{"id":8894,"date":"2021-08-06T23:54:44","date_gmt":"2021-08-07T04:54:44","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=8894"},"modified":"2021-08-07T00:30:17","modified_gmt":"2021-08-07T05:30:17","slug":"los-ultimos-pianos-de-siberia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=8894","title":{"rendered":"Los \u00faltimos pianos de Siberia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Diego Medrano<\/strong><\/p>\n<p>Cambiamos de siglo, permuta el d\u00edgito, cristaliza la Edad Digital como antes brillaron la de Hierro, Plata o Bronce, todos tenemos el tercer brazo en el bolsillo (tel\u00e9fono m\u00f3vil para llamadas y dudas) pero, s\u00ed, ah\u00ed voy, la gran Literatura sigue participando del periodismo, la cr\u00f3nica, el apunte visual e \u00edntimo, la escritura de brisa sobre las hojas volanderas por las pantallas t\u00e1ctiles, terciopelo del mayor de los g\u00e9neros literarios, el Periodismo Literario, mar suave sobre todas las olas encrespadas del presente. Nada, realmente, ha cambiado desde Wolfe, Mailer, Hemingway, Dos Passos. La actualidad es un pulso e, investigar el pasado como tal, siempre el mayor desaf\u00edo.<\/p>\n<p>Sophy Roberts, graduada en Literatura Inglesa por la Universidad de Oxford, m\u00e1ster en Escritura Creativa, m\u00e1ster a\u00f1adido en Periodismo por la Universidad de Columbia, posgrado en Fotoperiodismo por el London College of Printing, editora y corresponsal freelance en las principales cabeceras mundiales (Financial Times, The Wall Street Journal, The Guardian) as\u00ed como en la crema de los programas de radio divulgativos (BBC, The Times Radio) publica en espa\u00f1ol un reportaje novelado de los grandes, asombroso y el\u00e9ctrico, brillante y arrollador: Los \u00faltimos pianos de Siberia (Seix Barral). Una joya. Asistimos a la Siberia del Gulag, del horror entre la nieve comunista y estalinista, del terror rojo en el culo del mundo, hotel eterno de todas las deportaciones, pero, a partir de cierta sensibilidad musical, el ogro atroz sonr\u00ede.<\/p>\n<p>El arte es esto: un antidepresivo para seguir vivo, una maleta donde la vida no es lo que pasa fuera, otro modo de sentir el fr\u00edo, la mejor hoguera o estufa privada. Roberts, realmente, construye un libro de viajes, se adentra en tierras siberianas y va escribiendo su cuaderno de bit\u00e1cora, aromada de Tolstoi o Dostoievsky. Entre las ruinas de Mosc\u00fa, junto al lago Baikal, descubre una verdad peque\u00f1a en crecimiento: los pobres quieren pianos para lustre y orla de sus casas, al modo europeo. La mayor pobreza es estar vac\u00edo por dentro.<\/p>\n<p>Prosa l\u00edrica, po\u00e9tica, todo tiene fineza de hielo, una escritura espectral donde los fantasmas del Gulag sovi\u00e9tico o la Revoluci\u00f3n del 17 existen, s\u00ed, pero no vamos hacia ah\u00ed sino al lujo cultural cuando todo lo de fuera hace plof. Asistimos a los episodios hist\u00f3ricos, el asalto a los Rom\u00e1nov, donde el \u00fanico superviviente fue el perrito spaniel del zar pero la le\u00f1a en ardor es otra: \u201cCuando, a partir de la capital, se extendi\u00f3 el caos pol\u00edtico, la gente rob\u00f3 instrumentos para vend\u00e9rselos a forasteros o para ponerlos a arder en la chimenea. Las familias nobles ahorraban lo que pod\u00edan, acurrucados en torno a las peque\u00f1as posesiones que les quedaban, incluso los instrumentos cuyo tama\u00f1o dificultaba su desplazamiento. Los pianos de cola se utilizaban para subirlos a un cami\u00f3n y dar conciertos callejeros, para as\u00ed educar a las masas en la m\u00fasica en vivo. Propon\u00eda el poeta Mayakovski cuando las nuevas ideas empezaron a difundirse: \u00abArrastrad los pianos a la calle, destrozarlos a golpes\u201d. La m\u00fasica fue una resistencia entre las bestias.<\/p>\n<p>Estudia Roberts la decadencia de las f\u00e1bricas de pianos (Diederichs, Becker) sin demanda tras la Primera Guerra Mundial, y mucho m\u00e1s la fuga a Estados Unidos de los grandes compositores patrios (Rajm\u00e1ninov, Prok\u00f3fiev). Lenin, no obstante, quer\u00eda proteger los tesoros culturales del pa\u00eds, nacionalizar las f\u00e1bricas de pianos, porque el negocio sonaba a suculento, todo el mundo miraba hacia ellos. Los lectores de Ch\u00e9jov y G\u00f3gol, en la isla Sajal\u00edn, quer\u00edan m\u00fasica en sus pisos deprimentes y as\u00ed colocaban gram\u00f3fonos junto a los perros de tiro en las estepas hundidas. No faltan las citas cl\u00e1sicas, las aventuras literarias en el Kolim\u00e1, gigantes musicales en los conservatorios de Varsovia y San Petersburgo. Una cultura sin dinero igual es la mejor disciplina a la que aferrarse para sacar la cabeza del fango, hacia arriba. Todos somos Ch\u00e9jov, borracho por los burdeles, en esta fantasmagor\u00eda donde Mosc\u00fa es un sue\u00f1o y arrojan a la hoguera el piano de Chopin en Varsovia. Nada es previsible: \u201cEs un t\u00f3pico decir que todos los polacos con quienes puedes encontrarte en Siberia son reclusos o desterrados. Tambi\u00e9n hubo colonos libres, y muchos de ellos influyeron en la cultura musical de Siberia\u201d.<\/p>\n<p>Los peri\u00f3dicos entonces lo contaban como otra bengala de socorro: \u201cEn la Varsovia de mediados del XIX, el piano reinaba desp\u00f3ticamente en los salones. No hay ninguna casa en la que no resuenen las teclas de un piano. Tenemos pianos en la planta baja, en el primer piso, en el segundo, en el tercero. Los j\u00f3venes tocan el piano, sus madres tocan el piano, los ni\u00f1os tocan el piano. El piano forma parte del mobiliario familiar, es la piedra angular del talento de la familia\u201d. Una epidemia de belleza: \u201cEstos h\u00e1bitos sociales emigraron a Siberia seg\u00fan avanzaba el siglo y los desterrados polacos se casaban con rusas y recib\u00edan parcelas de terreno que contribuyeron a su vinculaci\u00f3n con el pa\u00eds\u201d. Las mazurcas de Chopin, quien lleg\u00f3 a Par\u00eds desde Varsovia en 1831, fueron otras flores para todos. Kiajta fue la Venecia arenosa de Asia donde llegaba el t\u00e9 mongol a lomos de camellos. Vinos caros, casas grandes, pianos habladores. Mineros siberianos que, bajo el movimiento Decembrista, ten\u00edan prisa por ser cultos. Cruje la madera bajo el techo de Varlam Shal\u00e1mov (17 a\u00f1os de Gulag) o del ogro Dostoievsky (4 a\u00f1os en Siberia), suelos podridos y goteras como cielo, donde a veces un piano cercano, s\u00ed, lloraba por ellos donde el fr\u00edo que helaba la saliva no consegu\u00eda, gracias a la m\u00fasica, hacer lo mismo con el alma.<\/p>\n<p><strong>Escritor<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente en elimparcial.es<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Medrano Cambiamos de siglo, permuta el d\u00edgito, cristaliza la Edad Digital como antes brillaron la de Hierro, Plata o Bronce, todos tenemos el tercer brazo en el bolsillo (tel\u00e9fono m\u00f3vil para llamadas y dudas) pero, s\u00ed, ah\u00ed voy, la gran Literatura sigue participando del periodismo, la cr\u00f3nica, el apunte visual e \u00edntimo, la escritura [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":8895,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[39,1596,38,2275],"class_list":["post-8894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mollete-literario","tag-cultura","tag-libro","tag-literatura","tag-los-ultimos-pianos-de-siberia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8894\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8895"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}