¡Uy! qué miedo. Y sí, que va a denunciar a la Sheinbaum y va por ahí como la Muñeca Fea llorando por los rincones asegurando que el PRI no permitirá que Morena nos haga Venezuela. En ridículo se supera a sí mismo con sus constantes bufonadas que solo impresionan a los incautos. Será que los priistas digan “habló bien el licenciado”. ¡Ja!
Retomemos este punto de venezuela y empecemos por allí. ¿De dónde tanto supuesto desafecto del PRI a Venezuela si le quemaba copal a Hugo Chávez? ¿Cómo de qué no? en la nueva perorata priista, el priista sale con esa batea de babas. ¿No les gusta Venezuela? El PRI usa el mismo tono rojo en cuanta cosa puede, del dictador Hugo Chávez, cosa que encabritó a un priista excontacto cuando se lo recalqué hace unos años porque sabe bien que es verdad. Observen que el rojo del priismo es exactamente el mismo tono de rojo de la dictadura chavista que, por lo visto, el PRI, amante de ser dictadura como lo fue, sí admira, como que no impidió que el priista Peña Nieto le rindiera honores a Chávez yéndose a dormir a su funeral –uno de los ridículos más grandes de la “diplomacia” priista en toda su historia– y ahora dice el PRI que no permitirá que Morena nos haga Venezuela. ¡Por favor! Qué estupidez más priista propia de priistas. Decídanse priistas porque estan muy hechos bolas como siempre lanzando zonzadas y muy ardidos de ya no mamar de la ubre.
Van dando más risa que pena, eso sí. Pues sí, le expropian a Alito algo de esas propiedades que los números no cuadran con su sueldo de burócrata y se oye un chillido como de rata. De rata grandota. Y mucho enojo, mucho odio, mucha desvergüenza. Se entiende así mejor porqué es el acomplejado dirigente nacional el PRI. Lo encarna a la perfección. Y los priistas se quedan tan orondos. Es natural.
Semanas atrás publicamos en El Independiente un artículo con un título excelente, elocuente y contundente: “Alito, entiéndelo, el PRI ya no manda”. A mayor abundamiento y para remachar esa verdad como un templo, podemos afirmar que no solo no manda, sino que hacen bien los fúricos y acomplejados priistas –una cosa lleva a ser la otra– a que sigan contando hace ya cuántos años que los echaron de la Presidencia y que son los mismos que ya no maman del erario federal a su vil antojo.
Es importante seguir contando los años que ya llevan fuera del erario, porque les restan algunos años y como sigan así, muchos, muchos más. En realidad, los priistas siempre llevan la cuenta y no hallan la hora de regresar para seguir mamando, insaciables cual priistas, de la ubre y no toleran que otros lo hagan. Tanto por no ser ellos, tanto por creerse los dueños de México y los únicos paridos por la Revolución que junto con la bandera en su logo, secuestraron para saquear insaciables a México. Razón por la cual José Antonio Meade se equivocó diciendo que México les debe algo a los priistas. Nada. Ya se lo cobraron los priistas a México “el favor” de haberlo, sin reparo ni recato. ¡Ahhhhh! Y eso cree el PRI de siempre, que el debemos, porque no hay viejo PRI y nuevo PRI. Es uno. El dizque nuevo está en la cárcel y el dizque viejo sigue en Insurgentes Norte y lo dirige Alejandro Moreno Cárdenas. No se extravíen ni se confundan.
Recordemos esta anécdota que describe a la pobredumbre priista. En 2010, un catedrático priista del Colmex les dijo en clase: “México pagará con un sexenio priista por cada año que nos echó de la presidencia”. ¡Uy! vean ustedes el amago, como se atrevió a eso México. Qué bueno que solo pudieron regresar un sexenio, el más corrupto, el de Peña y dicho por ellos mismos. La fórmula ‘guapo pero idiota’ de 2012 ya no les funcionará.
Cuando el PRI perdió la presidencia en 2000, les dolió. Hoy Morena no enfrenta al PRI aun resistente que enfrentó Fox. Morena sí puede arrinconarlo. ¿Qué los priistas se fueron a Morena? No, lo peorcito sigue en el PRI. Y pregúntense por qué se marcharon los otros. La respuesta es porque el putrefacto PRI ya no tiene remedio. Y no olviden de que en Morena no solo hay expriistas. Hay una fuerte corriente de izquierda que es dique de apetencias priistas non sanctas. Gente sin antecedentes priistas. La Sheinbaum es un excelente ejemplo de ello. Y a decir verdad, es el mismo caso de la primera plana que hoy gobierna México bajo su mandato. Lo demás son zarandajas opositoras.
Total, que chirrió la rata. Que a eso sonó la amenaza de denunciar a Sheinbaum en el extranjero. ¡Uy!, cuánto odio priista. ¡Uy! cuánta desvergüenza del priista, tan timorato y madreador, porque hay recordarlo: hoy el PRI no reparte ni despensas ni balazos asesinos como en el 68. No. Hoy reparte madrazos si no piensas como él y no le aplaudes. Muchos priistas celebraron el proceder deplorable de Alito en el Senado. Qué vergüenza dan. Pero evidencian lo que son. Invita a no dar ni un voto más al PRI, de por sí ya en el hoyo. Falta que queden todos en la cárcel, que de devolver todo lo robado por el PRI ni sus luces.
Y entonces, Alito en su enésimo berrinche amaga con denunciar a la Sheinbaum y que tenemos un nargogobierno. Tiene guasa la desmesura de que el dirigente del partido que metió a México en el narco vaya a denunciar a otros gobiernos de otros partidos y no a los priistas que tienen tanto qué decir, qué sacar de su propia pocilga en ese tema, como para ir a mencionar a otros. Faceto. Es como lo de “el PRI (sí) robó más”. No va a comparar 7 años de Morena a más de 80 voraces del priato saqueando a México señalando que Morena sí robó más. Pues eso mismo con el narco. Cuánto priista ladrón ha estado entambado y liado por sus nexos con el narco, también. ¡Uy! ya llegó Alito el denunciador. ¡Uy! qué miedo. No te vayas a morder la lengua.
Pues que Alito denuncie, pero con pruebas, no con falsedades, amagos, amenazas y fotos en corredores del Capitolio donde nadie lo recibe; no con las tonterías de siempre típicas de él. Y sobre todo, que nos demuestre que eso le dará votos al putrefacto y nauseabundamente corrupto PRI que preside, sinónimo de incapacidad genética para generar buenos gobiernos. Es que si está canijo que los obtenga. Pero allá él y sus ilusos seguidores y aplaudidores fócidos que abundan. Dan más risa que pena y eso que el dirigente tiene menos gracia que un semáforo descompuesto.
Sí, los priistas están muy ardidos. Ese es su problema, no de México.
Por lo pronto, ¡uy! Alito ya se enojó. Amaga con un hálito pestilente más cargado de odio que de certezas. Normal. Y cuando se enoja como el cómico aquel, es malo, muy malo requetemalo…







