Dos relevos, dos cuentos chinos 

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La Suprema Corte, y la UNAM han registrado movimientos. En ambos casos, las lecturas de los mismos rayan en debrayes. Se han expresado opiniones muy absurdas y muy dislocadas totalmente, de la realidad imperante en cada una de las dos instituciones.

Para el primer caso, no hay punto de comparación entre la renuncia de Medina Mora –sucedió por inepto, por corrupto, por acorralado por sus trapacerías y nada más– porque nunca debió de ser ministro ni antes, embajador, con la de un abogado de profesión como Zaldívar, que puede cerrar un ciclo tras presidir la Corte y enhorabuena. No debe explicaciones a nadie y puede marcharse si lo desea. Total, los que rezongan por su salida, rebuznaron siempre, pues tampoco les gustaba de ministro en este sexenio. Entonces ¿qué fastidian? Nada les embona. No, ni son iguales ni acierta el panista Jorge Triana insultando a Záldivar con un discurso de odio en un posteo cuestionando su renuncia. Triana, a quien no le conocemos mayores méritos de litigante, sino que sabemos de él por ser señalado de pertenecer al cártel inmobiliario. Para verborrea, se la puede guardar el panista.

A menos que sea solo el odio panista a Morena y todo lo que a su parecer se relacione con ella. Pese a equivocarse. Ese odio furibundo panista es antidemocrático y debe combatirse. Y se empieza por denostarlo y exhibirlo como peligroso, que lo es y es lo que corresponde como respuesta al panismo más retrógrado y agresivo, como el que representa Triana. Sépase: el PAN no posee la definición más perfecta de la democracia.

Por otro lado, ha sido muy decepcionante, pero ya es la tónica recurrente, oír al sobrino de Ignacio Burgoa ir a decir en cuanto medio opositor le presta micrófono, porque justo de eso se trata, denostando la renuncia de Záldivar, sosteniendo la tontería de que el presidente quiere dominar la Corte y que pondría a un afín para hacerlo. Desde luego que va muy extraviado. Aunque López colocase a un ministro afín, ­esta columna ya ha dejado claro en otra entrega, que ningún ministro lo ha sido si no era cercano al presidente de turno y miente quien lo niegue. Y con un ábaco en la mano demuéstrese facilito a Burgoa que 3 ministros no dominan 8. Y si López lleva 5 nominaciones como le fastidia al sobrino del afamado ya finado, recordarle que no son nominaciones ilegales. 5 no domeñan a 6. Otra vez coger un ábaco y sumar. Ilegalidad sería suponer que hay número límite para hacerlas ellas. O insinuarlo, siquiera, como lo hace Burgoa.

Lo que sí se nota en el pleno de la Corte es el mal rollo, el mal ambiente cargado, la politización, el ríspido lenguaje entre ministros, un ambiente tenso, denso, un Poder Judicial corrupto que en la Corte tiene sus exponentes en ministros provenientes de sexenios anteriores. Que son verdaderos impresentables y vergüenza del mundo jurídico. El sobrino Burgoa ha dicho con sobrada torpeza: que la Corte desde Zedillo había sido independiente. ¡Ups! Vaya mentira. Qué manera tan burda de tomarle el pelo al público y que cabe preguntarle, pues ¿en qué país vivió entre 1995 y 2018? No cabe duda que la sangre no se hereda ni se comparte. Y la inteligencia, tampoco.

Los que no se cansan de llamar lacayo a Záldivar, se entiende perfectamente bien que lo hacen porque los únicos lacayos a su gusto son los varones que siendo pares de aquel, lo fueron con Fox, Peña y Calderón. ¡Y vaya que dieron motivos para constatarlo! Lo sabemos y sabemos cómo más de un ministro lo fue de aquellos y ha mancillado a la Corte. Que se hagan los tontos sus corifeos y simpatizantes, es otro rollo.

En cuanto a la UNAM, el relevo siempre despierta expectativas. Se va un rector politizante y de mucha promesa y poco lustre y se hizo la jugada de continuidad en su subalterno y la cual, nadie más garantizaba. La UNAM esperaba más de Graue. ¿Qué se pone fin al predominio de cierto grupo no solo de los médicos, sino de uno que veía la UNAM de cierta manera?  No, pues según se vea y según se diga. No es una gran noticia que llegue Lomelí: es una jugada interesante del grupo actual, que, dicen, prevalece en la UNAM desde hace un cuarto de siglo. Solo es un relevo generacional, pero no de grupo. Y se quedó en el camino que una mujer la presidiera. Lástima.

¿Qué supone autonomía frente al gobierno? eso siempre es muy importante. Es fundamental. Eso ya se verá si es verdad o no. Que por ser del mismo grupito que detenta hoy el poder, quizás se consiga. No promete mucho más. Y todas las alharacas opositoras de control presidencial solo quedaron en eso, en humo.

Rinconete: Qué desafortunadas las palabras de Ernesto Zedillo –el coordinador de la campaña del PRI al que le mataron al candidato (Colosio)– al decir que ojalá que el próximo presidente no sea electo por mentir. ¡Anda, ya!  ¿perdona? ¿Lo dice el que usó por lema de campaña bajo las siglas PRI, “bienestar para tu familia” y hundió al país en la peor devaluación de su historia, llevándose entre las patas el bienestar de millones de familias y que seguimos pagando hasta hoy, proyectando a México 60 años para atrás en números de desarrollo? Desde luego que el priista encabezando un gobierno priista, no es el más indicado para hablar de presidentes que ganan, mintiendo. Nefastito.