Buena idea hablar de la prensa 

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Y lo es porque mientras los opositores mexicanos siguen perdidos en el espacio y soltando tontera y media, el asunto de la prensa cobra una relevancia inusitada en ambos lados de la frontera. No repararemos de las babosadas de Trump a ciertos medios allá, pero la acusación a tales puede ser parecida a las que el público y no solo el gobierno mexicano, lanza hacia medios mexicanos que incurren en sesgos, manipulaciones o verdaderas mentiras y medias verdades con tal de golpetear a Morena, el partido gobernante. No les funciona, pero necean y contra eso, nada qué hacer ya.
Y en efecto, lo que le pase a los yanquis es su problema, no nuestro. Vamos a lo importante: lo que sucede acá. Resulta interesante cómo han evadido los medios mexicanos el tema del derecho de las audiencias desviándolo a censura, por ser el asunto que les conviene enarbolar. Saben muy bien que sus manipulaciones “informativas” serán escudriñadas al revolver opinión con información –práctica amañada y nada ética esa que sí sostienen – y ya no solo en o por en redes sociales o memes, sino que les será señalada de una manera más seria, institucional obligando a los medios a dar explicaciones de ciertos posicionamientos y de los sesgos que los nutran y soporten, así como por los sesgos manipuladores. El derecho de las audiencias puede ser una gran gama de temas, pero uno de ellos es: el reclamo de esa audiencia contra notas sesgadas. Y esas abundan en medios marcadamente opositores. Y sin ganas de enmendar.
Por otra parte, tenemos un inopinado informe de la Universidad de Berkeley, el cual señala que entre 2018 y 2024 se asesinaron en México 337 periodistas y activistas de DD.HH.. Según los autores, enlistan elementos generadores de ello, pero no relacionan estos con las muertes, con lo cual una cosa es suponer y otra demostrar el nexo. Así, lo mismo denuncian estigmatización pública –sí, hay señalamientos del exmandatario López y los aludidos están vivos, que se sepa apareciendo a diario en medios– y el hostigamiento digital sin abundar en ello. No queda claro entonces, quiénes murieron ni la causa. ¿Espiados? Habría que ver y las acciones legales contra críticos como dicen, ameritan separar los que fueran llevados a tribunales por el gobierno mexicano (de haberlos) y si tales acabaron asesinados. No cabe ni suponer ni obviar. Pruebas el nexo. No hablamos de perseguidos. Sí de asesinados. Ergo, definir autores y causas. No cabe apuntar a un presidente sin más. Causas. Afirman que tales acciones coinciden con muertos, así que les toca probar nexo.
Y ese es el meollo del asunto, demuéstrese la colusión de López y que mató a 337 personas, pues si no, solo queda en una coincidencia de tiempo sin posibilidades de presentar el nexo entre supuestas causas y efectos. Y el sexenio solo es tiempo.
Los opositores dicen que durante el sexenio de López y el sesgo es tramposo e intencionado. ¿Los mató López? el informe dice que hasta los espiaron sin decir quién. ¿Por Pegasus? ¡ahhh!  la herramienta adquirida por Peña Nieto, el priista, para espiar opositores. Entonces ¿fue “el anlo” o Morena? No queda claro cuándo fue el espionaje. Y, además, ¿todos los periodistas cubrían notas federales? ¿no pudo ser otra autoridad, en caso de estar involucrada? ¿Otras de otro partido? O fueron otros, como el narco, los perpetradores de esas muertes. A saber.
Opositores se apresuraron a salivar sin sustento. El putrefacto PRI con el hálito de Alito ya vociferó. Ese, el del partido asesino de multitudes. López Dóriga se apresura a consignar que hubo declaraciones del exmandatario contra periodistas que consideraba adversarios. Mas no se atreve a decir que no lo fueran, siéndolo, y si de entre los asesinados hubo señalados por López, ya que si no los hubo, sería difícil embarrarlo.  Como tampoco se atreve a admitir que los señalados por López sí eran adversarios: no era un simple “a los que llamó adversarios”. Lo eran y hasta hoy lo son y sin cansarse de insultarlo. ¿Por ser amigos? No, por ser evidentemente, adversarios. No es malo serlo, aunque sean desinformadores para serlo. Allá ellos y su rating. Y no caben un “seguramente” o tal. O pruebas o te abstienes de inferir hechos inconexos, en tanto no se demuestre otra cosa en el caso de los lamentablemente asesinados. El papel lo aguanta todo, pero los hechos…
Entonces, el informe no demuestra quién los mató. Ni visos. Si no define, sirve de poco. ¿Demuestra quién? ¿hay las necesarias pruebas? Inferir, no sirve. Luego entonces, sería conveniente plantear quién los mató y la causa. El informe dice que casi todos los crímenes quedaron impunes. Bien, las fiscalías no son de López Obrador. El dedo debe apuntar a ellas. No hay forma de darle más vueltas.
Luego, resulta que hay 259 defensores de Derechos Humanos, muertos. ¿Los mató López o solo coincide su sexenio? ¿hay pruebas de su autoría? ¿Qué circunstancias los mataron? Es que sucedió bajo López, balbucean. Si, por eso, ¿y? entonces ¿él los mató y hay pruebas? Ese es el punto. Los amenazados ¿lo eran de sexenios pasados? Preguntas incómodas para imputadores a modo. Tales preguntas desbaratan la facilona y prianista insinuación de endilgarle los crímenes a López como si fuera generador.
Ojo, nadie celebra ni niega que sucedieran tan lamentables hechos, pero siempre que hay estos señalamientos, jamás se acompañan de datos comprobados. Quien los mató y cuáles pruebas hay en el sentido que sea el autor del crimen. Por lo cual, el referencial sexenal es tramposo y velada acusación. Es poco serio, pues no basta que tales crímenes coincidan en su mandato.
Así que el informe antes que grave, es sosa piedra arrojadiza. Como sentencia sumaria, burda si alguien pretende usarla como lo hacen. Y en cuanto a la universidad mentada, ya podría mejor estudiar cómo al ICE se le mueren migrantes o las fregaderas del ejercito yanqui en donde mete las narices o cómo están saqueando Venezuela. Esa manía de buscar datos en otros y no en los suyos.  Eso la deslegitima en grado superlativo. Amén de la charlatanería de su informe. Tan cariacontecidos que fingen ser los facetos esos. Tan metomentodo como el embajador yanqui en México. Pues eso, que se miren el ombligo a ver si lo tienen tan bonito, ya que su informe hace agua por todos lados.