De cuando un General se desvanece

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Para la tenida de hoy habíamos invitado al poderoso reportero Manuel Nava, éste, alguna vez corresponsal de guerra (en los conflictos de Centroamérica), nos estaba dando una perfecta definición de lo que son las Políticas Públicas para que nosotros, los del Tanque de Ideas, le diéramos uso y deslizáramos sus datos a nuestras futuras proyecciones de Políticas Públicas de Defensa y Seguridad Interior; Nava, fiel adicto a las tesis de Antonio Gramsky nos decía.

-Las políticas públicas son definidas como un conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para dar solución y respuesta a las demandas de carácter social-. Manuel ahondó.

-Se trata de acciones de gobierno con objetivos de interés público que, surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis; de la posibilidad de realizarlas se habrá de revisar su factibilidad con dos características esenciales: ambas dos tipologías fundamentales:

1.- buscar objetivos de interés o beneficio público; y

2.- ser resultado de un proceso de investigación que implica el uso de un método para asegurar que la decisión tomada es la mejor alternativa posible para resolver un determinado problema público-.

En eso estábamos cuando de manera pronta y arrebatada entró al Think Tank el Húser, ese oficial de caballería que, tras un patrullamiento de reconocimiento, pone información sobre la mesa; con los resoplidos del bridón y el tintilar de los arreos acompañando la presencia del oficial de reconocimiento esta vez el húngaro traía en la cara y debajo de los ojos, lodo, de ese lodo hecho de polvo y lágrimas.

Hindenburg saca una carta de dentro de las alforjas y sin más lee.

-Con gran pena nos enteramos de que el General Mario Ayón Rodríguez, se desvaneció para esta dimensión-. ¿desvaneció? Preguntaron con la mirada los civiles del grupo. Paul von Hindenburg siguió leyendo, él y Mixtli comprendieron inmediatamente lo que se quiso decir con “desvanecer”.

-Hoy cabalga en senderos y campiñas cósmicas-. Continuó leyendo el Mariscal-

-Ya no galopa, pues acabaron las prisas.

Fue primogénito y heredero del prestigio de su padre. Otro reconocido dragón.

Encabezó una dinastía de tres hermanos, siendo el, Mario, el mayor. Le sigue Sergio, quien es General retirado, y el menor fue Oscar, que se adelantó para preparar el camino.

El General Mario Ayón -continuó leyendo emocionado Hindenburg- construyó una exitosa carrera militar, habiendo sido Comandante de Sección, Escuadrón, Regimiento, Zona y Región Militar…Paul detuvo la lectura para apuntar -recorrió todo el camino-.

-Jinete valiente y apasionado de la equitación.

Fue agregado militar en Argentina, de dónde se trajo un caballo tordillo de pura sangre, a quien nombró “el F-5”-. Los rostros de Mixtli y Hindenburg se mostraban iluminados por una emoción muy de ellos.

-Su espacio no será llenado-, continúa diciendo la carta -porque como dice un amigo, los Generales no mueren, se desvanecen-. Y entonces, viene la parte donde se muestra el quien escribió de puño y letra la carta traída por el Húser.

-El General Leopoldo Gaytán dice …. ¡!En cuanto ensille, lo alcanzo mi General ¡!…

Yo, lo saludo desde la “imaginaria”-.

Paul von Hindenburg dobló la carta, despidió al Húser que, rompiendo el protocolo había permanecido dentro del cuarto de guerra, y fue hasta donde estaba Mixtli para poner el escrito sobre su mano… Mixtli agradeció el gesto… con un gesto solo leído por ellos.

La Logia apagó las velas, la tenida se transformó de una gran conferencia a una tenida donde se acabó gritando en coro DOLOR…DOLOR…DOLOR.

Ultimo patrullaje. – y cuando aquellos que pretendan construir instituciones armadas comprendan el espíritu de cuerpo, la camaradería y todo el catálogo de “sentidos” y “espíritus” que un patriota requiere para “nunca morir…solo desvanecerse” cuando eso suceda se podrá pasar a la siguiente fase de la misión.

Balazo al aire. – no se puede escribir cuando el mar entra a tus ojos.

Greguería. – nada menos razonado que una carga heroica.

Oxímoron. – trépate en la nada.

Haikú. – te amo río.

Río cuando te amo.

Y te reclamo