Reencarpetar Periférico Norte. Mala gestión en micro

0
61
Sí, toda obra pública es necesaria; sí, al ejecutarla conlleva su alto grado de molestia pasajera y servirá a la comunidad en su conjunto, una vez concluida. Sí, no se limita a decir: si no se arregla, se quejan; y si se arregla, se quejan. No. Una gestión más óptima y adecuada sí se puede conseguir al momento de ejecutar los objetivos de una política pública que cuente con una planeación integral. Y si señalados los defectos, no se corrigen, ergo las autoridades quedan como indolentes, improvisadas e irresponsables.
Sirva de introducción para un análisis breve de las obras de reencarpetamiento profundo, necesario, urgente en el Periférico Norte, que desde enero busca revertir después de diez años de abandono tanto priista como panista, que los gobiernos morenistas actualicen su óptimo funcionamiento, admitiendo que la obra macro es adecuada y se ven sus resultados –ya hay tramos como entre Toreo y Satélite que lo demuestran – pero la ejecución mucho adolece de carencias evidentes en lo micro que sí pueden reducirse, siempre y cuando haya ganas de hacerlo y se cuente con una estrategia de respuesta.
Y señálese: se abandonó del primer piso una década, abandono escandaloso, y sucedió porque ese no es el negocio. El segundo piso era y es el negociazo de politiquillos mediocres y logreros. Ua buena idea pero pésimamente ejecutada, dicho sea. Y por priistas.
En estos momentos, la repavimentación de esta arteria que cubrirá de Toreo a Tepotzotlán, ya se efectúa en el tramo Satélite-Arboledas. Se trata de una labor de 7/7, 24/7. Hay ánimo de concluir en abril y ganarle a las lluvias. Hasta ahí, bien.
Peor el tramo Satélite-Arboledas desde Las Torres y Echegaray, permite ver carencias importantes en la planeación integral. Supone ser un área con mucha más conectividad que el tramo Toreo-Naucalpan, por ejemplo, y es ahí donde adolece la gestión y aflora la ineficiencia de los gobiernos ejecutantes, de sello morenista. Las deficiencias micro brotan en diversas formas: cierre diurno casi total de carriles en reparación, la no planeación efectiva, señalizada y acompañada de autoridades viales para ofrecer, acondicionar y mantener así vías alternas reales, que están, existen, pero no se canalizan eficazmente para suplir el Periférico cerrado. Ello implicaría adecuar salidas, entradas, semáforos, colocar policías que dirijan con eficacia, el tránsito. Nada de eso. Ausencia total de planeación y autoridades, dejando a la gente a su suerte.
No basta decirle a la gente “búsquenlas, úsenlas” aludiendo a vías alternas. No. Se nota una ausencia de directrices que las marquen, las faciliten (retirar topes, agentes de policía vial marcando direcciones y regulando intersecciones, abrir salidas y entradas quizá reversibles, todas temporales – y si partimos de que esto es pasajero, no debieran ser un problema y lo son por la falta de coordinación y planeación integral– y aunque se els dice alas autoridades que rectifiquen, van sin rectificar, siendo lo más grave; y quede claro: una acción integral no existe y se nota el desbarajuste y el caos resultantes. Destaquemos el caos particular del transporte público al que no hay poder humano que lo meta al redil.
Y por si faltara: cuando no se ha terminado la parte magna de reencarpetar centrales y largos tramos de laterales, con pésimo tino del gobierno naucalpense de Isaac Montoya anuncia cierre de laterales a todo lo largo de Satélite, dirección Norte-Sur, de los viveros hasta Naucalli, para poner concreto hidráulico. Y el gobierno de Tlalnepantla no reacciona, ordenando su parte ante el cierre anunciado y que también le afecta y atañe. Nuevamente, ausencia de autoridades viales más allá de poner una patrulla que bloquee el acceso desde donde se marca la obra. El caos está garantizado y ya se presentó.
¿Se puede tener más nulo y equívoco sentido del mal momento cuando se está ejecutando otra obra magna, que ya de por sí ralentiza, entorpece el tránsito afectado de suyo, como es natural por obras públicas; y sin importar ello, emprender otra cuando no han concluido las anteriores? Pues sí se puede y está sucediendo en Naucalpan, que emprende una nueva obra sin terminarse la otra y sobre la misma vía –así se pretexte que son sus laterales y para ganarle a las lluvias–  conduciendo a un innecesario caos seguido y acrecentado por la ausencia total de planeación y de autoridades viales que auxilien a un mejor desarrollo de la movilidad en tiempos de obra pública. Y se quedan tales autoridades tan tranquilas, todo indica.
Ahora bien, ya se cometió el error, ya están las obras en ejecución, ya están las obras extras, paralelas a las otras que, en suma, colapsan una zona. Pasamos al siguiente plano: sin patrullas que agilicen el tránsito, que sancionen malas prácticas, que ordenen paraderos y tiempos de estacionamiento de unidades de transporte público.  Sin marcar vías alternas perfectamente reguladas, de forma tal que aminoren tiempos, volumen de unidades, distribuyan su flujo, en un Periférico cerrado y semicerrado al tránsito. Así sea de manera parcial. Da igual, la ausencia de autoridad es elocuente. E inocultable. Los cierres se acompañan de un “háganle cómo puedan”. Eso es un pésimo mensaje a la ciudadanía.
Eso no hace a un gobierno ni eficaz ni responsable y a las afectaciones las torna mayúsculas. Sí, es obra pública, mas no tiene que ser un desmadre ni carecer de una planeación integral más idónea si puede disminuir los efectos colaterales y las contingencias surgidas por mala gestión y carencia de visión, para dotar a la zona de la movilidad más eficiente en tiempos de obra pública. Hacer obra pública no tiene por qué hacer insufrible ni su ejecución ni el tiempo que demore.
Se insta a las autoridades municipales y estatales a involucrarse y han hecho caso omiso. Se nota una tierra de nadie sin cuerpos policíacos que contribuyan a ordenar, a facilitar esa movilidad. Curiosamente, los cuerpos de policía de tránsito de Naucalpan, especialmente, más andan en rondines en Cd. Satélite que auxiliando el Periférico en obras. Los de Tlalnepantla igual están ausentes. La verdad es que se requiere en el Periférico presencia policial vial para poner orden muy particularmente al transporte público que se detiene dónde quiere, cuánto quiere, se brinca los prados y contribuye a un desorden total por la ausencia de las autoridades competentes que mantengan el orden y la fluidez. Flujo mayor de vehículos que no tienen porque colapsar la zona como lo hacen por la ausencia de autoridades que podrían si hace falta incluso, sancionar conductas si ello contribuye al mayor y necesario orden en la zona, pero la autoridad brilla por su ausencia. Hágales entender.