Coronación

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Luego de siete décadas la abadía de Westminster volvió a ser escenario del encanto mágico de la monarquía.  Es uno de los edificios religiosos más significativos del Reino Unido y el lugar de sepultura de numerosos monarcas ingleses y, posteriormente, británico.

Desde la coronación de Guillermo el Conquistador en 1066, las coronaciones de todos los monarcas ingleses y británicos se han realizado en la abadía de Westminster. Desde 1100, se han celebrado dieciséis bodas reales en la abadía.

La abadía es el lugar de sepultura de más de tres mil trescientas personas, entre los que se encuentran al menos dieciséis monarcas, ocho primeros ministros y poetas laureados, actores, científicos, líderes militares y la rumba del soldado desconocido.

Un evento majestuoso y ostentoso que se registra en un sistema, el de la herencia real, para muchos en decadencia, muestra de ello es la abdicación del Rey Juan Carlos en España y las enormes sospechas acerca de la muerte de la princesa Diana en el Reino Unido.

A esto sumamos que el vacilante comportamiento de la economía mundial llegando a niveles de crisis mantienen inconformes a enormes grupos sociales que ya no están dispuestos a mantener a familias privilegiadas que se sostienen en castillos y Palacios recibiendo los beneficios y ventajas sobre el resto de la población.

Particularmente la monarquia británica se vio sacudida por tres muñeres estelares, la reina Isabel II, Diana Spencer y Camila Rosemary Shand. Las fuertes presiones impuestas a Lady Di finalmente hicieron que la familia se fracturara con su propio hijo Harry.

El príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, han indignado a la población británica por un asunto relacionado con la famosa vivienda de Frogmore Cottage, la que el rey Carlos III les ha obligado a abandonar para que se mude allí a vivir su hermano pequeño, el príncipe Andrés. Todo esto en un escándalo lucrativo que llegó al extremo de que el príncipe renunciara a sus participaciones reales.

La infidelidad del entonces príncipe Carlos con la divorciada Camila Parker Bowles y de la princesa Diana con Dody Al Fayed, heredero de su padre, el multimillonario egipcio Mohamed Al Fayed, propietario de los grandes almacenes británicos Harrods, Fulham Football Club y el hotel Ritz de Parisquebraron la estabilidad real para llenar páginas amarillistas en los medios.

Para muchos, la conservadora y monolítica reina Isabel II jamás permitiría una ofensa pública a su hijo incluyendo el negar el ingreso de un musulmán al Palacio de Buckingham. Por su parte Camila se convirtió en reina consorte el pasado 8 de septiembre de 2022, con la ascensión al trono de su marido tras el fallecimiento su madre, la reina Isabel II.

La pareja real Carlos y Camila son coronados destacando una bajísima aceptación popular. Incluso a Carlos muchos le llamaron el “Rey de la Transición” ya que consideran que debería de haber cedido el trono a su hijo primogénito, Guillermo, para tratar de reconstruir a la monarquía con un ejercicio de convencimiento a los jóvenes. Carlos y Camila no presentaron un rostro amable durante la coronación. Su gesto nada transmitía. Lentos, aburridos, poco participativos.

El ahora Rey Carlos III intentó ganarse al pueblo abriendo la coronación a musulmanes, judíos y gente de color, incluso en la Iglesia protestante/anglicana (herencia de Enrique Octavo precisamente por su relación con Ana Bolena que lo orilló a romper con El Vaticano), pero ni así le alcanzó. Se le ve cansado.

Camila sólo se atrevió a sonreír segundos después de que se le impusiera la corona, no más. Lo único que le daban presencia y brillo eran las joyas que portaba. los lujos, abusos y amoríos fuera del matrimonio dieron al traste con Juan Carlos en España.

Por el contrario, a contracorriente, en el Reino Unido Camila la amante se convirtió en Su Majestad. Muchos anticipan que con la llegada de Carlos III está en riesgo la commonwealth.

Para muchos la unción (colocar aceite en frente, pecho y manos) al monarca para creer que ya tiene acceso directo a Dios perdió credibilidad por las traiciones dentro de la familia real y el daño intencional causado a la fallecida Diana.

A Carlos III por razones naturales/biológicas le queda poco tiempo para recuperar la fuerza de la monarquía, esa que en el Reino Unido solamente se sostiene por una mayoría de personas de la tercera edad.

Conductor del programa VaEnSerio mexiquense tv canal 34.2, izzi 135 y mexiquense radio.

@cramospadilla