Sucesión y geopolítica

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Aunque se trata de un suceso obedece una lógica ajena a los intereses directos de México, la crisis en Ucrania ha prendido los focos de atención en el escenario local de la sucesión presidencial. A pesar de que el presidente López Obrador ha definido una política exterior como asunto de política interior, las relaciones de poder entre naciones ya se metieron en el escenario estratégico de la definición del candidato presidencial de Morena para 2024.

El asunto va más allá de la incorporación por razones más de política interna del canciller Marcelo Ebrard Casaubón como uno de los principales aspirantes a esa nominación; la crisis de Ucrania tendrá repercusiones directas en la relación de México con los intereses geopolíticos de dominación de Estados Unidos en el mundo y sobre todo del control autoritario de los gobiernos al sur del río Bravo para imponer perfiles afines a los objetivos estadounidenses de seguridad nacional.

El presidente López Obrador ha soslayado la importancia de las relaciones exteriores, inclusive sin reactivar el papel de liderazgo que tiene México en la región latinoamericana no solo por su condición de potencia media de desarrollo, sino porque México es un muro de contención al expansionismo de intereses de dominación de la Casa Blanca.

El escenario a posteriori de la guerra en Ucrania está dibujando los perfiles de una segunda guerra fría de competencia y tensiones entre los dos modelos económicos e ideológicos que dominaron al mundo desde la conferencia de Bretton Woods en 1944 a la desintegración de la Unión Soviética en 1991. Hoy más que nunca hay que recordar que en 1989, cuando la presión popular derrumbó el Muro de Berlín que dividía al mundo capitalista del mundo comunista, el politólogo Francis Fukuyama logró imponer la interpretación de que se había llegado al fin de la historia con la victoria del capitalismo y la derrota del comunismo.

Detrás de la confrontación en Ucrania está la refundación del mundo comunista impulsada por el presidente Putin y apoyada por el presidente chino Jinping, frente a la debacle del modelo capitalista por los fracasos militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán y la desviación del modelo capitalista hacia una economía de concentración de la riqueza en el 1% de los beneficiarios del mercado.

Hasta ahora, los objetivos de Putin están enfocados a la reconstrucción de una potencia militar, toda vez que transición soviética de la economía de Estado a la economía de mercado creo en Rusia un modelo capitalista de concentración de la riqueza en pocos empresarios y no ha creado nuevas condiciones ni renovadas definiciones de una economía de conducción estatal basada, como lo fue la Unión Soviética, en las doctrinas comunistas de Marx.

El modelo de Putin solo tendrá viabilidad si transforma la reconstrucción del viejo orden soviético multinacional en una propuesta económica contraria al capitalismo estadounidense y su variante de globalización internacional productiva. Pero entre los ideólogos de Putin no se percibe la presencia de algún estratega económico que pudiera impulsar la renovación del comunismo.

En este contexto, el mundo ha entrado en una fase de mediano plazo que estaría afectando las relaciones económicas políticas y sociales internacionales y que tendría impacto en los países populistas y progresistas ajenos al comunismo, pero con economías basadas en el papel dominante del Estado.

De ahí el interés que debe tener en México la interpretación de los sucesos de Ucrania más allá de los enfoques propagandísticos de Washington que han querido dibujar a Putin como el nuevo demonio de la historia, sin intentar dilucidar los trasfondos políticos a ideológicos de los motivos geopolíticos que llevaron a la invasión de Ucrania.

El efecto de la guerra de Ucrania en Estados Unidos y de ahí los impactos geopolíticos y de seguridad nacional hacia México y el sur latinoamericano serán una variable muy importante en el proceso mexicano de definición del candidato presidencial de Morena y de los espacios que pudieran abrirse para la oposición.