México ante el conflicto de Ucrania

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Dislates y desvaríos de analistas, son preocupantes por su ignorancia y sus ganas de extremar un amarillismo que solo redunda en sus obnubiladas mentes y disparatadas expresiones, totalmente fuera de lugar. Así es como muchos abordan el tema ucraniano.

2003 no es 2022, pero parece que no aprendemos y los analistas buscan paralelismos absurdos. Parece que si se tratara de hacer alharacas y postureos, se nos facilita actuar así y en la crisis Rusia-Ucrania se oyen verdaderos disparates, tonterías al por mayor que recuerdan 2003 y todo con tal de usar el tema como piedra arrojadiza al gobierno mexicano y, si se puede, parecer progres o solidarios, en esa postura hipócrita y estéril por falsa al enarbolarla, pues no es nada de loable, en realidad. Imaginan un México bélico.

La postura oficial mexicana hasta antes de la invasión, ha sido la de llamar al diálogo. La tarde del 24 de febrero, Marcelo Ebrard condenó la invasión. En la ONU nuestra embajadora hizo lo propio el 23. ¿Titubeo, tardanza? Según se vea. Pero definió finalmente el posicionamiento más fuerte, uno lejano a los caprichos de la embajadora ucraniana en México exigiendo lo inatendible. ¿Qué no nos gusta o nos parece poco todo lo hecho por México hasta ahora? Eso ya son simples apreciaciones. Reflexionemos: ¿iniciamos hace décadas algo más para armarnos, para formar alianzas desde hace decenios como para enfrentar a Rusia? ¿No? entonces ¿poco aportaremos si lo hecho solo fuera lo que supone cumplir el 89 constitucional y sus claros y definidos principios en política exterior, frente a una crisis armada? Repito: armada.  Y que nadie se equivoque en el lenguaje: México carece de aliados. No es lo mismo que tener vecinos, socios o amigos, incluso.

No nos equivoquemos: no es progre decir que acojamos a 10 mil sirios. A quien lo dijo, expresé: ¿los metemos en tu casa? Fin de la historia. No es progre apoyar una invasión rusa a Ucrania, pese a que el oso ruso sea acorralado por la OTAN y Ucrania también haya provocado a los rusos, entre otras razones, por ir persiguiendo a los residentes en Ucrania. Y 225 mexicanos en Ucrania, 359 se dijo inicialmente, deben importarnos. 4 millones de dosis de vacunas Sputnik pendientes para México, no se sabe si nos llegarán, pues tras de la condena mexicana finalmente expresada más las sanciones y la presión de la OTAN y más, a saber si las frenen o solo medie que no nos lleguen por voluntad rusa el detenerlas, pero todo se sabrá. Y que tomen su parte de responsabilidad por ello, los que exigieron a México que fuera más contundente creyendo que así retaban a López Obrador. Pues, tomen.

En una mesa de Aristegui, campeó el alarmismo, la desinformación y el tremendismo de una forma nivel engañaincautos. Ricardo Raphael evocaba 2003, mientras revolviendo realidades, paría quimeras: que debíamos ser más proactivos porque somos la 15 potencia mundial –¿cómo Venezuela del Norte como nos llaman los opositores anti-López? no se ve cómo o decídanse en sus descalificaciones– y porque somos potencia, argüía, deberíamos hacer algo más…sin aclararse. Quién sabe qué esperaba que hiciéramos ante una guerra de este calibre. ¿El chilaquil power da para tanto? Lo hecho está hecho, mientras somos parte del Consejo de Seguridad de la ONU, y no lo dude: es mucho más que lo no hecho en la época reciente del priismo, por ejemplo. Con Peña ni siquiera acudimos. Parece que no entiende Raphael de los entresijos diplomáticos mundiales. ¿Acaso México tiene armas nucleares con qué jugar para amedrentar a una potencia nuclear? Entonces no le juguemos al vivo por querer parecer inteligentes e intelectuales, porque solo están haciendo el ridículo con tan sesudos “análisis” vociferando más participación que la hecha. Muchos no han dado al blanco por el desconocimiento acuciante de la realidad mundial. Ello redunda en la ignorancia de priistas como Meade o Videgaray refiriendo “aliados”.

A México, sin aliados, no le conviene solo por razones estrictamente coyunturales cargarse ni a EE.UU. ni a Rusia ni a China, según se presente la ocasión, en esta segunda Guerra Fría a tres bandas. No podemos caer en la tentación de ser alfil de ellos. De La Fuente no es precisamente el gran embajador, pero es por mucho, más que los priistas y, desde luego, ha hecho un papel solvente en el Consejo de Seguridad. Y en esta crisis no ha hecho sino lo que correspondía y nada más. ¿Qué se debe ser más firme? Aclaren eso qué implica. Se puede ser críticos, pero no tan evasivos e imprecisos solo para golpear. Sobra.

Algunos decían que otros gobiernos sí condenaron la agresión, rápido. México ha dejado clara su postura durante todo el proceso, a contrapelo de lo que opina la embajadora de Ucrania en México. Allá ella. Que ya luego ha sido más enfático el gobierno mexicano, lo cual no hacía falta, porque habemos quienes veíamos clara su postura. Es cosa de estudiarle tantito a la Constitución. Lo que sí es que no ha faltado quien mencionara que hasta el izquierdista nuevo presidente chileno fue rotundo en su mensaje. Listillos. El señor aún no tomaba posesión. No es lo mismo ser presidente que está en espera, aguarda la fecha de tomar posesión, a uno que gobierna y tus palabras comprometen a tu país. No hay punto de comparación si es que pretenden crear un nexo con la postura de López Obrador. Pues, al hacerlo están haciendo una pésima comparación que ni al caso.  En cambio, es muy loable haber visto por los mexicanos afincados allá.

Sí, la crisis ucraniana puede afectarnos económicamente, porque tan solo en su primera jornada vimos cómo se desplomaron las bolsas de valores, las criptomonedas y se dispararon los precios de las materias primas –del petróleo a los cereales– así que a la pandemia sumemos la crisis inmediata y mediata que causarán los angelitos. De eso a vamos a subirnos al ring como piden algunos, es ridículo, innecesario y muy ignorante. ¿Entrometernos? ¡por favor! Si en lo más sencillo no pudimos ni supimos despedir dignamente al último sobreviviente del Escuadrón 201 fallecido a inicios de 2022, ignorados todos sus compañeros por décadas, ahora ¿clamar por ir a una guerra por activa o por pasiva? De verdad que somos folklóricos. No pudimos con lo menos, menos podremos con lo más.

Y recordemos. Como la gente en 2003 –que por contrariar a Fox o por encandilados que estaban y están tantos con EE.UU.– pedían unirnos en la Guerra de Iraq a los invasores que solo buscaban su petróleo (que no nos iban a convidar) ahora sueñan con intervenir, haciendo gala de su folklórico y muy rupestre pensamiento mágico. Lo hacen para descalificar a López al no meterse en el conflicto. Qué burdos. ¿Cómo unirnos? ¿con qué finchas? Algunos en 2003 pedían unirnos contra EE.UU. sin reparar en el posible boicot de los yanquis, olvidándose de nuestro porcentaje de comercio con ellos y las represalias por agredirlos –no por no secundarlos, sino por boicotearlos– cosa que jamás supieron distinguir que eran cosas diferentes, embotados con los gringos. Fox hizo muy bien en no secundarlos –tuviera ganas o no de hacerlo, eso no lo sabremos– porque ni requeríamos una vergüenza como la foto de las Azores ni los terroristas de Al Qaeda tenían facturas que cobrarnos y no nos debíamos nada y, de todas formas, Bush no rompió con Fox, digan lo que digan, porque los intereses bilaterales son más importantes que las coyunturas y es una relación de ida y vuelta. Mienten quienes dicen que sí sucedió, olvidándose de todo lo mencionado y de que romper con México tampoco convenía ni conviene a EE.UU. por múltiples conocidas razones. Han de trabajar juntos ambos países, después de todo, que tres mil kilómetros de frontera tampoco son poca cosa y pese a su obviedad hay quien lo olvida para denostar al gobierno foxista o al actual, encubriendo de paso que la diplomacia priista fuera estupenda, comparativamente, cosa que desde luego es falsa.

La embajadora ucraniana en México ha tenido un ataque histérico de histeria o un simple e irresponsable calentón de boca. Que su país este solo, como México, sin aliados, como México y abandonado por la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos que no mandarán tropas, explicaría, pero no justificaría su desparpajo verbal recriminándonos nuestra postura llamada indefinida y llamando a romper relaciones con Rusia.Sí, sus palabras, tan desaseadas como las de Blinken –por lo visto la semana que terminó fue de personas que insistieron en alejarse de ser diplomáticos– son reprobables. Así de guapa la embajadora. Así como se puso ella, debía su país de ponerse con esos que no hicieron nada para evitar esta guerra y le fallaron. Empezando por su presidente. Y hacer nada, fue: no meterlos a la UE o a la OTAN o a ambos y no estarían en este brete. ¿Romper relaciones? ¿y por Ucrania? y ¿en ese tono inaceptable de exigencia? Si por menos se mandó al diablo al secretario de estado yanqui…cuantimás a la diplomática ucraniana. Vaya usted embajadora a decirle eso mismo a los gobiernos de países que se dicen cariacontecidos, a que rompan relaciones diplomáticas con Rusia y después de ellos, lo hará México; si es que Ucrania es tan importante para ellos como para que suceda ese hito. Lo que consta es que por mucho que se rasguen las vestiduras, los que mandan en la OTAN y la UE y quien sea, nada harán en los hechos para impedir una de varias: la anexión, el desmembramiento, imponer un gobierno afín o la defenestración militar de Ucrania. Embajadora: dirigirse así a un país soberano como también lo es el suyo, es inaceptable si es que aún sea soberano el suyo y para cuando usted amigo lector, este leyendo esto. No cabe duda de que los mexicanos condenamos ampliamente la agresión a Ucrania, pero no secundamos las palabras alteradas de su representante. Distinguimos.”

La crisis ucraniana es un desafío global y para la política exterior mexicana lo será si y solo si perdemos el piso y nos prestámos a ser alfiles. Así que la cautela como se lleva, es lo adecuado. Y cuando miremos a la política exterior y al menos, lo menos que podemos y debemos de ser es ser sensatos en nuestras apreciaciones. Así de sencillo.