Entre el PRI porril y gamberro y una intrascendente visa 

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Dos temas abordamos esta semana. El putrefacto PRI que nuevamente muestra su cara real con las porriles acciones del priista Mancilla, quien, junto con el porril Alito, fue el co-madreador de legisladores el año pasado y que le celebran los priistas su reprobable proceder mostrando en conjunto, cómo desprecian la democracia; y el inexistente, pero políticamente redituable pseudoescándalo de retirar una intrascendente visa a un intrascendente hijo de expresidente al que México nada debe.
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Con Alito yendo a Washington –una soberana vergüenza injerencista contra México– a quejarse de temas internos y del INE al que el PRI nunca ha querido por amarrarle las manos, siempre lo ha despreciado, porque el PRI sí desprecia a la democracia y cuanto lo ponga en riesgo de robarse elecciones a su antojo y de perder canonjías como tantas ya perdidas por acción del voto, antes mal logradas a la fuerza. No esperamos menos del PRI antidemocrático de toda la vida.Y sí, el PRI sí robó más.
Uno no se explica por qué han detenido las investigaciones y el desafuero de Alito, aletargándolos, y eso que cayeron personajes clave en las acusaciones que penden hacia él; y lo han dejado llegar a tanta alharaca e idiotez. No importa si él hunde al PRI con estridencias –si no le importa a él, imagínate a los que no somos priistas– pero importa que con severas dudas de su honradez y sus cada vez más evidentes desvaríos y cuentas pendientes con la Justicia vaya de engañaincautos o pidiendo una nueva oportunidad de dejar regresar al putrefacto y violento PRI. El PRI es retroceso nefasto.
Importa –conste, los electores ya mandaron al diablo al putrefacto PRI– por la impunidad, dando igual que te llames Alejandro Moreno, Carlos Mancilla o cualquier priista o simpatizante del PRI que se mal crea el derecho de ir agrediendo a quien no sea priista, dado que ni tiene tal derecho ni el otro la obligación de ser priista. Alito amaga que va a ir pa’lante. Los opositores también. Que no se adorne el aprendiz de matón. Hoy el PRI ya solo reparte violencia y madrazos, ya no despensas.
Ya sabemos que el PRI sí robó más, es ineficiente, asaz corrupto y lleno de ladrones. Es imposible darle un voto. Más bien debiéramos mandarlo al basurero de la Historia en 2027. Cuando el PRI pierde, México siempre gana. La tumba de Elías Calles luce hecha un mugrero en el Monumento a la Revolución. Así el PRI, igualito y con semejantes porros y su caudal de desfalcos. Y eso que los priistas se ofenden al decir que el PRI sí robó más. Lo hizo, lo saben y nada devuelven. Su refunfuñar sirve de nada. Alito se empieza a parecer a Peña y la sábila: cada día le encuentran más propiedades, falseadas con maromas a sus declaraciones patrimoniales que acusan opacidad, por menos. ¿Nos extraña del PRI delincuencial? desde luego que no.
Alito y Mancilla son muy gamberros, pero igualmente proporcional a su mandrilesco proceder nos muestran un partido putrefacto y sin proyecto. A quienes les aplauden sus tonterías, decirles que nada más se exhiben luciendo su talante antidemocrático que niegan, pero jamás ocultan. También se les tiene bien calados.
En cuanto a la visa de Andrés Manuel López Beltrán, abundan esquizofrenias y lecturas bastante burditas y equivocadas. Merece ponerse orden en el nimio asunto, como nimio es tener o no una visa yanqui. De sobrevalorarla y encandilarse con EE.UU. parte en gran medida el asunto. Se tornó en fetiche y falso prestigio y status. Cada quien sabe si les hace el juego y traga sus desplantes y malos tratos.
Tenerla o no en la clase política mexicana se asemeja a –olvidando el desprestigio creciente de EE.UU.– a cuando de los priistas decíase que era de prestigio tener un pariente en Almoloya. La sorna incluye decir que Alito será corrupto, pero tiene visa. ¡Bendito sea Dios! menos mal. Apenas acorde a los priistas tan amantes de aparentar y de la imagen.
En un comunicado bastante soso de la embajada yanqui, apunta que tenerla es un privilegio, no un derecho. Que sea menos. Añadimos: y eso para quien le importe tenerla. Quien la busque, que se los crea. Dicen que la retiran sin importar a quién sea o preferencias políticas. Bueno, suena o a cochupo o a capricho. A mentira. Como no le revelan al sujeto las razones de habérsela retirado, suponiendo que no fue notificado de tales, entonces es intrascendente el acto, el sujeto y porque no nos importa. Hay en la omisión de causas, cierta cobardía de ese gobierno. Elucubrar es ocioso y solo genera lecturas opositoras bastante tontas.
Dice la embajada yanqui que tenerla no garantiza entrar a EE.UU.. Pues, entonces qué fiasco y qué fraude. Para qué extenderla. ¿Admiten verle la cara a tanto encandilado con ellos? La culpa es de quien la pide, sin duda. Ya estarán contentos quienes la han padecido.
En cuanto al sujeto, hoy carece de un cargo relevante, no es parte del gobierno mexicano –por ende, quitársela ni le pega a Morena ni a ese gobierno, menos al país (sí, sobran su defensa y exabruptos)– es nadie en política mexicana, equiparable a cualquier hijo de expresidente, que en estos momentos ninguno es relevante ni promete serlo. Así que menos ruido de todas las partes y más transparencia a la opacidad yanqui. Si es que fuera importante tener tal visa y es dudoso. Abundan lecturas exageradas llenas de supuestos, no de verdades, sobre lo ocurrido y sus supuestos efectos. Cada quien sacando raja burdita, primaria, elemental. Bostezos.
Sí, quieren los opositores ver en los comunicados yanquis lo que no dicen, dándole al tema una importancia inexistente. Con tropiezos como el de Landau, ese exembajador mustio y conspirador –como si no bastara con el otro, el maniático sombrerudo– que ahora se las da de pitoniso en este asunto un día y al otro rectifica diciendo que el incidente no entorpezca la relación bilateral. Así o más burdo. Lanzó sus dardos de forma equivocada, cual su costumbre. Otro atrapaincautos. Y si se perdió esa visa ¿en serio, es tan malo? En realidad, no. Que nos sirva de algo dos siglos de vecindad, demostrando que aprendimos algo: a no creer que todo cuanto hace EE.UU. es importante. Sacudámonos esa manía de vivir encandilados con ellos. Aunque sea descorazonador ver a tanto paisano yendo de turista para allá, pese a las vejaciones y maltratos. Ni hablar, el que por su gusto muere…
Y sí, admitamos que las elucubraciones y festejos opositores no les darán más votos sin pruebas de un delito del sujeto. Solo será propaganda opositora. No redituará esta y otras cancelaciones. Fácil de entender. Solo rumiarán no tener el poder. Desear pruebas no materializa supuestos. Fácil de comprender y eso los tiene frustraditos. Como dijo alguien: el tipo no tendrá visa, pero ustedes no tienen el poder y se ve complicado que lo recuperen prontito. Tampoco hace falta ir a quemar visas ni el reclamo nacional o en su nombre. Sobran. Lo único relevante de la aburrida carta de López Beltrán a Trump en decir que hubo mejores presidentes, Lincoln, Delano Roosevel, pero ¡ojo! si pasamos la lupa ni Lincoln hizo algo por Juárez y Roosevelt derribó el precio de la plata mexicana en respuesta por la expropiación petrolera de Cárdenas. No vendían piñas.Lo dicho: no nos encandilemos con los yanquis.