Caso Ayotzinapa; ¿y el testigo protegido?

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Son ya cuatro las tenidas en las que el tema “Ayotzinapa/Iguala” ha sido el pivote del balón de información. Recordemos, dentro de las alforjas del oficial que hizo el reconocimiento del terreno y que ahora, después de bajar del bridón, pone sobre la mesa, quedaron aún notas para analizar; y a eso íbamos cuando desde la puerta alguien irrumpió en el Tanque de Ideas y, por ende, en la conversación.

Fue el Sargento Limón el que le señaló a don Juan, el cuasi/intruso, el lugar donde estaba la “columna de la elocuencia” haciendo saber con eso que, lo que el intruso, convertido en visitante, iba a decir era de interés para el objetivo de la mesa.

Don Juan, hombre iletrado pero rudo, habló sobre el asunto de Ayotzinapa; el de los estudiantes asesinados. Este hombre, con el sudor en la frente y una clara muesca de enojo comenzó así:

… Ya no sé, ya no de que decir, estoy que me lleva la mula que me trajo; no entiendo cómo es que se ha llegado hasta aquí con las declaraciones, el discurso, los dimes y diretes de quienes buscan la “verdad” y la “justicia” para los jóvenes asesinados -entonces los miembros del Think Tank nos dispusimos a ser receptivos- Don Juan siguió.

-Lo que hasta ahora han dicho y siguen manifestando hace preguntarme: ¿realmente buscan la verdad y la justicia?, ¿realmente el Centro PRO y el Grupo de expertos con sus actuaciones han contribuido a esclarecer la verdad y someter a la justicia a los culpables? Yo solo veo -dice Juan y aclara, -y perdón de los que saben de leyes; una incomprensible actitud de que es más importante sancionar a funcionarios que dentro del proceso de investigación y procesamiento de los delincuentes cometieron faltas, omisiones y/o delitos; no se confundan, no los defiendo, solo me pregunto… -Juan habla ya con más comodidad – ¿por qué razón, la misma vehemencia con la que han señalado a esos funcionarios no lo han hecho hacia los criminales?

El cruce de miradas de un lado al otro de la mesa comenzó a tejer una red de entendimiento. Don Juan siguió

-En serio, estoy confundido, ya todo mundo sabe que el famoso testigo protegido “X”, es el delincuente apodado “Cabo Gil”; ¿por qué razón no exigen que la Fiscalía le quite esa figura jurídica que lo protege, por qué? -. Esa red tejida sobre la mesa aumentaba sus hilos.

– ¿Acaso creen- pregunta Juan -que todos somos idiotas?, ¿o aún no se dan cuenta que es el principal autor de la masacre? -suscribo.

De verdad- me dice Juan, -siento mucha pena por los padres, siento pena por ellos porque dentro de su ignorancia y ansiedad de encontrar la justicia, han permitido que se desvíen los esfuerzos del estado para perseguir enemigos políticos y que el discurso sobre este tema se convierta en odio a las autoridades que en su momento intervinieron y no hacia los criminales que asesinaron a sus hijos. – esta verdad adhiere varias verdades.

-Y así como esa pregunta, tengo otra…- Juan sabe que nos tiene atrapados -Ya incluyeron las declaraciones de los médicos del hospital donde llegaron los heridos?, si saben que cuando bajaron a algunos estudiantes también bajaron armas y las pasaron a otro auto?, eso dicen unos rumores que se escucharon en los pasillos del hospital, en los que médicos y enfermeras estaban asustados al percibir que estaban escondiendo las armas que ellos traían; ya se dieron cuenta que los delincuentes en algunas de sus declaraciones hacen mención de la presencia de personas armadas entre los estudiantes?- un silencio, parecido a los silencios de las óperas Wagnerianas reinó en el cuarto.

¿Mi última pregunta- dice Juan -va hacia los padres… no piensan exigir que a los criminales que participaron directamente en el homicidio de sus hijos y que ya fueron liberados porque recibieron tortura o algún tipo de violencia en su proceso los castiguen?… o seguirán alimentando el caldo de algunos grupos que pretenden involucrar hasta a los militares del 27 batallón. -Juan sabe que la semilla que sembró penetró en tierra fresca

-Porque yo no veo que realmente hayan exigido justicia en contra de los asesinos- y agrega.

-Bueno, termino con esto- dice Juan con gestos de seguridad, -harán alguna manifestación directa en contra del grupo criminal o solo seguirán golpeando al gobierno, ¿a exfuncionarios y a soldados? -Limón le pide al guardia que está en la puerta abra la puerta para dejar salir a Juan. El visitante sale y en su andar da muestra de satisfacción.

El orador del Tanque de Ideas solo alcanzó a decir- Justo y Perfecto-.

Último patrullaje. – el modo de entender la Protección Física del “principal” por parte de los actores de la 4/T da calosfríos.

La irrupción de la turbamulta en el evento de Huauchinango merece ser revisada con teodolito.

Balazo al aire. – cuando las ideas generan más ideas.

Greguería. – nada mejor dicho “la verdad no peca… pero incomoda”

Oxímoron. – mentiras verdaderas.

Haikú. -¡ya llega a mí!

abrazo de mi rio.

Caricia de ti.