Paradojas opositoras: del hospedaje frente a la gentrificación

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El Mundial 2026 como fondo y los negocios previos como norma. Tres datos han circulado por separado: el Airbnb existe porque da facilidades al turista, dicen. Aunque cabe preguntarnos qué no hace la hotelería, que lo propicia. Por la otra, los hoteles de la CDMX aducen tener solo 60 mil camas y que se necesitan 67 mil por partido para cubrir la supuesta demanda –no reparan en hoteles en la periferia, que los hay y no se edificarán a una calle del Azteca-Banorte, lo sabemos–  y por la otra, no ha faltado opositor irredento quien diga que Clara Brugada hizo castillos en el aire pintando los “cinco” partiduchos que se jugarán en CDMX como si eso fuera a dejar millones y no, pues solo son 5 partiduchos de nada.
Parecen datos inconexos, pero salpicados de desinformación, especulación, muy importante, y con el golpeteo contra los intentos de frenar la gentrificación desde ciertos intereses, cuando frenarla sea sinónimo de hacer de Ciudad de México una simple mercancía en detrimento de sus habitantes, por el contrario guardan una estrecha relación. Si, implican que ven un incrementar costos en aras de vivales especuladores que sacan rajan rentando a extranjeros, sobre todo, estancias efímeras, pero jugosas z-eso es el negocio– que terminan estando muy relacionados. Y especular y desinformar es parte del negocio.
Cuando Clara Brugada y Sheinbaum anunciaron que harían del Mundial no cosa de 3 ciudades, sino de 32 entidades y para la capital llevarlo a todas las alcaldías y tal; y anunciaron sus pronósticos de derrama económica a conseguir, calculada, voces opositoras de siempre –extraviadas, perdidas, oponiéndose a todo ya sin distinguir blanco de negro– decían que era ilusorio tales ganancias pues solo serían 5 partidos. No, infórmense:  no son 5, serán 13 y 13 no es ni poco ni malo. Y no ha de perderse de vista, si es que están informados (lo dudamos), que el partido inaugural será en Ciudad de México.
La derrama económica notable sí es posible conseguirla y extranjeros y visitantes que vengan a la CDMX pueden pasar por la capital antes de dirigirse a las otras sedes. Entre o no a los partidos de ella. Cada quien arma el itinerario que le agrada. Sí habrá presencia y los nacionales serán un robusto aporte, a menos que los opositores solo vean a los extranjeros, siempre con su permanente cortedad de miras y aspiracionismos trasnochados. Sí, los 32 mil pesos por entrada ya anunciados si no juegan los 3 anfitriones, desestima acceso a nacionales, aunque…somos chincualudos. La gente se las ingeniará.
Sí, podría haber lleno total o no haberlo y eso hoy no lo sabe nadie. Puede dar pie más a especulación. Lo que sí sabemos es que las aplicaciones hoteleras pueden actuar en su provecho y no por un Mundial per se, gentrificarán una colonia. La gentrificación es un proceso lento y no acaba de nacer ni morirá regulándolo así nada más.
Sí, el reto es que la voracidad, el turismo, los ingresos y el orden, convivan. Ese es el reto de las autoridades y de todos los actores económicos. Si tras de 60 mil camas el restante lo cubriera Airbnd y otros, pues no lo sabemos, que vengan y cubran. Pero decir que no vendrá gente solo por contradecir a Brugada o que Airbnb y otras no son regulables, es equivocarse y es paradójico cuando la IP lanza sus estimulantes pronósticos al 26. Y obligaría a expresar que se definan quienes sostienen al mismo tiempo una cosa y otra para generar especulación.  Un cartel mostrado en las protestas de España ligadas a las empresas como Airbnb y la gentrificación que detonan con sus altos precios, ponía “Los turistas a los hoteles”. Y sí, es menester organizar la oferta hotelera que es un caso y el desorden lo nutren tales aplicaciones. Si le sumamos los elevados costos, la especulación y el abuso de la oferta, el caldo está servido. Y lo nutren con o sin Mundial. Si hay un déficit hotelero permanente, entonces es posible que las aplicaciones sean adecuadas para paliarlo. Mas parece no ser un déficit permanente. De nuevo vamos al punto de partida: los turistas, a los hoteles. Y los defensores de Airbnb que se lo piensen dos veces.
Sí, es importante regular aplicaciones como Airbnd. Incluidos los procedimientos efectivos de queja y resarcimiento a los usuarios y el pago de impuestos reales. Todo. Dónde sí, dónde no pueden operar y bajo cuáles condiciones, que no será Airbnb la que debe ponerlas y en el mejor caso conciliarlas con leyes e intereses locales. Sí es posible.
Gentrificar ha sido un negocio generado desde muchos frentes, no solo por las hoteleras, y afecta a muchos que simplemente, nada más habitan una zona determinada. Desde luego, que hay quien hizo un gran negocio para ciertos agentes económicos, pero eso no ha significado ser un negocio favorable para todo el mundo. Lo sabemos y lo palpamos, pero quien quiera seguirse evadiendo, es su derecho.
Por lo pronto, el Mundial llega en pleno debate y su solo advenimiento no es pretexto para postergar el tema. Por el contrario, es la oportunidad de poner orden, porque ya ha de hacerse las reservas a esta clase de eventos, pues la antelación en conseguirlas es toral, por la vía que sea, y las autoridades deben de ser conscientes de ello; y el fenómeno hotelero mundialista se activa mucho antes de iniciar el campeonato.
De manera tal que lo que se diga no puede esperar al día inaugural que, de una vez, se lo decimos por si no se han tomando la molestia de informarse: 11 de junio de 2026. No se le vaya a pasar y haga reserva en otras fechas.