Incertidumbre sobre la reforma electoral que viene

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Si la reforma electoral se dictamina en la cuarta semana se octubre como lo plantea el Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, entonces dicha reforma estaría lista si mucho para finales de diciembre próximo.

Incluyendo los tiempos para la aprobación en el Senado de la República, una devolución a la Cámara Baja por modificaciones mínimas, y los efectos legales con relación al trámite por parte del Ejecutivo Federal. Y tan-tan, habría reforma electoral.

Así parece muy optimista el panorama sobre todo para los partidos políticos que pretenden realizar la reforma electoral. Lo que sí genera falta de optimismo y hasta incertidumbre, es cómo quedaría el dictamen final, que según la próxima semana se empezará a elaborar con la infinidad de propuestas existentes en la Cámara Baja.

No se sabe pues, si avalarán la iniciativa del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, tal como la presentó, incluyendo algunas propuestas de las bancadas de oposición; o si harán modificaciones a al planteamiento del tabasqueño y además incluirán propuestas del PRI, del PAN, del PRD, del PT, del PVEM y de Movimiento Ciudadano.

La iniciativa del presidente AMLO contiene tres planteamientos de fondo, por llamarles de algún modo, que en sí mismos representan un cambio en el sistema electoral mexicano:

La reducción del número de legisladores y de concejales de los ayuntamientos.

El sistema para elegir legisladores y concejales: Por representación proporcional pura, en vez del mixto existente que se compone del de representación y del de mayoría relativa.

Los cambios en el Instituto Nacional Electoral (INE) y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), así como en las autoridades electorales locales. Y que no se trata de un simple cambio de nombre, sino inicialmente consiste en el procedimiento para elegir a las personas consejeras y magistradas. Del voto indirecto al voto directo.

Seguramente en tales planteamientos se centrará la discusión en comisiones para elaborar el dictamen y luego en el Pleno de la Cámara de Diputados, requiriendo el aval de mayoría calificada porque implica reformas a la Constitución Política.

El presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”), asegura que ni este partido, ni su bancada, negocian con Morena la reforma electoral, sobre todo para transigir en el cambio de modelo para integrar los órganos electorales.

Pero quien sabe. Casi lo mismo decía respecto de la llamada reforma para la “militarización” del país, y de pronto la entonces diputada Yolanda de la Torre (del PRI) presentó la iniciativa para ampliar la permanencia de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública.

Vaya, si Morena negoció en paquete las reformas militares y electoral a cambio de la impunidad de “Alito”, la reforma electoral pasará tal como la plantea el presidente AMLO; cuando menos en la Cámara de Diputados.

Ya se verá llegado el momento.

LA DE AMLO, NO ES MALA IDEA  

Evidentemente, la oposición a Morena ven en la iniciativa de AMLO la intención de tener el control electoral y de beneficiarse con el cambio de sistema electoral.

Sin embargo, el planteamiento del presidente López Obrador no es del todo negativa. Reducir el número de legisladores (y de paso el de concejales municipales) es una añeja demanda ciudadana. Nuestro país tiene un Congreso de la Unión obeso y costoso.

Incluso, fue una propuesta de la bancada priista en el primer trecho del sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto, nada más que conservando el sistema mixto. Y es lo que plantea el actual Grupo Parlamentario del PRI.

En algo ya están de acuerdo: En la reducción de legisladores. Solamente faltaría acordar si elegirlos por el sistema de representación pura, o se deja el mixto.

Respecto a las autoridades electorales, es buena idea reducir el número de consejeros y consejeras del Consejo General del Instituto Electoral. Lo que genera incertidumbre es la vía de elección popular para integrar éste, así como el TEPJF.

Si lo que pretenden las bancadas es evitar la partidización de los órganos electorales, así como el control por parte de un solo partido político (el mayoritario), quizá sea suficiente con establecer candados en el procedimiento de elección existente (el cual de por sí abre la puerta a la partidización).

Cosa que no va a suceder porque todos los partidos políticos sin excepción quieren tener el control de los órganos electorales. Lo hizo el PRI, lo hizo el PAN y lo hará Morena.

En fin, a ver qué pasa.

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