En efecto, Lilly Téllez luce desquiciada. Uno se pregunta en qué momento perdió la órbita, en qué momento se deschavetó. Lo repetiremos las veces que haga falta: se puede ser todo lo opositor que se quiera y vivir sus complejos y posverdades a pierna suelta, pero la estupidez no es justificación y de eso a decir imbecilidades desde un cargo público, ya es otra cosa. Y eso le pasa a Téllez clamando por una invasión yanqui, por un intervencionismo yanqui. Sus desquiciamientos son deplorables, abominables. Es una vergüenza como senadora actuando de forma tan ruin.
Actuación, histrionismo irresponsable que mancilla el cargo público que le pagamos entre todos. Parece que su muy dañada percepción de la realidad de irreversibles consecuencias, porque no se ayuda, repítase: porque no se ayuda ni tantito, la hace perder el piso de una manera abominable. Interesa el personaje publico, no lo demás.
Que nadie hace el ridículo permanentemente como ella, eso es verdad. Que ese es su pincel, pero carece del más mínimo derecho a pedir la invasión a México desde cualquier otro país como lo ha hecho en Fox News. Bien reza el meme: La Téllez va más a Fox News que a Sonora. La pura verdad. Sí corresponde su desafuero y ser juzgada por traición a la Patria. La Constitución sí señala sanciones cuándo un mexicano opera contra otro y cuantimás, contra México y Téllez lo hace y al grado tal que sí que es un peligro para México clamando por una invasión extranjera para saciar su discurso de odio y una desvergonzada actitud reprochable. Es una senadora de la República, no de sus facciosos apoyadores. No es admisible que ocupe un escaño en el Senado de la República. Deplorable su presencia y actuación en tan alta tribuna. Da vergüenza su presencia en ese sitio dado su miserable comportamiento.
Lo de Genaro Lozano es un desatino mayúsculo. ¿Embajador en Italia? Como ¿por? Puede ser todo lo activista que quiera, reducir sus espacios informativos al movimiento LGBT cuando llega junio –desapareciendo toda la demás cauda informativa para centrarse en ello– ser la voz crítica en los entresijos de Televisa…de eso… a embajador en Italia sin el mínimo referente de experiencia diplomática en ningún nivel y con diplomáticos de carrera esperando –por aquello de primar el servicio diplomático de carrera, como se clama de siempre en el discurso oficial de todo sexenio– y con la importancia que, bien que mal, tiene Italia en el mundo y ante México, porque la tiene, su nombramiento es un error garrafal y no ha de callarse.
De menos, ¿siquiera habla italiano o se le conoce que sepa de los intereses a defender de México y de todos los mexicanos ante Italia? E incluso, de aquella en México, porque ya se sabe, el embajador ha de conocer a sus pares correspondientes y saber esas relaciones de ida y cuenta. La agenda común. No lo sabemos.
Todo gobierno ofrece que evitará en la medida de lo posible y aspiracionalmente promete apuntando a cada vez más conseguirlo, el evitar improvisaciones en los nombramientos del servicio exterior. Todos los gobiernos fallan, y no es la excepción entonces con Claudia Sheinbaum. Ya se sabe que el cargo de embajador ante Italia es pertinente y pertenece a ese primer rango de embajadas, esas reservadas más a favores políticos. De eso, a nombrar a Lozano, acrecienta el disparate mayúsculo y deplorable igualmente. Qué pena que se dejen cargos tan destacados a personas improvisadas en el ramo diplomático. Como si no hubiéramos visto bastante a los cargos tales en tiempos modernos bajo PRI y PAN. Tampoco extraña si en ello tiene que ver De la Fuente, que no se destaca como un gran secre de Exteriores. Tal para cual.
Por cierto, como era de esperarse con el tema del desquiciamiento irreparable de Téllez, el rebuzno perpetuo opositor sí afloro. Destaquemos la postura priista –¿sabe que los priistas andan muy enchilados por lo de los 13.4 millones que salieron de la pobreza y andan remareados con las maromas que dan para denostar la cifra?– quienes en un nuevo despliegue de torpeza bucal de su dirigente nacional –risas– balbucea que la Téllez y la campaña de desafuero a la Téllez que pedimos muchos ciudadanos en plataformas, la responde gracejando: “un gobierno (sic) que amedrenta a quienes piensan distinto”. Tontito. Confirma así qué si el PRI gobernara ya tendríamos la intervención yanqui y, sí, los aranceles que niega el priista, quien remató diciendo que este gobierno (sic) “atenta contra la democracia”. Que lo diga el priista no es serio, suena a guasa. ¿Democracia? ¿ha sabido el PRI con qué se come eso? Para reírse de tanta bobería que lanza el incorregible de Insurgentes Norte, quien ya no tiene remedio ni vergüenza.
Téllez ya pidió varias veces la intervención yanqui, pero Romero desde el PAN, que ya sabemos que se supera a sí mismo y no se ayuda ni tantito, apunta con la ligereza y la torpeza que lo distinguen: “rechazamos cualquier intento de acallar voces críticas”. No señor Romero, es que no son críticas, piden invasión de Estados Unidos. ¿Eso apoya el PAN? Es bueno saberlo. Por eso, el panismo está en el hoyo. Recuérdese: como opositores deberían distinguir lo defendible de lo que no lo es. Y la Téllez vergonzosamente intervencionista como lo es, aunque decirlo les fastidie que se les repita, merece ser sancionada por ser senadora. Ni ella ni nadie en ese tono de desquiciamiento alrevesado debe quedar impune.








