Oposición errática con la doble nacionalidad  

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Para variar, no contamos con una oposición estudiada e inteligente, sino mezquina y sumamente extraviada e ignorante. De los creadores de “el Anlo nos poliniza”, que nos permite mofarnos de opositores que ni idea tenían de lo que atacaban, surgen por doquier deslenguados que afirman tontería y media en torno a la doble nacionalidad y los cargos de elección popular.
Afirman con gran torpeza e ignorancia brutal e incorregible –incorregible solo porque no les da su regaladísima, enmendarla– que “la Cheinbaun” es fascista por pretender que se prive a mexicanos de doble nacionalidad aspirar a ser presidentes de México. No, se equivocan. Es la ley vigente a que lo mandata, no la presidenta de México. Otra cosa es que sean opositores obnubilados y odien a Morena, esa que los priva, eso sí, de seguir mamando de la ubre. Son dos cosas bien diferentes.
No entramos en el falso debate acerca de la comprobada paupérrima calidad moral y cuestionable trayectoria de los aspirantes opositores que cuenten con esa circunstancia, porque sabemos que sí son unos impresentables: Téllez, Salinas Pliego, Cabeza de Vaca, Lebaron y demás fauna que, francamente, están para llorar y sería una desgracia que llegasen a gobernar México. Y todos lo sabemos, hasta los que afirman que los apoyan. Se trata de avanzar, no de retroceder y eso es lo que ellos, los enlistados, representan: escoria política y retroceso para mal. Y lo afirmamos porque sus propias trayectorias los delatan. Solitos se hunden.
Pero vamos al tema que nos ocupa: Alito en su rebuzno semanal, lanza que la iniciativa de Sheinbaum es un “enorme retroceso” en Derechos Humanos y en democracia. ¿Se puede ser más pusilánime e ignorante? ¿más mañoso y falsario? De entrada, de guasa resulta el PRI hablando de Derechos Humanos y de Democracia, que viniendo del PRI suena a pésimo chiste mal contado. Y lo es. El PRI sí robó más y desprecia la democracia, de siempre.
¿Qué ya se le olvidó a Alito que el requisito de marras de renuncia a una segunda nacionalidad si se pretende contender para cargo de elección popular está previsto en una Ley de Nacionalidad desde 1998? Esa que lanzó y aprobó el PRI. Es que tiene cara…
Que no se le olvide que ya está previsto en la Ley de Nacionalidad de 1998, esa consigna de obligar a renunciar a la otra nacionalidad a quien tenga dos, cuando se aspira a un cargo de elección popular (arts. 16 y 17) y ha de hacerlo obteniendo a cambio la llamada certificación de nacionalidad mexicana. No, no es el acta de nacimiento. Esa es otra. Se trata de un documento que avala que usted ha renunciado a la otra para representar en exclusiva los intereses mexicanos. Rebuzna el PRI que tener dos nacionalidades no es deslealtad a México. Lo es para estos efectos exclusivos, ya que mañosamente revuelve las cosas o no entiende que no entiende. Sí, es verdad: un certificado nada nos garantiza que esa persona solo verá por los intereses de México, pero sin duda que se le podrá exhibir incumpliendo su palabra de honor plasmada en un documento legal y eso no es ni poco ni óbice para sancionarlo.
Cita la Ley: Artículo 16.- Los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, deberán presentar el certificado de nacionalidad mexicana, cuando pretendan acceder al ejercicio de algún cargo o función para el que se requiera ser mexicano por nacimiento y que no adquieran otra nacionalidad. Al efecto, las autoridades correspondientes deberán exigir a los interesados la presentación de dicho certificado. En el caso de que durante el desempeño del cargo o función adquieran otra nacionalidad, cesarán inmediatamente en sus funciones. Artículo 17.- Los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, podrán solicitar a la Secretaría el certificado de nacionalidad mexicana, únicamente para los efectos del artículo anterior. Para ello, formularán renuncia expresa a la nacionalidad que les sea atribuida, a toda sumisión, obediencia y fidelidad a cualquier Estado extranjero, especialmente de aquél que le atribuya la otra nacionalidad, a toda protección extraña a las leyes y autoridades mexicanas, y a todo derecho que los tratados o convenciones internacionales concedan a los extranjeros. Asimismo, protestarán adhesión, obediencia y sumisión a las leyes y autoridades mexicanas y se abstendrán de realizar cualquier conducta que implique sumisión a un Estado extranjero.