Escritores soldados (y X)

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Martín-Miguel Rubio Esteban

Bernardo Vargas Machuca ( 1557-1622 ). Capitán, geógrafo, ensayista, naturalista, polihístor, caudillo general y gobernador. Hizo sus estudios en Valladolid. En la dedicatoria de una de sus obras dice que sirvió veintiocho años en las Indias, menos los seis meses que luchó en Italia, y en el prólogo de su gran obra Milicia añade “que tuvo afición al arte de la milicia desde el día en que ciñó espada, siguiéndola en Italia y armadas y en Indias, donde comenzó con el cargo de maestre de campo, y entrando en el de caudillo general, fueron por su cuenta y riesgo todas las jornadas y conquistas que se le encargaron, y no fueron pocas”. Esta obra tiene el largo título de Milicia y descripción de las Indias por el capitán don Bernardo de Vargas Machuca, caballero castellano, natural de la villa de Simancas. En realidad, esta obra es un conjunto formado de tres grandes libros que no tienen mucho que ver entre sí: “Milicia indiana”, “Descripción de las Indias Occidentales” y “Compendio de la Esfera”. En el primero se nos habla de los rasgos personales y lo que debe saber un caudillo militar, del modo de reclutar soldados, llevar sacerdotes, conseguir medicinas, armas, municiones, herramientas y matalotaje, de las obligaciones del soldado, de cómo atravesar ríos, de cómo hacer emboscadas y guazabaras, del buen tratamiento que se debe dar al indio y de cómo se funda una ciudad. El segundo libro, “Descripción de las Indias Occidentales”, versa no sólo sobre geografía física ( ríos, minas, costas, volcanes, climas, bosques, lagos, montañas, llanuras, etc. ), sino también sobre las más interesantes plantas que por su utilidad se están llevando a España, y la que España ha aclimatado en suelo americano, así como también las formas de ser de los indios, los animales domésticos que se han traído de España, distancias que existen entre los lugares más importantes, metales y piedras preciosas, y algunos temas más. Finalmente, en el “Compendio de la esfera” tenemos una especie de índice onomástico en el que aparecen muchos nombres propios ( antropónimos, corónimos, hidrónimos y orónimos ), así como un pequeño diccionario de voces americanas, dándonos su significado y que, sin duda, fueron de gran utilidad para la colonización española. También, como gran amante del caballo, Bernardo Vargas dedicó al conde Alberto Fucar un Manual sobre el caballo en general, en el que prácticamente no queda nada que decir sobre el caballo, razas, tipo de monta, doma, carreras, ataques de caballería, cura de las heridas de los caballos, etc. etc. La prosa de las obras de Bernardo Vargas es transparente, de una sencillez muy difícil de conseguir, y está llena de encanto y gracejo. Combatió en su obra las ideas de fray Bartolomé de Las Casas, que habían servido sobre todo, más que para mejorar la vida del indio, para crear “la leyenda negra” y la propaganda antiespañola por imperios, paradójicamente, netamente genocidas. El nombre de este militar figura en el “Diccionario de Autoridades de la Lengua”, que publica la Real Academia Española.

Alfonso Velázquez de Velasco ( 1560-1621 ). Soldado, dramaturgo y poeta. Combatió en Flandes y en Italia con valor, y sufrió graves heridas de guerra. Imitó las odas de fray Luis de León en Odas a imitación de los siete salmos penitenciales de David ( 1593 ); en esta obra incluye un ensayo poético de su amigo y también soldado Bernardino de Mendoza. Se le recuerda en la Historia de la Literatura Española sobre todo por su imitación de La Celestina en su obra La Lena o el celoso ( 1602 ), una inteligente y sofisticada comedia que deriva en gran parte de las propias aventuras que le ocurrieron al autor en Europa. La obra está escrita en un castellano elegante y castizo. En opinión de Menéndez y Pelayo, La Lena es la mejor comedia española en prosa de comienzos del siglo XVII. Algún crítico tartufesco y ensotanado tacha a la obra de desvergonzada, aunque reconoce sus méritos literarios. Alfonso Velázquez de Velasco ha sido incluido en el Catálogo de Autoridades de la Lengua, publicado por la Academia Española.

Luis Vélez de Guevara ( 1578-1645 ). Dramaturgo, poeta, escritor satírico y soldado, padre del también autor teatral Juan Vélez de Guevara. Firmó sus primeros trabajos como “Vélez de Santander”. José Pellicer, su contemporáneo, le atribuyó 400 obras, de las que sobreviven unas 80. Se graduó en artes en Osuna (1596), y entró al servicio del arzobispo de Sevilla, cardenal Rodrigo de Castro. En 1589 lo acompañó a Valencia, con motivo de la boda de Felipe III, cuya relación en verso escribió con el título de Las bodas de los católicos reyes de España don Felipe III y doña Margarita de Austria, celebradas en la insigne ciudad de Valencia. A la muerte del cardenal, en 1600, se hizo soldado, ingresando en el ejército del conde de Fuentes, y como soldado viajó por España, Italia y Argelia durante 20 años antes de regresar a Madrid y entrar al servicio de una serie de hombres nobles, que le dejaron a deber años de salario. También durante sus años de soldado cabe destacar su servicio en las galeras de Nápoles. Cervantes lo llamó, en el Viaje del Parnaso, “lustre, alegría y discreción del trato cortesano”, y también “quitapesares”, cuando él mismo no pudo quitarse de encima los grandes pesares que tuvo durante toda su vida. Escribió preciosos entremeses ( v. gr. La burla más razonada y Antonia y Perales ), autos sacramentales y obras de tema bíblico, como La hermosura de Raquel y La Magdalena. Su estilo es hasta tal punto un calco de Lope que se han planteado problemas de atribución entre ambos. Su comedia La serrana de la Vera, notable por su ternura, intensidad y emoción, y por su mezcla de ambientes populares y cortesanos, ha sido considerada por algunos como muy superior a la homónima comedia del también soldado Lope que la inspiró. Otras obras notables son El ollero de OcañaEl diablo está en CantillanaEl embuste acreditado y el disparate creídoVirtudes vencen señalesEl capitán prodigioso, príncipe de Transilvania, y los dramas históricos Más pesa el rey que la sangre, sobre la lealtad de Guzmán el Bueno, Los amotinados de FlandesLa conquista de Orán y Reinar después de morir, la más eficaz dramatización de los amores del rey Pedro de Portugal e Inés de Castro. También son dignas de mencionar las obras El amor en vizcaínoLa corte del DemonioLa Rosa de AlejandríaCumplir dos obligacionesEnfermar con el remedio y El príncipe viñador. Vélez también escribió una novela satírica en la tradición de los sueños quevedescos, aunque influida por Los anteojos de mejor vista, de Fernández de Ribera, y muy relacionada con el Doctor Faustus, de Christopher Marlowe. Tal obra es El diablo cojuelo ( 1641 ), dividida no en capítulos sino en 10 “trancos” o saltos, que desde su aparición no ha hecho más que aumentar su éxito. Sus ediciones son innumerables, y está traducida a todos los idiomas. En 1962 la Editorial de Gassó Hermanos la incluyó entre las Cien Mejores Novelas del mundo. El nombre de Vélez de Guevara fue incluido en el “Catálogo de Autoridades de la Lengua”.

Cristóbal de Virués ( 1550-1614 ). Poeta épico, dramaturgo y valiente capitán. Era hijo de Alonso de Virués, médico eminente, escritor y humanista, amigo de Juan Luis Vives. Llevado de una ardiente vocación, ingresó adolescente en el servicio militar. Se sabe que participó con valor heroico en las batallas de Lepanto y Milán. En Lepanto fue herido gravemente. Su largo poema antirreformista en octavas reales, El Montserrate ( 1587 ), está relacionado con la leyenda del ermitaño Juan Garín y obtuvo un gran éxito de crítica y público. El Montserrate segundo ( 1602 ) es su continuación. Cervantes lo salvó de la hoguera en el episodio de la quema de libros de Don Quijote, y quizás conociese al compañero de armas. Virués escribió también obras teatrales entre 1575 y 1590, pero no fueron publicadas hasta 1609, cuando aparecieron bajo el título de Obras trágicas y líricas del capitán Cristóbal de Virués. En el volumen se incluyen La gran SemíramisLa cruel CasandraAtila furiosoLa infelice Marcela y Elisa Dido. Más que tragedias, las obras se pueden catalogar como melodramas, y todas ellas suponen no sólo una profunda cultura clásica, sino también una honda reflexión sobre los sentidos y significados que nos ofrece tal cultura imperecedera que habría tenido el capitán Virués. Lope de Vega dirá de su compañero de armas: “El capitán Virués, insigne ingenio, puso en tres actos la comedia, que antes andaba en cuatro, como pies de niño”. Mayáns en sus estudios literarios reconoce que España debe al capitán Virués las primeras tragedias castellanas. Compuso, además, poesías líricas, debiéndose citar entre éstas la dedicada a la batalla de Lepanto, así como varias letrillas, sonetos y canciones que se distinguen por la facilidad y variedad de la versificación y la claridad del estilo. El nombre de Virués ha sido incluido en el Catálogo de Autoridades de la Lengua, publicado por la Academia Española.

Luis de Ávila y Zúñiga ( 1505-1573 ). Soldado, cortesano y amigo personal del emperador Carlos V. Fue nombrado embajador en Roma en 1539 y acompañó al emperador en las campañas militares de Túnez ( 1535 ), en que participó con arrojo en la caída de La Goleta, y Alemania ( 1546-1547 ), combatiendo en este país como Capitán General de la Caballería. La forma que tuvo de maniobrar la caballería en la Batalla de Mühlberg hizo que se impusieran nuestros Tercios. También asistió al sitio de Metz como general en jefe de la caballería, siendo su concurso definitivo. Escribió sobre la marcha, como César y su secretario Aulo Hircio, y desde los puntos de vista y conocimientos del emperador, el muy interesante Comentario de la guerra de Alemania, siguiendo el límpido y luminoso estilo de los Commentarii o Hypomnémata de César, en el quedan paladinamente explicados los verdaderos intereses de los príncipes alemanes sublevados y reunidos en la Liga de Esmalcalda, más tangibles que teológicos. En realidad, su “Comentario” está totalmente inspirado en las conversaciones que mantuvo con su amigo el Emperador. De hecho, hay críticos que consideran al propio emperador como el verdadero creador del “Comentario”, reservando para Luis de Ávila y Zúñiga el humilde papel de un Aulo Hircio. En los siglos XVI y XVII se hicieron abundantes traducciones y reimpresiones. Aunque Zúñiga no elogia a su señor y amigo más de lo que era normal en tales libros, Carlos V dijo de él que era un cronista mejor del que tuvo Alejandro Magno, aunque sus temas fueran menos augustos. No entendemos al emperador, pues que Calístenes, el cronista oficial de Alejandro y sobrino de Aristóteles, cayó en desgracia ante Alejandro por no ser tan adulador como exigía un rey griego ya asianizado. El general Luis de Ávila y Zúñiga llegó a ser Gran Comendador de la Orden de Alcántara. Carlos V le encargó también varias misiones delicadas cerca de los papas Pablo IV y Pío IV relacionadas con los preparativos para la celebración del Concilio de Trento, que quería apresurar el emperador. Jubilados emperador y general, don Luis acudía frecuentemente al monasterio de Yuste, para visitar a Carlos V, que le invitaba siempre a su mesa como viejo compañero de armas. Por el lúgubre comedor de telas negras correteaba, llenándolo de luz, un guapo y rubio niño que distraía a aquellos viejos guerreros, el hijo de Bárbara Blomberg, el último amor de Carlos V.