Escritores soldados (VII)

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Martín-Miguel Rubio Esteban

Hernando Pérez del Pulgar ( 1461-1531 ). Capitán, cronista e historiador. Llamado “el de las Hazañas” por su legendario valor en la toma de Granada; allí, cuando aún estaba la mezquita en poder de los musulmanes, y con la ayuda de unos pocos compañeros, logró clavar una avemaría en la puerta del templo, bendiciéndola después con el signo de la cruz. Esta hazaña ocurrió dos años antes de la toma de Granada, en diciembre de 1490. Sobre esta asunto escribió Lope de Vega El cerco de la Santa Fe, aparecido en la “Primera Parte” de sus “Comedias” ( 1604 ). Más popular, sin embargo, fue El triunfo del Ave María, de un desconocido “ingenio de esta corte”. Pulgar participó en las campañas de Italia con Gonzalo Fernández de Córdoba. Finalizadas éstas, escribió con admiración sincera, vigor y cuidado una estupenda Vida del Gran Capitán. Sobre todo en esta Vida se relata minuciosamente la parte que tomó el gran Gonzalo de Córdoba en las guerras de Granada, haciendo leve mención de las campañas de Italia. Tiene algo de las Hypomnémata, Commentarii o Memorias de Guerra que los viejos generales del Mundo Clásico escribían junto al fuego, ya jubilados y con un buen ganado descanso. Tuvo siempre fama de temerario y se decía que sus hombres tenían siempre la cabeza sobre un alfiler. Antes de la toma de Granada tomó once castillos, como el de Salar, el de Vélez-Málaga, el de Málaga, y el de Baza, y defendió Jalobreña con éxito ante el propio Boabdil, que intentaba abrirse camino hacia el mar para recibir los socorros africanos. Algunas veces fue indisciplinado, pues siempre que el general dudaba en el ataque, hacía con su capa una bandera que ataba en su lanza y se lanzaba contra los enemigos. Ha sido uno de nuestros soldados más valientes, audaces y temerarios, y altamente apreciado por los Reyes Católicos. Su audacia le daba siempre buena suerte, que protegía también a sus hombres. Su escudo de armas lleva como lema “Tal debe el hombre ser, como quiere parecer”.

Bernardino de Rebolledo ( 1597-1676 ). Aristócrata, escritor y bravo soldado que guerreó contra los turcos y participó muy activamente en la Guerra de Los Treinta Años, durante la cual fue nombrado conde de Rebolledo. Fue también señor de Irián. A los catorce años ingresó en la carrera militar, marchando a Italia, para servir como alférez de marina en las galeras de Nápoles y Sicilia. Tomó parte en todos los combates que se dieron durante dieciocho años contra los turcos; distinguióse después en Lombardía a las órdenes del marqués de Espínola; marchó a Flandes con el empleo de teniente de maestre de campo general y allí continuó sirviendo durante bastantes años hasta que, enviado a Alemania para ciertas negociaciones, , el Emperador Fernando II lo nombró conde del Imperio, gobernador del Bajo Palatinado y capitán general de artillería. Declarada la paz en 1647, viajó a Dinamarca en calidad de embajador ( 1648-1662 ), asistiendo con su consejo y su persona al rey danés en la guerra contra Suecia, debiéndosele la conservación de Copenhague al ser sitiada por el enemigo y quizá la de la corona en las sienes de Federico III ; allí escribió su Discurso de la hermosura y el amor, tratado que Menéndez Pelayo llamó “el canto de cisne de la escuela platónica española”, y las tres Selvas : Selva militar y política (1652 ), poema didáctico sobre el arte y la práctica de la guerra; Selvas dánicas ( 1655 ), ataque al protestantismo presentado como un elogio de la casa real danesa; y Selva sagrada (1657), traducción de los Salmos y las Lamentaciones de Jeremías. Al regresar a España, le confió el monarca los cargos y comisiones más importantes, nombrándole presidente del Consejo de Castilla. En medio de esta vida militar y política, toda pura actividad, no le faltaron momentos para dedicarlos al cultivo de la poesía y ciencia política, publicando numerosas obras. Su poesía es excepcional en su época porque se mantiene al margen del gongorismo. Sus Obras poéticas, que incluyen y amplían una obra anterior, Ocios poéticos (1650) contienen también alguna producción teatral: la tragicomedia Amar despreciando riesgos y el Entremés de los maridos conformes. Su poesía se inspira en el modelo retórico de los Argensola. Compuso también el Idilio sacro, historia de Cristo tomada de los Evangelios, en el cual se encuentra alguno que otro pasaje escrito con muy alto vigor poético. Figura Bernardino de Rebolledo en el Catálogo de Autoridades de la Lengua, publicado por la Academia Española. Existen en la Biblioteca Nacional seis retratos de Bernardino de Rebollo. En uno podemos leer este lema latino: “Constans laboribus, laboriosus in otio” ( Constante en el trabajo, trabajador en el ocio ). Y en otra estampa se ve esta cartela: “Consumado político, esforzado militar y eminente poeta castellano”. El rey Fernando de Hungría y Bohemia y la reina Cristina de Suecia le tuvieron en gran estima, y existe una correspondencia de enorme interés entre el español y aquellos dos monarcas.

Andrés Rey de Artieda ( 1549-1613 ). Soldado, jurisconsulto, matemático dramaturgo y poeta. Durante su vida de bravo soldado fue herido en Lepanto; sus compañeros de la famosa Academia de los Nocturnos le conocían con el apodo de “Centinela”. Esta Academia fue fundada en Valencia en 1591 siguiendo el modelo de las academias literarias jesuíticas. Entre sus miembros hubo más soldados, y destacan, además del “Centinela”, Gaspar de Aguilar o “Sombra”, Guillén de Castro o “Secreto”, Francisco Desplugues o “Descuido”, Gaspar Mercader o “Relámpago”, Tárrega o “Miedo” y Miguel Beneito o “Sosiego”. Fue la única academia de su siglo que publicó sus actas y los poemas leídos y discutidos en las reuniones. Esta Academia fue sustituida por Los Montañeses del Parnaso, que fue fundada en 1616 por el también soldado Guillén de Castro, tras la muerte de Andrés Rey de Artieda. A los catorce años Andrés Rey de Artieda se graduó de bachiller de filosofía en Valencia, de donde pasó a Lérida y Tolosa, doctorándose en esta Universidad “in utroque iure”. Ejerció la abogacía, pero trocando las luchas del foro por las de las armas sirvió a los reyes Felipe II y III no sin explicar antes astrología en la Universidad de Barcelona. Durante más de cuarenta y siete años dio brillantes muestras de su intrepidez y pericia, ya en el socorro de Chipre, ya en Lepanto, en donde recibió tres heridas de saeta, ya en Novarin y en la rota de Finden. En pleno invierno, bajo el fuego enemigo, cruzó a nado el Albins ( Ems ) con la espada en la boca, y en cuantas ocasiones se le presentaron y las que su arrojo buscaba, conquistó fama de gran soldado acreditando la justicia con que se le nombró capitán de infantería. Su tragedia en cuatro actos de Artieda, Los amantes ( 1581 ) es el primer drama español sobre el tema de los amantes de Teruel, cuya versión más popular es sin duda la de Juan Emilio Hartzenbusch. Fue el primero en llevar a la escena satisfactoriamente el amor trágico, interesándose más por la universalidad de la experiencia que por las circunstancias biográficas ( como hacen Tirso o Pérez de Montalbán, que también versionaron la leyenda de los amantes de Teruel ). Otras tres obras teatrales, hoy perdidas, le pertenecen: Los encantos de MerlínEl príncipe vicioso y Amadís de Gaula. En la obra miscelánea Discursos, epístolas y epigramas de Artemidoro ( 1605 ) apareció su poesía. Aquí satiriza a Lope, el astro que lo eclipsaría por completo. Entre las seis epístolas de corte satírico, a imitación de Horacio, hay una contra los deportistas y otra defendiendo irónicamente las costumbres de la época. Sus sonetos son lo mejor de su poesía. Cervantes celebró el numen de Andrés Rey de Artieda en su Viaje del Parnaso y en la Galatea ( Canto de Calíope ), y cosa igual hizo Lope de Vega en el Laurel de Apolo.

Agustín de Rojas Villandrando ( 1572-1625 ). Soldado, actor y dramaturgo, que por salvarse de una letal estocada en un duelo se le llamó “El caballero del Milagro”. Su principal obra es la novela El viaje entretenido ( 1603 ), que enmarca diálogos de tema teatral con algunos rasgos de la picaresca. Relata las aventuras y conversaciones de cuatro amigos: el propio Agustín de Rojas, el actor Agustín Solano y los “autores” Nicolás de los Ríos y Miguel Ramírez. Se basa en las propias experiencias de Rojas como autor y actor ambulante desde fines del siglo XVI hasta 1603. Esta obra puede estimarse como una especie de término medio entre El cortesano de Castiglione y La Galatea de Cervantes. Agustín de Rojas se alistó de soldado a los catorce años tras haber leído dos novelas de caballería, y embarcándose como soldado en Sanlúcar de Barrameda acabó en Bretaña, y allí es donde dio comienzo su carrera militar. Después de dos años de valor en los que estuvo a punto de alcanzar una bandera, fue hecho prisionero en La Rochelle y consiguió la libertad gracias a un intercambio de prisioneros. Después se unió a unos piratas que combatían a los ingleses, navegando en corso durante dos años. Viajó, entre otros muchos lugares, a Italia. Buscó refugio en una iglesia después de matar a un hombre en Málaga por un asunto de faldas, y convenció a una desconocida enamorada para que pagase los 300 ducados que costaba su perdón. Luego se vio obligado a pedir limosna para mantener a aquella hada madrina desconocida, que probablemente se llamaba Elisa. Solía pagar las comidas suyas y las de su enamorada escribiendo sermones para una especie de fraile, anticipo de fray Gerundio. Dejó Granada en 1600 para dedicarse a la escena. No siendo un buen actor, su principal actividad en la farándula en la que se enroló fue la de poeta. Diez años después los vemos en Zamora reclamando en la ciudad del Duero un título nobiliario en su condición de escribano real y notario del obispado. De 1618 son las últimas noticias que tenemos de él, cuando reclamaba de nuevo sus privilegios de hidalgo. Además de las casi 50 loas que se incluyen en El viaje entretenido, escribió para el teatro El natural desdichado, el cual es un claro antecedente de La vida es sueño del también soldado Calderón. El buen repúblico ( 1611 ) es una formidable sátira sobre el gobierno, y fue prohibida por la Inquisición por la naturaleza presuntamente supersticiosa de su contenido. Nuestro inolvidable y genial amigo Antonio García-Trevijano cogería el término “repúblico” – que designa a quien lucha por una democracia constituyente y la libertad colectiva – de esta inspirada sátira, para distinguirlo del republicano no demócrata, que es el tipo de republicano que forja esta desventurada España. El buen repúblico está escrito en forma de carta en la que contesta a unos amigos de Sevilla. Años antes de morir Agustín de Rojas pensó en acogerse al estado religioso, y moró con los ermitaños de Córdoba casi un año, pero le gustaba demasiado el mundo y sus mujeres, y se salió de aquella vida ascética. Se casó al poco, pero su matrimonio fue breve, más pródigo en desdichas que en venturas.