discut\u00eda por una palabra en la \u00faltima cr\u00f3nica que por un cubalibre hasta el borde. Mala, buena, hada, bruja, guapa, fea. Medio lim\u00f3n con glaucoma y toda la confusi\u00f3n\/confesi\u00f3n m\u00e1s hermosa en varias millas a la redonda. El arte hojaldrado y crujiente de juntar dos palabras que jam\u00e1s hayan estado juntas. Y que le den mucho por atr\u00e1s al personal, si nos leen o no, porque la escritura es el \u00fanico abrigo, chubesqui para siempre, hoguera donde la vida se consume, campo de tiro y adicciones blancas al ralent\u00ed.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo con todas las letras: Carmen Rigalt, maestra del periodismo espa\u00f1ol, sorna lujosa, herida de escepticismo e iron\u00eda, escritura sin dictado pol\u00edtico o jefe manifiesto, independencia y ganas. A su bola, a su aire, sin doma y en derrota, como quiso el poeta, maquillaje y sombras, letra menuda, labios fr\u00edos, palabras desfilando por todo lo largo y ancho de la navaja helada. S\u00e1tira, sangre caliente, monedero quieto, cata de aire acorralado, el mar en llamas al acabar \u201cel puto folio\u201d, que dir\u00eda David Gistau. Toda la primera parte del texto son memorias familiares, catalanismo de quita y pon, los padres pedernales, los amigos consuetudinarios, la carrera universitaria en Navarra, una Marbella a la que llega a hacer provincianismo entre duquesas descalzas que pintan cuadros y pr\u00edncipes de Hohenlohe, huidos de emperadores del ladrillo, tipo Gil y Gil, a los que se les ven los maletines negros en lo hondo del trip\u00f3n y al abrir la boca para brindar con hielos como melones dentro del vaso. Lecturas, viajes peque\u00f1os, pasi\u00f3n por Azor\u00edn y Pla, que ense\u00f1an a escribir al modo impresionista, sin subordinadas pero con la prosa muy esmaltada por la adjetivaci\u00f3n, lo que lleva a otras burbujas asombrosas.<\/p>\n<p>El mogoll\u00f3n llega con las primeras pensiones en la calle Lagasca, la llegada al Pueblo de Emilio Romero, la mala vida del periodista con falda o pantalones, da igual: \u201cEl bullicio humano que generaba la redacci\u00f3n durante el d\u00eda no era comparable al que hab\u00eda en la whisker\u00eda, importante dependencia de Pueblo , durante la noche. En ese caso predominaban los aduladores de Emilio Romero, los periodistas encargados del cierre y puede que un escritor o flamenca amiga del director. Los periodistas de antes ten\u00edan fama de mujeriegos. Y era verdad. La fama se la hab\u00edan ganado a pulso con las actrices de Hollywood que ven\u00edan a rodar a Espa\u00f1a\u201d. Mujeres, s\u00ed, y toros, y sobre todo lo que perd\u00eda al se\u00f1or Romero, las flamencas, las divas de las tablas, porque el runr\u00fan no cesaba, no siempre en su despacho se hablaba en vertical, y las rutinas horizontales parec\u00edan escapar del sem\u00e1foro por el que se punteaba a las visitas. Emilio Romero, oriundo de Ar\u00e9valo, y a todo aquel paisano de visita por el feudo, siempre se le colocaba (presumiblemente, en los dos sentidos de la palabra, boca adentro y laboralmente). Un genio. \u00a1Viva Ar\u00e9valo! \u00a1Viva!<\/p>\n<p>El arte de escribir sin saber escribir. La vocaci\u00f3n, como un toro, por encima de la vida y a galope: \u201cPueblo marc\u00f3 una \u00e9poca que no se repetir\u00e1. Ahora entras en un peri\u00f3dico y todos los periodistas permanecen en silencio, como si estuvieran en misa. Antes, el traqueteo de las m\u00e1quinas de escribir era la banda sonora de la redacci\u00f3n. En cualquier oficina, las m\u00e1quinas sonaban pac\u00edficamente en manos de las secretarias. A los periodistas, en cambio, nadie nos hab\u00eda ense\u00f1ado mecanograf\u00eda y escrib\u00edamos con dos dedos aporreando el teclado. Nuestras Olivetti eran instrumentos de percusi\u00f3n que se desgastaban con medio centenar de cr\u00f3nicas. Una mecan\u00f3grafa se diferenciaba de un periodista en que aquella manten\u00eda la espalda erguida y la mirada al frente, mientras que el periodista mostraba una postura casi c\u00f3mica, con la cabeza inclinada cual penitente y la punta de la nariz rozando pr\u00e1cticamente el teclado\u201d. De risa.<\/p>\n<p>Tabernitas, figones, fonduchas de la calle Huertas. Redacciones y osad\u00edas. Desconocidos que entraban a ver a Romero con cometidos muy serios: \u201cDirector, quiero encontrar a ETA\u201d. Zumbados, alcoh\u00f3licos, letraheridos, gabardinas de callej\u00f3n, reporteros luchadores y castizos, juntaletras mujeriegos y esquivos, poetas impecunes de provincias, noches que segu\u00edan en el caf\u00e9 Gij\u00f3n donde todo el mundo buscaba un suceso para ser Truman Capote. El libro empieza cuando el \u201cpadre prior\u201d, \u201ccomiendo cacahuetes como un mono\u201d en el Palace, la echa de El Mundo, y la Rigalt hace memoria, disuelve la vida en negro sobre blanco, porque escribir es como beber, se hace por el ruidito, para matar toda soledad, bien desde las teclas o los hielos, da igual. Tiempo de pensiones baratas, habitaciones con anciana y pajarito, vino negro, cogollo del barrio de Salamanca por \u00e9pocas, malos compa\u00f1eros de los que no dan ni un tel\u00e9fono, buenos directores que pagan puntualmente, mucho fanfarr\u00f3n sin Escuela de Periodismo ni Facultad de Ciencias de la Informaci\u00f3n, pero con teclas, y hielos, y todas las ganas de construir un pa\u00eds libre y una vida digna. No hay democracia sin periodismo. Claro que no. Lo otro es propaganda, donde no se saben las cosas. Grande, divertida, el\u00e9ctrica Carmen Rigalt al son de este bolero en cuyo cenit se cita a Figueras, Estanislao Figueras, presidente de la Primera Rep\u00fablica durante cinco meses: \u201c\u00a1Estoy hasta los cojones de todos nosotros!\u201d. Jam\u00e1s nadie demostr\u00f3 mayor lucidez solitaria.<\/p>\n<p><strong>Escritor<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente en elimparcial.es<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Medrano Bella, bell\u00edsima en las tinieblas, brillante desde las sombras, blanca en la noche corta, escritura de lirio y mirada h\u00fameda. Carmen Rigalt publica interesante libro de memorias: Noticia de mi vida (Planeta). 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