De palmas, palmaditas, palmadas y pelmazos

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Para palmas, la palma de Reforma. El sentido común sugiere que en tal sitio dejado por la centenaria muerta, coloquen otra similar. Ojalá que no muera igual por las presuntas múltiples causas que mataron a la otra y que los subsecuentes gobiernos la conserven espigada con un trabajo de poda notable como lo tenía la finada, salvo en sus ramas más elevadas. Y si se siembra lo que pida la ciudadanía que ha votado en la página correspondiente, tanto mejor (https://lapalmadereforma.cdmx.gob.mx/). Lo que sí, ¡no más jacarandas! gente y autoridades muestren mejor cultura botánica. Hay tantos árboles floridos que el clima de la capital podría cobijar. Una cosa es que la jacaranda sea bella y otra saturar todos los espacios públicos con tal especie. No. Ha desbancado a otras opciones igual o más hermosas. Hay ciudades como Sevilla que apuestan por la variedad y cuidan la diversidad floral a prodigar en espacios ajardinados. Eso le falla a CDMX. México no es monocolor, como para solo sembrar jacarandas. Y en efecto, la plaga que aqueja a la palma canaria ha cundido en Edomex, donde gobierna el PRI, por si alguien quiere politizar el tema, entonces debe mencionarlo también y fuerte y claro. Vote lo que usted desearía que se plante.

Para palmaditas la de Biden a López Obrador. Para variar, que los panistas no se adornen, que no sean desmemoriados. Fox no pudo con Bush y Calderón fue mangoneado por Hilaria antes que por Obama. La guerra del narco lo coloca más cerca de la traición a la Patria que del servicio a México, por si se le olvida al ardido de Marko Cortés. Y Peña… cediendo todo en el T-MEC, o cuando prefirió cobardemente invitar ya al candidato Trump a Los Pinos antes que fajarse, interviniendo ilegalmente en las elecciones yanquis. Han circulado los priistas un video donde Peña parece la mera verdad, que ya luego fajarse, nada. Y Videgaray entregaría todo, aunque ahora Ildefonso Guajardo vaya dando lecciones que nadie le ha pedido tapando sus tropiezos con los yanquis. Para quienes EE.UU. es solo sus idas a Disneylandia, se comprende que se mofen de López frente a las amenazas a México de un pelmazo como Trump y celebren la debilidad del gobierno mexicano que actuó con poco margen, a juzgar por las recientes revelaciones. Hay que ser bastante pusilánimes para congratularse. Se significan.

Las palmadas no serán para el TEPJF. Qué bueno sí, que ordene retirar la campaña emprendida por Morena. Eso no le quita lo vendepatrias a algunos opositores. Ya bastante tenemos con la campaña de odio del PAN o del PRI que el INE no acalla. Lo normal. Por eso es una vergüenza el Instituto. Y salvo eso, punto final.

Los pelmazos atraen nuestra atención por su conducta soez, burda, yendo a la ONU a plantear lo que no saben resolver dentro. Se les suma algunos actores políticos que han descalificado la reforma propuesta por López, cuando saben que el modelo que tenemos es caro e infructuoso, salvo para quien es un desconocido plurinominal o consejero del INE. Y por fin cobra forma la propuesta electoral; no es de gran calado, sin embargo apunta a abaratar los indecibles costos actuales. No lo neguemos: el dinero público no ha sido impedimento para ponerse sueldazos o crearse cargos públicos y no tiene freno su despilfarro. Como en pluris. Todos lo sabemos y quien quiera jugarle a que no lo sabe, va mal.

El punto medular de la propuesta de reforma es la extinción de los pluris y la transformación del caro INE. Casualmente, ambas figuras son carísimas. Seguir insistiendo en que no, es no tener llenadera y no ser consciente de tres cosas: no debían de ser tan caras, que no necesariamente es necesario que así deba de ser y son de utilidad sumamente cuestionable tales los plurinominales. Todo ello no por caro, es eficiente. Y abaratarlo no significa que saldrá más caro. Lo caro nos sale y mucho y hace mucho y los resultados son perfectamente cuestionables. Y se equivoca de forma rotunda la Dresser, fiel a sus marrullerías, cuando dice que ser demócrata es defender al INE. Dejarse de esos falsos debates. Ser demócrata es serlo y punto. Ella no tiene los derechos reservados para decir quién lo es. Serlo es no promover el abstencionismo y poner los puntos sobre las íes. En el despilfarro del INE, por citar un excelente ejemplo. Ella entonces, no lo es al callar.

Sépase: los puestos plurinominales son inútiles, debieron ser temporales, gracias a ellos no se fomentó la competencia real y solo sirvieron para meter por la puerta trasera a los operadores políticos y a lidercillos que dudosamente ganarían en las urnas de forma directa. Ilustres desconocidos para la ciudadanía. Son necesarios, pero no competidores. Y cuestan la mar. Nada justifica que deban de permanecer. Más gasto y no mejores resultados. ¿Plurinominales? existen porque el PRI arrasaba a la mala. El aparato del Estado no dejaba ganar distritos a los opositores, no porque las siglas PRI realmente convencieran siempre. Y los pluris muchas veces representan a nada y a nadie, más que favores políticos y lo sabemos. No merece la pena negarlo. Y eso se replicó en los estados. Y ya está.

Ahora bien: la propuesta de eliminar plurinominales es tan vieja como mínimo 30 años. Ya Peña Nieto la retomó incumpliéndola, como su sexenio. El PRI es eso. Ahora López la retoma. Nada mal. Sabemos que desde que se reformó el Senado para duplicar sus integrantes (otro golpe a los contribuyentes) creando ficticias primeras minorías y plurinomimales, resultaron en representación fingida, irreal. Un Senado más pequeño, es bueno, la Patria no perdería. Duplicar su tamaño no lo hizo más eficiente, se hizo caro. Es positivo mejor regresar a 64 senadores y no a quedar en 96 como se propone. Aseverar que la eliminación de pluris significa sacar a las oposiciones de los órganos legislativos, no es real, es una idea retrógrada y muy priista. Entrarían si el PRI no se robara las elecciones, cual su costumbre. Eso sí. Y tener pluris senatoriales es un dispendio y un nulo aporte a la Patria. Que se jueguen todos su escaño. Dejémonos de paños calientes y de ficciones representativas por porcentaje.

Los plurinominales en la de Diputados son más viejos. Al inicio eran 100 y en otro plumazo a cuenta de los contribuyentes, 100 más. Que dizque para representarnos mejor, cuando en realidad era que el PRI no soltaba distritos –el fraude, ya sabe– y había que aparentar acceso opositor, artificial, a las Cámaras. Pagado por los ciudadanos. Y su utilidad después de medio siglo, es nula o pingüe. Nacieron “porque lo ordeno y mando”, porque puedo. El PRI sin soltar sus 300 distritos, amplió la Cámara a 500 miembros. ¿Por? porque sí. Pues… entonces porque sí, eso no tiene porqué seguir siendo. Son los electores los que han hecho plurales a las Cámaras, muy a pesar del PRI que las tenía secuestradas, como a todo el país, sintiéndose su dueño.

A diferencia de la propuesta presidencial, hace rato que se propone que se redistritrara el país a 400 distritos. Un voto, un diputado, un distrito.  No se propone ahora. Si se quiere 300, va, no habrá ventaja para nadie con las competencias electorales reales actuales, una sociedad movilizada –que suele votar así, movilizada, contra el PRI– y si hubiera una autoridad electoral neutra y no como la vergonzosa de ahora. Sí, la representatividad merece mejorarse, no consiguiéndose con pluris, sino con una contienda electoral justa y que pese el voto ciudadano y no los listados partidarios de compadres, sinónimo de privilegiados que nadan de a muertito en su camino al Legislativo. Representantes votados de forma directa, los acerca a los ciudadanos, escrutadores de su actuar. Los priistas siguen hablando de futuros políticos sin meter en ello el sentir de los electores, que no existen. Es normal en su amplia carencia de formación política y su desprecio por la democracia que los ha echado dos veces de la presidencia. Los electores son de paja para los priistas, trámite, dicen desvergonzados.

Que Morena no lo olvide y los demás actores políticos, tampoco: los electores deciden, el electorado al centro y los vaivenes de la democracia dan mayorías a unos y otros de cuando en cuando. Suponer equivocadamente que el PRI o ahora Morena, siempre ganarán –lo piensen ellos o los sesudos politólogos– es un error. Ahí están los números de 1988, 1997, 2000, 2006, 2015, 2018 y hasta en 2021 que requirió de la alianza frankeinsteniana para medio ganar algo y es sorprendente que algunos lo olviden o evadan. Legisladores elegidos de forma directa cual debe, los colocará en el malabarismo de conciliar intereses personales, ciudadanos y partidistas. Interesante. En cuanto al INE, que se abarate, incluya las consultas para que no se hagan tarugos sus miembros y trabajen, que ya hoy cobran mucho como para ser prevaricadores a lo Ciro Murayama. Vergonzantes. La propuesta de reforma merece una palmadita.