Alito dice en la plataforma X que los narcopolíticos no deberían de existir y señala a Morena. El priista se mordió la lengua o tiene mucha cara, considerando que su partido es el gran productor de y medio “nuevo PRI” está en la cárcel o prófugo de la justicia por producirlos. Acusa a Maduro de narcopolítico, cuando su presidente priista Peña no tuvo empacho de irse a dormir –haciendo el más vergonzante ridículo a tono con ser priista– en el funeral de Chávez, acusado de lo mismo que hoy grazna Alito y designador a dedo de Maduro. Es que Alito no abandona el ridículo ni se ayuda a conseguirlo. ¿Le recordamos que el tono rojo priista que despliega el PRI en sus correligionarios es exactamente el mismo tono de rojo de la dictadura chavista que tanto apapacharon los priistas, como que hasta al funeral de Chávez acudieron por vía del priista Peña Nieto?
¡Ay, Alito de nuestras entretelas! qué fiasco de discurso enarbolas. Es de engañabobos.
El caricaturista Tacho lo ha dibujado tal cual a Alito: como guiñapo quejándose con el Tío Sam, el muy antipatriota. Y es que el priista Alito mete las cuatro y las embarra, da igual dentro o fuera de México, dejándonos claro porqué el PRI ni es opción ni es de fiar. ¿Necesitamos reiterar que el PRI sí robó más? lo sabíamos de sobra.
Alito al tiro, tropezándose a diario con su lengua por lenguaraz, con viajes a Washington a escudriñar esfuerzos que perjudicarían a México, diciendo sarta de tonterías. Normal. Lo insalvable es que cada disparate que lanza enloda más a su partido –si cabe– y es, desde luego, una muestra de inconsistencia y zonzadas sin fin. Una tortura para la inteligencia de los ciudadanos, ya que cada día el priista Alito se disloca más y raya en el más rotundo y aplastante ridículo. Y arrastra al PRI a ello. A todos: al PRI y eso significa a quienes pertenecen a y/o lo siguen. Chuza completa de manera tan gratuita y que parte del PRI mismo. No puede pedirse más, naturalmente.
Su desmemoria o, si no es que, simplemente, su desvergüenza le hace declarar qué si el PRI gobernara, no habría aranceles. Qué estupidez más grande. Y lo es por la sencillísima razón de que la desmemoria del priista merece un recordatorio puntual, certero e incuestionable de la lista inacabable de todas las estulticias y acciones perpetradas contra México por el propio priismo desgobernando y frente a Estados Unidos. Si va a plantear supuestos, hay más pruebas de que estaríamos peor bajo el PRI y hay precedentes.
Vamos a recordarle lo que sí es seguro que habría con el PRI porque lo hubo. Enlistemos muchas para dejar en el merecido ridículo al priista Alito. Como corresponde. Porque resulta que el comentario de Alito tal parece que recrimina no haberle dado el voto al PRI en 2024 –y en 2018, que lleva ya dos presidenciales derrotado de manera fulminante– y parece recriminar que sean otros los que gobiernan. Si es así, se lo merecen los priistas por ladroncetes y pésimos gobernantes. No se tratara de acciones del PRI, porque ya estarían elogiándose y desfalcando al país al completo, cual su costumbre y demostrándonos los ineptos que han sido los priistas toda la vida.
Así, si el PRI desgobernara como lo hizo, contaríamos con más casos similares a los priistas Díaz Ordaz y López Mateos que fueron agentes de la CIA y presidentes de México al mismo tiempo, o que el primero ejecutó su matanza del 68 con el acuerdo yanqui tildando de comunistas a los líderes. Ya no digamos que el priista Zedillo permitió darle balazos a los mexicanos en frontera. Solo con balas de goma, rebuznó –como nunca le tocaron a él…– y ahí tenías a Rosario Green avalándolo, vergonzosamente. Sí, con el PRI hubo muchas tarrascadas. Lo de menos es que hubiera aranceles. Que los hubo a todo lo importante mientras no hubo TLCAN que el TLCAN nos ancló irresponsablemente a EE.UU. Y de ello se ufanaban los priistas Salinas y Serra Puche.
Con los priistas al frente, se permitió que la DEA se metiera hasta la cocina, porque lo permitió cada gobierno del PRI, más y más. Cedieron a los yanquis. Ha sido imposible sacarla y los priistas se doblegaron a las presiones de Washington. Con el PRI basaron la política exterior con el estrambótico de Trump en una gigantesca estupidez: que Luis Videgaray –“vengo a aprender” dijo al llegar a Exteriores– la basara en que conocía al yerno de Trump. ¿Así o más irresponsable e improvisado el priista de marras? No por nada, la emérita embajadora Olga Pellicer reprobó semejante “estrategia”. Por ser frívola tal ocurrencia priista, lo entendemos. El gobierno improvisado que envió 4 embajadores a EE.UU. en ese sexenio priista de Peña Nieto. Mostró carecer de la mínima idea de qué hacer con EE.UU. enviando perfiles tan inconexos. Cero estrategia con el PRI, para variar.
Sí, con el PRI México quedó entreguista en el TLCAN y el T-mec, si no fuera porque al segundo lo revisó López Obrador, pudiéndole corregir algo del entreguismo priista y a tiempo. Aunque los negociadores priistas hasta hoy no pierden la oportunidad de vender el cuento chino (para mas burla, chino) de que eran súpernegociadores. ¡Ja!
Con el PRI se hipoteca el petróleo en la devaluación del 94, sin meter a ningún priista de altos vuelos responsable a la cárcel, de entre los que irresponsablemente eran causantes y evadieron todo llamando “error de diciembre” a su proceder, así autoexculpándose. Y con el PRI empezó a permitirse que la embajada yanqui invadiera México al ocupar a su antojo todas las calles aledañas al Paseo de la Reforma y violentando la Convención de Viena alusiva. Sí, con el PRI, México siempre ha perdido y seguirá perdiendo. Eso es lo que Alito no debiera callarse. Con mucho gusto lo decimos por él, para dejarlo en claro.
Al final, todo indica que la gracejada de Alito solo obedece a lo pequeñajo del personaje y al completo ya que los priistas no gobiernan, más. En esa tesitura se limita a rezongar porque no detentan el poder. No fueran ellos, los priistas, porque entonces sí pintarían un mundo de ilusión propio de su dañadísima percepción de la realidad y de sus complejos y odio aflorando contra quienes los desenmascaran y no piensan como los priistas.
Recordamos el mayúsculo disparate del embajador Rozental ligado a desgobiernos priistas. Parecía mentira que siendo tan conocedor dijera qué en el episodio de Evo Morales, el gobierno mexicano erraba porque Morales no podía pedir asilo si no era solo por escrito. Su ignorancia o su mala fe advertían serlo porque la Ley de Migración panista dejaba claro que el ofrecimiento, primero verbal de ambas partes y luego ratificado pro petición escrita del aludido, como sucedió.
Eso sí, la estatua de Peña Nieto en Los Pinos está incólume, no como la de Calderón. Eso sí, el priista luce bien aferrado a la bandera. El discurso priista burdo y patriotero de siempre, como aquel de “el petróleo es de todos”, pero el sindicato afiliado al PRI y encabezado por ladrones líderes priistas iban en exclusiva regenteándolo. Y la bandera secuestrada por el logo del PRI. Lo de siempre, lo de toda la vida. Alito debiera evitar tanta gracejada que lanza por ser el menos indicado para presumir al PRI.







