Paradójico: Ciro Gómez Leyva, victima de la polarización social

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La sociedad presuntamente democrática construyó un discurso de denuncia contra el estilo del presidente López Obrador de polarizar las posiciones entorno a los debates públicos; sin embargo, ahora esa misma sociedad ha entrado en la lógica del adversario y parece dedicarse a polarizar sus percepciones sobre el periodismo.

El periodista Ciro Gómez Leyva, que ha construido una sólida autoridad moral y política en sus enfoques sobre la realidad, decidió abrir su espacio radiofónico a los comentarios del documentalista Epigmenio Ibarra, de sobra conocido por sus opiniones radicales de defensa del proyecto presidencial. Sin embargo, se ha encontrado con una sociedad civil enferma de polarizaciones y negada al debate democrático de la realidad.

El paso audaz de Ciro debe localizarse en los escenarios de lo que pudiera llamarse la institucionalización del periodismo plural para construir espacios en el que quepan todas las voces, inclusive las más radicales a favor y en contra. No hay ni va a haber ningún indicio que pudiera señalar que Ciro se encuentre en ruta de modificación de su pensamiento crítico, pero habla extraordinariamente bien de un periodista que es capaz de construir espacios para el debate sin rupturas.

La lección política-periodística de Ciro debiera ser interpretada con madurez en Palacio Nacional para reconocer que la existencia de otros pensamientos y del debate de las ideas y de la realidad es la base de la única vía democrática que tienen las sociedades para evitar que la protesta social se dirima en la violencia de las organizaciones que en el pasado rompieron el orden político y constitucional por no existir reconocimiento a su derecho a la disidencia. Es decir, Ciro dio una lección de comunicación política democrática al pluralizar los espacios bajo su responsabilidad, con la certeza de que él seguirá manteniendo su invariable línea de enfoque crítico de la realidad.

El modelo de polarización política desarrollado por el presidente López Obrador hasta ahora formó parte de una muy astuta lectura estratégica de la realidad nacional: los medios de comunicación críticos y los sectores intelectuales cuestionadores de su proyecto de gobierno formaron parte, en efecto, de los sectores invisibles del sistema/régimen/Estado del PRI y luego del PAN en la presidencia. Se trataba de probar la expresión de Mario Vargas Llosa que no gustó, pero que dio en el blanco: la dictadura perfecta dentro de la cual toda la disidencia tenía cabida como institucionalización de la oposición.

La construcción de un nuevo sistema de opinión pública no tuvo prioridad en la gestión del gobierno actual y solo se avanzó en el cierre del presupuesto público al financiamiento de la prensa crítica, pero sin que el Estado cumpliera su función social facilitando la construcción de espacios autónomos para la crítica. El punto central ha radicado en aquella apreciación certera de Octavio Paz en sus ensayos políticos: la crítica es la democracia en acto.

El presidente López Obrador ha asumido la polarización con la crítica como un instrumento del ejercicio del poder para confrontar a sus críticos, aunque llegando a momentos que limitaron la práctica democrática de la libertad de opinión. En este contexto, hay que señalar que ningún caso de agresión a la prensa y a los periodistas ha sido objetivo del poder presidencial y que se debe profundizar un modelo de interpretación que permita analizar las agresiones contra el periodismo desde un modelo heterodoxo de enfoque de victimización.

La decisión de Ciro de invitar a Epigmenio Ibarra como comentarista de su programa radiofónico no pone en duda el enfoque crítico del conductor ni implicará que el comentarista tenga que someterse a los intereses políticos del medio; la institucionalización de la crítica es uno de los pasos más audaces que pudiera darse desde la normalización de la disidencia ideológica en 1978 con el registro legal al Partido Comunista Mexicano para participar en procesos electorales cumpliendo las reglas del juegos de la democracia.

La sociedad democrática que está lapidando a Ciro pudiera ser un reflejo del modelo negativo de polarización política de Palacio Nacional. El debate requiere de todas las voces en todos los espacios.

 

Política para dummies: la política es la libertad de acceder a todas las expresiones del pensamiento, incluyendo las más intolerantes.

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