Iba a dedicar este espacio a las 111 propuestas de un panismo derrotado y oblicuo como el actual, pero mejor centraré la atención en asuntos más edificantes. Tienen más remedio e importancia que el PAN. La gente tiene más relación con ellos que el número decreciente de militantes panistas y lo que sus estrambóticas propuestas puedan apenas si sugerir. Unas que no balbucean, de menos, cómo castigarán a líderes de carteles inmobiliarios como se señala de serlo a su dirigente, el impresentable de Romero. ¿Cómo le crees a un partido que no puede siquiera decirnos cuánto se gastó en traer a la ignorante de Ayuso, tan amiga de la «poca monta»?
Así, vamos a temas más trascendentes como la admisión de Somos México, la agrupación de impresentables que tendremos la gigantesca oportunidad de reventar en las urnas en 2027, recordándole a Acosta Naranjo que él nunca fue ni es garantía de democracia y no seguirán los que lo apoyan ni él, mamando de la ubre Acosta-de- todos.
Hemos señalado el error garrafal de que Sheinbaum no presidiera la ceremonia inaugural del Mundial. Sí era un acto de Estado y más en la medida en que lo hubiera asumido como tal. Un error innecesario el ausentarse igual que Brugada – la ciudad que orgullosamente preside y al mismo tiempo que la reconocía como mundialista, la dejaba sola, como si no hubiera autoridades– y fue penoso. Entonces ¿en qué quedamos? ¿era o no sede mundialista? Los gobernadores de Jalisco y Nuevo León han sido mejores anfitriones y acudiendo a los partidos, están visibilizando autoridad y haciendo diplomacia alternativa ante la vergonzante ausencia del gobierno federal.
Más no seríamos precisos si no dijéramos dos cosas: sí, el PRI robó más, porque así fue y que la diplomacia mexicana ha sido ecuánime y muy promotora de la justa mundialista. No parecía muy metida en ello, pero un seguimiento a las representaciones diplomáticas de México en el exterior, nos dan cuenta de la ingente cantidad de actos y ceremonias alusivas al Mundial, en franca, conveniente promoción en pro de México. Enhorabuena por el Servicio Exterior mexicano que hoy es parte del gobierno Sheinbaum. Así que es un tanto a favor de tal, con el otro gol anulado por no presidir la ceremonia inaugural. Y recuerde: el exterior existe y sí importa.
El Mundial social ha sido una gran iniciativa. Tiene una de sus páginas más encomiables y dignas de referirse: los museos de la Ciudad de México, y como en Guadalajara y Monterrey, se han volcado con este Mundial y aunque sea el mismo tema taquillero, magníficamente su museografía es variada, su discurso, su narrativa es diferenciable y sumamente interesante. Reflejan distintos tópicos, así que si usted lee esto a tiempo, anote y acuda, que no todo es celebrar en «El Ángel», que también está muy bien, claro.
El museo Franz Mayer apuesta por los Mundiales efectuados en América, el Yancuic va por una retrospectiva al fut mexicano con verdaderas joyas, tanto nacionales como internacionales, con objetos para amantes de sóccer, una expo de tributo. El Nacional de Arte cuenta cómo se ha construido la idea del Visit Mexico a lo largo de las décadas y el Museo del Carmen se fue por las cuatro selecciones del Grupo A en una modesta, pero bien montada minimuestra, así como lo fue la de fotografías de las primeras décadas del fútbol en México que organizó el Museo del Caracol. Ahí faltó un poco de orden museográfico y más explicación, todo dígase.
El Museo Jumex apuesta en tres niveles por una megaexpo de las mejores que la capital puede presenciar en estos momentos, sobre del arte y el fútbol, pero también de piezas únicas ligadas entre otros, a Pelé o Messi. Formidable. Y en su explanada la butaquería con nombres renombrados de nuestro fut. Eso sí, hubieran destacado a Oribe Peralta, quien metió el segundo gol para alzar la de oro olímpica en Londres 2012, hasta ahora el principal galardón del fut nacional. Y no fue poco.
El MIDE va a lo suyo con un planteamiento económico sobre este deporte. El Centro Cultural Tlatelolco con su consabido discurso muy sabor UNAM y de reclamo. El Nacional de Antropología expone una discreta expo de la fotógrafa mundialista Annie Leibovitz, remachada con objetos prehispánicos alusivos a este deporte.
El Palacio de Minería se monta una muestra de mujeres y fútbol y el Palacio Postal suma una pasarela escultórica de órdago. No olvidemos la exhibición fotográfica en el Paseo de la Reforma auspiciada por la Unión Europea, que documenta el fútbol entre grupos vulnerables del Viejo Continente. Y el Palacio de Iturbide regala un despliegue formidable de arte popular ligado al fútbol, resultado de su convocatoria alusiva de lo más exitosa y merece visitarse en su segunda planta. Hasta los museos Soumaya han mostrado discretas muestras alusivas.
Puede compararse a una miniolimpiada cultural como la del 68 y eso ha sido positivo. La capital estuvo a la altura del acontecimiento como sede mundialista y la cultura no se sustrajo y lo hizo bien.
Luego viene la remodelación dekl Metro, que se ha prestado a severas críticas. Destaquemos dos. Que se haga por haber Mundial y que estaciones como Bellas Artes o Zócalo perdieron “su identidad”. Lo primero es soso. Enhorabuena que un Mundial o cualquier otro suceso de renombre, impulse y obligue a remodelar lo que de otra forma se queda pendiente. Hasta Teotihuacán vio beneficios por el Mundial. Qué bueno, así sea solo porque haya estos eventos. La otra era no hacer nada, dado que sin estos fastos mundialistas, la cosa iba lenta. Los ataques parecen más en el tono de cuestionar todo de Morena en vez de ser objetivos, de ser verdaderos usuarios del metro. Por eso, merece atenderse el asunto. Porque la visión opositora ni es la única ni la única valedera.
Lo de la identidad de estaciones que pareciera decirse son intocables e inmutables, es una burrada. Pensemos. El que la estación del metro Bellas Artes mudó sus estatuas hechizas y sus copias por llevar los interiores art déco del Palacio contiguo que le da su nombre, es plausible. Lo han conseguido de una forma espléndida dotando a la estación de un art déco formidable. No se olvide usted que el interior de Bellas Artes aparece en catálogos de lo más granado en la materia. Qué mejor homenaje. Y las estatuas hechizas siempre sobraron. Respetaron los murales del andador que corresponde con la Línea 8 y que evocan las cercanías del recinto: Garibaldi y demás. Perfecto.
La estación Zócalo sí se ve sobrada con sus macetas en las paredes. Ahí debió dejarse las magníficas estampas de sus 5 siglos de existencia. Por lo demás, quedó con más luz y limpio. Se agradece. Extrañas las farolas de metro Hidalgo. Como Alito, ni al caso.
Lo que debió atenderse fue ampliar el metro al Estadio Azteca (sic) e introducirlo al aeropuerto internacional. Es una vergüenza que la gente deba subir escaleras y carecer de ascensores y rampas, bandas y facilidades de toda índole para llegar a esa terminal aérea, saliendo los viajeros con equipaje a media calle en medio de la nada en la estación Terminal Aérea, para luego caminar a las puertas del aeropuerto. Salir a media calle sucede porque nunca se ha instrumentado un plan de modernización que integre el metro a las dos terminales. Un desastre y el Mundial era la oportunidad de hacerlo. Se dejó pasar. Quizá ya toca menos estirar de metrobús y poner atención a estas otras carencias, ya que ambas, aeropuerto y estadio, son cruciales en la dinámica de la capital.



