Sí, sí pero antes de pegar el grito en el cielo ante iniciativas para combatir desde la ley a la desinformación mediática, déjese claro y dígase igual que combatir la desinformación –que es dudoso tener derecho a diseminarla– no sería necesario si tantos medios mexicanos no insistieran en practicarla, porque no les gusta Morena.
Una ley en pro de las audiencias y en el nombre lo lleva, sí, obliga a los medios a ser responsables de lo publicado, responsabilidad que muchos opositores ni quieren ni conviene a sus mezquinos intereses. Lo sabemos bien. No tienen derecho a desinformar. Lo hacen, impunemente.
Y abogar por un derecho a la información en pro de las audiencias es loable. Un derecho que muchos medios ni protegen ni conceden y menos el consagrado derecho de réplica, que siempre lo escamotean desde ciertos medios hegemónicos o no quieren defender el derecho de las audiencias –que alguna vez sin vergüenza lo ha despreciado al aire Gómez-Leyva – y buscarlo no es ni malo ni son cosas menores. Ya sabemos que hay medios que usan sus mesas de debate para solo insultar porque ni les interesa otra cosa y no están de acuerdo con Morena. No importa, las audiencias pesan más.
Si encima, se busca combatir la desinformación porque ciertos medios prefieren sostenerla, no cambiar su actitud desinformadora y, encima, hasta celebran que la diseminan, entonces estamos en presencia
no de censura, sino de una realidad que está complicando sostener la verdad y, peor aún, que cuenta con agentes que no quieren dejar de desinformar, dado que con la desinformación cargada de sesgos y de insultos a sus oponentes, sacan raja de ello.
Nadie espera que estén a favor de Morena,. Solo que no desinformen y tergiversen, como sí y así lo hacen.
Se podrá decir que no, que la mentada iniciativa reguladora es pro Morena y ya, pro dictadura y otras idioteces de corte opositor, pero eso no quita que lo descrito en la realidad de medios en México así esté funcionando, siendo el segunda país con más infodemia política del mundo. Y todo por ser medios anti-Morena, cuya ética como medios está por los suelos.
Ese es el meollo del asunto.
Por años hemos estado expuestos impunemente a medios y comentrócratas que por ser anti-Morena han dicho y difundido barbaridades, desinformado a pasto, mintiendo y desvergonzada y descaradamente admitiendo que la verdad ya no importa o que mentir ayuda a odiar a Morena o admitiendo que se trata de mentir atacando a Morena para que la gente la odie y no le dé el voto. Y en primera fila desinformadora, están los noticieros del evasornícola. Y sí, tiene derecho a ser anti-Morena, no a desinformar como lo hacen. Eso no es libertad de expresión, aunque sean necios y mientan diciendo que lo es.
Pusilánimes, no cabe la menor duda. Y no es insulto, es descripción.
Desde la oposición han pretendido un discurso de odio sancochado –irresponsables como son los oponentes a Morena, con micrófono en mano y en tantos casos– aplaudiendo gracejadas al por mayor, difundiendo notas falsas, celebrando tropiezos e insultando sin cansarse; y el colmo es el insulto, que no es libertad de expresión como ha fijado desde hace más de una década, la Suprema Corte. Sí, la de antes de elegirla, por si alguien ofendido regresa a su cascada de insultos atacándola dizque por estar plegada a Morena, al poder y otras tantas idioteces que se sostienen sin ton ni son en apariencia, porque con la consiga clara y confesa de generar esa crispación y ese odio a Morena se dice lo que sea y a todo lo que su leal saber y entender, afirman serlo. Así tropiecen de nuevo y hagan el ridículo en su afán.
Ridículo porque los medios opositores y sus seguidores dan por buena una foto o una carta, una supuesta grabación, insisten en cosas que no sucederán y las dan por seguras o por un momento determinado que alguien dice que sucedió algo y resultó que no era en México, sino en Timbuctú y mientras eran peras o manzanas y se descubría el pastel, la nota falsa ya se dijo, la retahíla de insultos ya ocurrió, desde gente acomplejada, obnubilada o que perdió ventajas al llegar Morena y esos datos equívocos ya quedaron firmes y ya se soltó el odio irredente e innecesario y estéril. Dan penita ajena, por supuesto.
En ese proceso se han opuesto a separar la noticia de sus comentarios. Lo revuelven todo para sacar raja y manipular audiencias. Lo saben. No quieren que la ley los obligue a separar noticia-información de sus inopinadas opiniones. Saben que hacerlo les restaría oportunidad de golpeteo y de insultar como lo hacen –porque descerebrados son muchos y lo saben– y se mal creen que es su derecho. No lo es. Separar ambas cosas implica que no podrían manipular a su antojo la información desde que van abriendo la boca y no quieren , pues prefieren que el público queda a merced de sus más torcidas ideas e intenciones y eso debe de terminar. Es normal que se opongan,
Otra irresponsable modalidad desinformadora propia de opositores mexicanos consiste en intentar el uso de la inteligencia artificial para poner en boca de morenistas cosas que jamás dijeron. Incluidos los presidentes, sea López, sea la Sheinbaum. Eso es grave por la envergadura del cargo. No les importa, son opositores irresponsables. No dejarlos les lleva a acusar represión. Qué tontos.
En la misma, fue acertado que tanto López como Sheinbaum registraron sus nombres. No sea que un opositor desquiciado como abundan, los usara para papel de baño o algo más que les permitiera desahogar sus complejos, sus traumas, sus carencias por gobernar Morena, solo porque Morena les significa como opositores, haberlos echado del poder y dejar de mamar la ubre. Y sí, nadie tiene derecho a lucrar con el nombre de otro en forma alguna. Nadie.
Como nota al margen, ya sabemos que el PRI sí robó más. Oue un priista sigue diciendo que el PRI es eterno, ni Dios lo quiera, mientras afirma que Morena está enfermo de poder. Te lo dicen los priistas que se roban las elecciones en Coahuila y allí cumplirán 100 años de no soltar la ubre. En serio ¿es Morena y no el putrefacto PRI, la enferma de poder? Desde luego que mienten y ahí están las pruebas.
Ahora se busca transparentar el ejercicio informativo. Difícil de materializar para encausar la expresión informativa. Conviene atender esa iniciativa, estar atentos, que no desvíe un objetivo claro de buscar la verdad informativa, es preciso valorarla. Lo que no cabe es defender seguir mintiendo a costa de la verdad informativa y eso lo saben hacer muchos medios opositores y sacan raja de ello, cuyas editoriales, de menos, son tramposas porque manipulan en ves de informar, tergiversan siempre. Que revuelven información con sus inopinados comentarios sesgados e ignorantes, información con comentocracia, verdad con mentira y pese a que haciéndolo, la presidencia en 2024 la ganó Sheinbaum de todas formas con 2 a1 a la Gálvez, mas insisten en su errática y deplorable estrategia desinformadora. Que venga la ley y ponga orden, entonces.








