Columna: Banasta
Entre los llorantes oportunistas a Cuauhtémoc Cárdenas, tenemos a Jesús Ortega, quien es uno de los impresentables de nulo aporte a la Patria y regenteadores del ya extinto PRD y con lo que quedó de tal en manos de los “Chuchos” que lo extinguieron, vergonzantes, y sigue en sus declaraciones oportunistas y rimbombantes, huecas en demasía. Para hacer declaraciones estrambóticas sí son buenos.
En una entrevista de radio ha dicho que estamos viendo el fin de la primavera democrática. Que tendrá unos 30 años. Pues bien, esta columna se está enterando de que había tal, que tiene 30 años y se está acabando. Qué bueno que lo diga Ortega. Si lo dice porque gobierna Morena y no él, es una primera razón para decir cuán equivocado está. Dígase de una vez. No sea que nos quiera ver la cara de nuevo.
En realidad, su dicho es una zonzada. Hace 30 años, si bien nos va, el IFE se hizo independiente del PRI-gobierno y desde que el PRI no cuenta los votos, pierde las más de las elecciones. La derrota priista del 97 en las intermedias, sí permitió una Cámara de Diputados plural y cada vez más acotadora del presidente priista. La derrota del 2000 al PRI abrió alternancia y mayor participación política. Y el PRI sí ha perdido y feo 3 de las 4 elecciones presidenciales en lo que va del siglo XXI. De eso a vivir México una “primavera democrática” se antoja lo que es: ridículo….
Para que hubiera primavera democrática y no es eterna, jamás, el PRI debió desaparecer y, acaso, haber surgido uno o dos partidos capaces de sitiarlo y reducir ampliamente su poder. Y haber metido a comaladas de priistas a la cárcel, cual se lo merecían y siguen mereciéndolo. Si la primavera democrática solo nos trajo Quadris, Anayas, Alitos y Jorges Romeros, estamos más que fritos.
Así que la supuesta primavera no se ve por ningún lado. Se puso poeta uno que no hizo aporte alguno real y de peso para que esa “primavera” surgiera. Antes bien, contribuyó a matar el cacicazgo en que convirtió al PRD. ¿De qué presume?
Las sentenciosas palabras, huecas a fin de cuentas, de Ortega, omiten que después de una primavera siempre viene un verano, ergo, la madurez. Que si insinúa que viene un invierno, será solo porque él o lo que representa, que no es precisamente democracia, no llegarán al poder y, desde luego, si por eso y nada más, le parece que hay invierno es porque él no gobierna en nada –cosa positiva para México– y va muy equivocado si busca ser llamado. La democracia no es él. La Patria sigue adelante, aunque no con Jesús Ortega. Y eso ni la frena ni la minimiza. Solo no está ni incluye a Jesús Ortega por ser tan gris como el cemento.
¡Cómo le gusta a los opositores jugarle al vivo! Así como le hace al cuento el dirigente del putrefacto PRI, Alito, que mientras nos asegura que en la calle le gritan presidente, pero cuando a va a programas abiertos al público, mejor no le leen lo que dice la gente de verdad. Por respeto al público y para que no se llame insultado. Mientras, siguen saliendo propiedades de la priista Viggiano. Como la sábila, cada vez le encuentran más propiedades no declaradas. Otro pájaro de cuenta priista. Es que el PRI sí robó más y lo niegan.
Es que de verdad, los opositores sí dan “peña jena”, sí, dicho así: peña, aludiendo al ridículo sexenio priista de 2012 a 18. Sí, el más corrupto de todos y ya es decir. Sueñan con regresar, pero reconózcase que no se ayudan. Ni siquiera les abona los comentócratas priistas encubiertos, sobre todo, que monotemáticos van tan cariacontecidos “preocupados” por Morena, que ya la ven hasta en la sopa. Con esos nada resuelven los ves criticar o exigir al PRI y los partidos que tanto les gustan. Que hagan mejor las cosas o hagan planteamientos que, sancochados de mea culpa, suenen serios. Esos mismos comentócratas que no pueden decirnos lo importante: por qué es mejor el PRI, ya que saben que carecen de respuesta.
No les gusta la Sheinbaum, pero debemos reconocer que la candidateada por los opositores se disfrazaba de dinosaurio haciendo gala de desfachatez y frivolidad; y dice sandeces a diario, un día sí y otro también. Gálvez siendo la Gálvez. Así no se puede ni se pudo ni se podrá. Y no entienden que no entienden. No son opción y lo saben. Y ya es bastante intrascendente si no les gusta la Sheinbaum. Haber ofrecido mejor opción, entonces.
Se acaba la “primavera democrática”, dice Jesús Ortega. ¡Vaya sandez! Lo que tiene uno que oír…








