El nombramiento de Roberto Velasco no puede anticiparse positivo sin resultados puntuales que se le conozcan antes o desde ya. Y se le ha encumbrado alardeando su frescura –cuando se lee esa palabra, es imposible no pensar “si no es lechuga”– y por conocer, afirman, los entresijos de la Secretaría, que no cancillería, por ende un canciller, porque sépalo amigo lector que México carece de cancillería. Es una palabreja que usan periodistas y entendidos de las RI porque, ya se sabe, los egos dictan que suena más rimbombante que secretaría o secretario. Lástima que la ley mexicana no la incluye tal denominación, si tanto importa la inclusión en los tiempos que corren. Ya le digo: Secretaría y secretario y va que chuta.
Sí cabía buscar un diplomático con más temple, trayectoria, y con méritos, que los hay. Velasco deja muchas dudas. Precisamente, porque no se le saben detalles de esos tres elementos citados. ¿Qué dentro de la Secretaría, sí se saben? ahora, a decírselos al país.
Desde luego que Juan Ramón de la Fuente nunca debió ser secretario. Estar en el Consejo de Seguridad de la ONU no fue jamás cartas credenciales suficientes y eso mismo aplica para Velasco estando dentro de la SRE. Por muy cargos clave al interior de la dependencia que detentara y eso porque nunca se supo si había otras personas que pudieran ocupar el cargo y, acaso, no había, lo cual tampoco otorga ipso facto las credenciales que lo justifiquen. ¿Por ser cajero de la sucursal es usted óptimo para ser gerente de la misma, sin más, aun sabiendo el movimiento de aquella? Pues no. No es tan de porque sí.
Sí, se le identificó más como Lord Cacahuates y eso es por el incidente que lo destacó, ya que en los otros cargos ya ocupados va sin pena ni gloria para destacarle algo. Al menos, hacia afuera y esa es la imagen que da. ¿Qué viene de adentro? pues qué bien ¿y? se le ha señalado que no todo es ni puede ser Estados Unidos. El gobierno Sheinbaum no ha conseguido romper la inercia de solo ver hacia EE.UU. –y no por sus presiones o el troglodita que tiene por mandatario– sino que parecía que la visión es corta. Solo EE.UU. y él en el cargo ya es muestra de ello. Y cuando hacen el esfuerzo de mirar hacia afuera y a otro lado, solo se les ocurre ver Apagonia, antes conocida como Cuba.
Al respecto, cabe mencionar que la Sheinbaum no ha conseguido tampoco priorizar agenda. Por aquellos que digan que sí, que lo hace mirando a EE.UU. porque lo importante es EE.UU. por nuestros intereses más caros e inmediatos. No. No es así. No la ha definido en materia de política exterior.
Y no lo hace porque al final, prioriza más una agenda ideológica personal que una de intereses por México. Pongamos por caso que tropieza con Perú defendiendo a ese pobre diablo de Castillo y que no acudió al funeral del Papa o su entronización –qué sí, no es solo actos religiosos ni es un tema solo religioso, sino de alta política y eso es lo que cuenta para un Estado laico– pero mejor prima una reunión en España para atender cosas de las izquierdas y en ello no asoma los intereses de México por encima de los partidos. No es visita de Estado, la relación sigue tibia con España y aún falta las disculpas de Felipe VI o definir si México estará en la Cumbre Iberoamericana, dado que el actual gobierno, como el anterior, insisten en esperar unas disculpas que no caben, no porque sí hubo abusos en la Conquista, sino porque conocer el pasado implica hacer cosas más importantes que andar exigiendo disculpas o lavarle la cara al imperialismo español de siglos pasados, como de forma tan desatinada lo hace Zunzunegui.
El caso es que la Sheinbaum prioriza ideología, pero no intereses puntuales de México. Tan es así que ni se nos ha perdido nada en Cuba ni que ir a buscar a Barcelona que le sirva a México. Sirven a los intereses o ideología de la presidenta, pero no necesariamente al país y esas decisiones parece que se han pasado por alto a Velasco y eso cuenta. Ya vamos viendo resultados. A todo esto, no se equivoque: el PRI no hizo mejor política exterior retacando el servicio exterior de amigos. No nos creamos otra cosa.
Por lo demás, a ver cómo resuelve Velasco temas tan puntuales como la llamada de Rubio exigiendo otra vez parar migrantes o la ausencia de Sheinbaum en la ceremonia inaugural del Mundial, mientras se insiste en invitar a jefes de Estado –como a Felipe VI– que no esperan ser recibidos sino por un par y no por un secretario “fresco”. En los detalles está el Diablo.
Son dos tiritos como muestra, que merecen seguirse para ver cómo los resuelve el secretario. ¿Ve? Es bien sencillo no llamarlo canciller, cargo inexistente. Porque no es canciller. Habituémonos a llamar a las cosas por su nombre, como los cargos públicos. Que Sheinbaum acuda al sorteo FIFA y a una reunión de izquierdas y no a cumbres de alto nivel como APEC, habla de desconocimiento de o de una política exterior de contentillo y eso es grave porque se requiere atenderla en primera persona en el mejor de los casos, pues en todos los frentes se juegan los intereses de México, que son de muy diverso calibre, también lo sabemos. ¿Resultados de Velasco? Bueno, a ver si con él seguimos viendo designaciones tan poco honrosas como la de Genaro Lozano en Italia. Lo dicho: ¿están para atender los intereses de México o para seguir como el priismo o el panismo, entregando embajadas a los cuates y sin experiencia diplomática?
Dos aciertos de la SER, uno de Velasco y otro a cargo de De la Fuente: uno, intervenir en el asunto de periodistas en Sudáfrica en lo concerniente y lo mandata por ley la asistencia consular. Y hasta ahí. Y quede claro a todos los mexicanos: o te comportas en otro país o te comportas. ¿Qué estaban usando un dron en zona restringida? Pues fueron a dar al bote. ¿Qué otros colegas se solidarizaron echando cacayacas al gobierno que no les cuadra? Lo siento, la cosa es puntual: infringieron la ley y pagaron por ello. Parece que no aprendimos de casos como el de Facundo en Atenas 2004. Entiéndase: “no estás en México, compórtate”. Usar el hecho como piedra arrojadiza al gobierno federal es mezquino e irresponsable. Exteriores ha hecho lo que le tocaba y eso es suficiente.
El segundo es rechazar el informe de desaparecidos. Se ha explicado que no es el informe en sí, sino su sesgo y no ofrece nada. Dicho esto poque hay opositores que alegan se rechaza una ayuda que nadie ha ofrecido. Más claro, ni el agua. Así que se esperaría un informe que reconozca avances y acciones y no solo documente desapariciones. Es lo acertado.







