Y todos muerden el polvo con sus palabras y acciones, sea las partes oficiales, los opositores, según desde dónde, a qué y bajo cuál postura. Un caldo interesante para el análisis y a tomar en cuenta, porque el que no se machuca los dedos de una forma, lo hace de otra y en medio, los ciudadanos observando. Ya sabe: El ciudadano al centro, siempre.
Empezando por el machucón que se dio Alito, el dirigente del putrefacto PRI, balbuceando la zonzada de que “en los Mundiales que organizó el PRI”. ¡Ah caray! ¿cuáles? A ver, bonito, el PRI jamás organizó Copas del Mundo de fut. Jamás pidió ni como partido ni como (des)gobierno, Mundial alguno. Los organizadores, a saber los mismos que trajeron el Mundial de 2026, en el mejor de los casos arrastraron a México al asunto, pero el negocio era de ellos y los (des)gobiernos priistas en el mejor de los casos, algo hicieron de comparsas. Algo.. no tanto, así que no se adornen tanto ni te cuelgues medallas que no ganaste. Y la gente puso el ambiente, no el PRI ni sus desgobiernos. Y Morena no la trajo.
En esa misma lógica, la queja de los opositores a Morena es de muy básicos, exageradamente simples y sosos. “Es que la ‘Cheinbaum’ no fue por miedo al abucheo…”. Regresaremos a ello, porque hasta los morenistas se machucaron los dedos comprando esa tontería o dudando de sus gobiernos. La segunda parte del rebuzno opositor es mejor: dicen los priistas: “Díaz Ordaz y De la Madrid sí fueron a la ceremonia inaugural y sí aguantaron el abucheo”. Pues bien: pretenden hacer del oprobio, una virtud; y de la miseria, un mérito. Si se les abucheó fue por tener a la gente hasta la madre del PRI, no por valientes en un concurso de resistencia. Y más a De la Madrid, porque con Díaz Ordaz fue mucho menor la rechifla y no es concurso. Fue porque el PRI asesino no sabía gobernar –aunque Alito diga que sí, confundiendo eso con robarse los votos como en el mierdero de Coahuila– olvidándose de que sí, fue imposible para los gobiernos priistas, acallarlo. Enrique de la Madrid dice no sentir Mundial porque no ve adornos. Su padre tampoco puso. Lo que pasa es que el 86 fue un Mundial con PRI y 2026 es sin PRI.
Y Sheinbaum que tome su parte: el abucheo es parte del paquete. Pero de eso a ¿miedo a? A estas alturas debieran saber que alguien en ese puesto y trayectoria carece de miedo al abucheo. No se llega a ese puesto ni se encabeza un país teniendo miedo al abucheo. ¿Qué parte de algo tan sencillo de entender, no se está entendiendo? Es igual que quien dice “el Papa tiene cara de buena gente”. Respuesta: de serlo, no sería Papa. Nadie llega a esos cargos por ser buena gente.
En el gigantesco extravío de ser opositores a lo tonto, los obtusos panistas celebran por extraña razón, que Trump no asista a la ceremonia inugural allá, mas cuestionan a Sheinbaum por lo mismo. Amén de sobrar insultarla y los muestra descerebrados, no atinan a cuestionar el Mundial a Morena, porque saben bien, y si no qué borricos, que Morena no organizó la Copa, para bien o para mal. Independientemente de ese desatino de “ajolotizar” (?) la capital, llevando al extremo la fea mascota del ajolote a tratar de suplantar la oficial mundialista y no precisamente con éxito. Y va el PAN boicoteando el Mundial donde puede. Ya que Fox felicite al PRI por arrasar en Coahuila es de descerebrados. Así el PAN, siempre en el lado equivocado de la Historia.
Luego viene el plato fuerte. Sheinbaum no acudió a la ceremonia de inauguración del Mundial cumpliendo su anuncio de meses atrás. Un craso error desdibujando su investidura. Sí, qué bueno que fue a meterse a una carpa en la GAM, porque reconozcamos que no pudo aparecerse en el Zócalo. La CNTE aún no se marchaba de sus alrededores. Nada loable ni digno. Sí, foto con “el pueblo”, pero entendámoslo: todo es pueblo. No solo unos. Y es la jefa del Estado mexicano y, por ende, de todos. No de unos.
La Sheinbaum ha dado dos argumentos para no asistir. Uno burdo y otro sensato a medias. Dijo no es un acto de Estado. Veamos: se esperaba su presencia como máxima autoridad en el país organizador. Es un acto de y debió ser un proyecto de Estado. Y lo es. Su ausencia invisibilizó a las mujeres que conquistan espacios públicos, a las minoritarias 26 jefas de Estado que no pudieron abrir un Mundial en 2026, a sus votantes, a sus ciudadanos. Pintó un país sin autoridades. Tenía más derecho a palco que Infantino. El país tenía derecho a verla y a inaugurar semejante monstruo deportivo: un Mundial de fútbol. No cabía solo lo que ella quisiera. Si va a seleccionar cuándo acudir y cuándo no a los escenarios internacionales, arriesga los intereses de México y no de ella. Y su premiada no llegó a ocupar ese lugar vacío. Doble desperdicio. Asistir era un tema de agenda pública o si no para qué poner al Estado a atender y a promover el evento por razones turísticas. Indefiniciones de discursos falaces y perjudiciales por mostrar un gobierno sin rumbo dando una pésima imagen al exterior. Un sí, pero no. El exterior existe y cuenta, no lo olvide. Pero pesó más su ánimo personal, ya ni siquiera el de su gobierno o su partido.
La visita de Felipe VI a Guadalajara a ver fut no será visita de Estado. Lo invitó a venir y aceptó. ¿Lo desairará, también? Como si nos hiciera falta otro choque. ¿Lo atenderá? Entonces ¿en qué quedamos cuando no son visitas ni actos de Estado a su juicio? una jefa de Estado no puede estar de contentillo.
Si no era ceremonia de Estado para qué poner a Gabriela Cuevas a que fuera enlace entre el Estado mexicano y la FIFA. Otra cosa es que tanto López como Sheinbaum se sustrajeran para, al final, hacer cosas de última hora y les comiera el tiempo. Una indefinición propia de no verlo como una oportunidad de Estado con todas sus consecuencias. La gente, el pueblo todo, está salvando los vacíos del Estado. Si no es asunto de Estado, para qué prestar el Castillo de Chapultepec y asistir a una cena de gala, allí, con los poderosos. Qué lástima que perdió esa oportunidad, no de codearse con los poderosos, sino de ella mostrar su poder. Si no puede conciliar ambos rangos, persona y jefa de Estado, es problema de la Nación por ser la jefa de Estado. No lo es personal. Su presencia en la ceremonia, al final fue innecesaria, aunque perdió una gigantesca oportunidad. Ni hablar. El presidente sudafricano quería venir, mando a un subalterno. La cosa sí era vista por otros como asunto de Estado, no por ella. Miopía a fin de cuentas.
El abucheo sí hubiera ocurrido, alardean opositores. Por favor. Nunca ocurrió. Ya parecen viudas de Colosio diciendo que hubiera sido un gran presidente el asesinado que no llegó ni a la jornada electoral. No hay manera de saberlo.
El otro argumento, sensato a medias, fue el costo del boleto. En efecto, un costo abusivo, mas qué se le hace: la gente tiene derecho a divertirse y lo pagó. Y llegó de todo al estadio. De nuevo, discursillos a lo Martha la Piadosa machacaron con que eran solo fifís. Que no sabían de fut, que la gente afuera sí sabe. Ummm, una discriminación al revés. Y sí existe. Por favor, por favor, por favor. Mienten. El diario El Mundo transmitió en vivo la llegada y se veía de todo, muy parejo y por mucho. Polarizar en cualquier sentido, sobra. Y ¡claro! que la clase política opositora refunfuñó del Mundial, pero acudió a la ceremonia inaugural. Tiene mucha cara. La Gálvez haciendo el ridículo cuestionando y acudiendo. Y los inexplicados 960 mil pesos calculados a Alito. ¿Ladrónde sacaría para ir al Mundial? cuestionaba la gente.
El último machucón de dedos discursivo: hay quien celebra ver el Azteca repleto comparado con los estadios de Canadá y EE.UU. ¿En qué quedamos? ¿no era ofensivo ver el Azteca repleto, según, de fifís? Es que para unas cosas ofende, y para otras, no.







