Obrador, de Assange a Loret: el hedor de palacio nacional

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“La sangre del político no es igual a la sangre del periodista. Corren por venas distintas y alimentan organismos distintos. No hay manera de unir sus torrentes sin envenenarlos”.

Julio Scherer, Estos años

Obrador es un político de carácter inestable. Oscilante como un péndulo vira primero hacia un lado y luego hacia el contrario.

Hace un año mientras el periodista Carlos Loret destapaba la cloaca de la “cuarta transformación” con la denuncia de las corruptelas de los hermanos del presidente Obrador, el tabasqueño desde una de sus “mañaneras” de manera sorprendente ofrecía asilo político a Julian Assange, fundador de Wikileaks. Incluso solicitó el indulto de Assange a la justicia británica cuando el gobierno de Estados Unidos reclamaba su extradición.

Candil de la calle, de manera oportunista Obrador pretendía erigirse en un paladín de la libertad de expresión para desacreditar a sus críticos, entre ellos a Carlos Loret, uno de los más fervientes e incisivos.

Assange salió del anonimato a principios de la pasada década de los noventas luego de que la policía australiana asaltó una casa donde se refugiaban un grupo de hackers llamado Subversivos Internacionales. Assange se declaró culpable de 24 cargos por delitos informáticos y fue liberado tras pagar una pequeña multa.

Años después (1999) fundó el sitio Leaks.org así hasta difundir documentos clasificados que estremecieron a varios gobiernos.

El trabajo de WikiLeaks a partir de su fundación en 2006 bajo ese nuevo título tuvo una resonancia mundial al publicar más documentos clasificados que toda la prensa mundial junta. “¿Cómo es que un equipo de cinco personas ha llegado a mostrarle al público la información más reprimida, a ese nivel, que el resto de la prensa mundial junta? Es vergonzoso”, comentó Assange.

Los periodistas mexicanos se preguntaban cómo es posible que el presidente Obrador ofrezca asilo político a un activista defensor de la transparencia de la información, promotor del libre mercado, el neoliberalismo que tanto odia el tabasqueño y que además es miembro asesor y prominente portavoz de algunos de los medios de comunicación más importantes del mundo que han criticado al gobierno de la “cuarta transformación”.

Assange es todo lo contrario de lo que representa y pregona el presidente Obrador. Assange obtuvo el Premio Amnistía Internacional de los medios británicos en 2009 por denunciar los asesinatos extrajudiciales en Kenia. Un año antes ganó también el premio del Index on Censorship de la revista The Economist, y otros galardones relacionados con los medios de comunicación.

Assange se convirtió en una celebridad mundial. Fue premiado con el Premio Sídney de la Paz por la Fundación Sídney de la Paz de la Universidad de Sídney por su «excepcional coraje e iniciativa en la búsqueda de los derechos humanos».​ Las cinco personas que han recibido el premio en la historia de la fundación han sido: Nelson MandelaTenzin Gyatso, el 14º dalái lamaDaisaku Ikeda y Assange. ​Recibió el Premio de Periodismo Martha Gellhorn. Que se concede anualmente a periodistas «cuyo trabajo ha penetrado en la versión de eventos establecidos y ha relatado una verdad impalpable que expone la propaganda establecida o “mentiras oficiales”. El jurado dijo: «WikiLeaks ha sido retratado como un fenómeno de la era de la información, lo cual es. Pero es mucho más. Su objetivo de justicia a través de la transparencia es el más antiguo y la mejor tradición del periodismo».​

A partir de que se conoció que Assange tenía la posesión de un archivo codificado con todos los cables diplomáticos del gobierno estadounidense, la vida del australiano dio un vuelco. A partir de su detención en 2010 se le fincaron delitos de violación, abusos sexuales y coacción.

Así como a Julian Assange se le fincaron algunos delitos para mantenerlo en prisión, el presidente Obrador ha volcado su poder para atacar y amenazar a Carlos Loret quien es considerado como “peligroso” no por lo que ha publicado, sino por todo lo que sabe y aún no ha publicado.

Obrador ha llegado al extremo de acusar a Loret de “mercenario, golpeador y corrupto; en sentido estricto ni siquiera es periodista”.

Carlos Loret quien es uno de los periodistas más reconocidos de México se encuentra bajo el asedio presidencial como nunca antes había ocurrido con un periodista.

Sin pruebas que sustenten sus dichos, el presidente Obrador ha incurrido en abuso de poder violando las más elementales leyes que deberían regir en el país.

Las mentiras y falsificaciones en contra de Loret son insostenibles. Loret acusa a Obrador de presentar «datos falsos» y «montos inflados» respecto a  sus ingresos anuales para exponer en riesgo la seguridad de él y la de su familia.

En una de sus conferencias matutinas Obrador buscó degradar y humillar públicamente al periodista por el simple hecho de haber denunciado los privilegios y la insultante vida de sus hijos, en este caso de José Ramón López Beltrán quien lleva un lujoso tren de vida que contrasta con el discurso de austeridad que tanto pregona Obrador desde su púlpito presidencial.

Lejos de amedrentar a Loret, éste cada vez ofrece más pruebas de la corrupción obradorista cuyo triste epílogo de su mandato se acerca en medio del hedor de las calumnias contra el afamado periodista.

Por la calidad de su trabajo, seguramente Loret es un fuerte candidato a recibir merecidas distinciones por desenmascarar las “mentiras oficiales” de todo aquello que representa la “cuarta transformación”.