Claudia y Xóchitl, a revisar números reales, estructuras y lealtades

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Las encuestas solamente reflejan la intención o preferencia electoral de la ciudadanía en el momento en que se levantan, no el resultado de las elecciones máxime cuando media una distancia de ocho meses y fracción para la jornada electoral como la del 2024.

Ni siquiera han empezado las campañas.

Sin embargo, como toda encuesta, la publicada este miércoles por El Universal puede servir a los partidos políticos y virtuales candidatas presidenciales, Claudia Sheinbaum de Morena-PT-PVEM y Xóchitl Gálvez del PAN-PRI-PRD, para que analicen sus propios números reales.

Claudia para no ‘dormirse en sus laureles’ con el 50% de preferencia electoral que arroja este estudio demoscópico, y Xóchitl para ponerse a las vivas ante el 20% que resulta para ella. Ninguna de las dos debe confiarse; ni la primera en que el “pueblo no quiere regresar al pasado”, ni la segunda en su don de crecimiento como en competencias anteriores.

El reflejo de una encuesta, por real o ‘cuchareada’, no es para morirse de risa, ya sea de alegría o de incredulidad. Más bien, es para ponerse a trabajar cada una como virtuales candidatas presidenciales y para poner a trabajar a los partidos políticos que las respaldan.

Y en eso sí parece llevar harta ventaja Claudia Sheinbaum como candidata de un partido como Morena que los 365 días del año viene haciendo trabajo político y construcción de estructuras. Incluso, ella como coordinadora nacional para la Defensa de la Transformación realiza la toma de protesta de comités seccionales.

Nada más al rato no resulten estructuras ficticias por engaño del partido o de la militancia responsable de construir estas estructuras, como ocurría en el PRI donde se quedaban con el dinero destinado a estas tareas con la consecuencia de resultados adversos. Nada más al rato no resulte que los aliados, PT y PVEM, tampoco hicieron su parte.

En cambio Xóchitl si bien es respaldada por un bloque opositor llamado Frente Amplio por México, carece del respaldo contundente de un partido político, pues además no milita en el PAN, ni en el PRI, ni en el PRD. Acción Nacional la ha arropado y se nota, pero este partido, con el cual se identifica, carece de una estructura completa que garantice el triunfo de Gálvez. Los otros dos partidos tampoco cuentan con estructura completa.

Los tres partidos, además, por sí solos no son competitivos. Más bien, la competitividad la ha dado Xóchilt, pero ella no podrá sola. Quizá sean los tiempos, pero esos partidos se ven más ocupados en repartirse las candidaturas a las cámaras del Congreso de la Unión, y a los nueve gobiernos locales y demás cargos estatales, que en la construcción de estructura o en el trabajo de posicionamiento a favor de la hidalguense.

A ver si pasando los tiempos de definición de candidaturas, se les ve una actitud más solidaria y participativa con Xóchitl Gálvez, para quien seguramente es compleja la relación con los partidos que la respaldan y dudosa la confianza mutua. Incluso, hay quienes consideran que la hidalguense corre el riesgo de traición por parte algún dirigente partidista.

En fin. Como virtuales candidatas presidenciales principales deberían revisar sus números reales, estructuras y lealtades.

RESPIRO PARA LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Un respiro para los partidos políticos es sin duda la resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de revocar el acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) por el cual adelantó el inicio de las precampañas electorales: De la tercera a la primera semana de noviembre, concretamente el día cinco de este mes.

Así que el INE deberá ajustar los plazos de la precampaña definiendo fechas exactas de inicio y terminación, lo cual tal vez mueva otros plazos de otros procedimientos; incluso respecto de los procesos locales considerando las facultades del Instituto sobre los asuntos electorales de las entidades federativas.

El que impugnó los plazos adelantados de las precampañas fue Movimiento Ciudadano. Y la Sala Superior del TEPJF le dio la razón porque efectivamente el adelantarlas afecta la organización de los partidos políticos, sobre todo en cuanto a la definición de candidaturas pues los tiempos casi se cruzan con los procesos internos.

Y ya ven que los partidos políticos siempre se hacen bolas en la selección de candidaturas y ahora seguramente más porque deben cuadrarlas con las reglas de paridad de género y acciones afirmativas para sectores vulnerables; además aquellos que pretenden competir en coalición están definiendo el respectivo convenio y el reparto de las candidaturas.

Es una tarea nada fácil para los partidos políticos. Claro, para el INE tampoco es tarea fácil ajustar plazos.

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