Vacunas

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Entiendo sin ser especialista en la materia que hasta el momento ninguna vacuna contra el coronavirus es efectiva, hay reacciones secundarias en algunos casos y aún está en fase experimental.

También puedo creer que ningún laboratorio tenga la capacidad de producir, digamos en un año, siete mil millones de vacunas para todos y cada uno de los seres humanos que existimos y, aun así, la distribución y aplicación serían a muy largo plazo.

En la imaginaria, sin pensar en el mercado negro y en el control de las mafias de las vacunas, si cada una de éstas se vendiera en un dólar vaya negociazo a la vista (y por supuesto no costarán un dólar).

Aquí en México el contagio del presidente ha despertado muchísimas sospechas. Si fue ya vacunado hay dos lecturas: o nos está engañando o la vacuna no funciona. Si no lo fue, que irresponsable.

Hoy sabemos que, por sus actividades, este fin de semana tuvo contacto por lo menos con 30 funcionarios de alto nivel y además pasajeros de dos vuelos de líneas comerciales.

Su terquedad de no cumplir con los protocolos sanitarios ha puesto en riesgo a muchas personas. Pero más aún, crece y crece la intuición y sospecha de que en la compra de las vacunas hay enorme fraude. Hay quien asegura en medios de comunicación que Zoé Robledo, director del IMSS mintió acerca de que estaba contagiado del virus para evitar enfrentamientos con periodistas sobre la venta de respiradores a sobreprecio del hijo de Bartlett (asunto que ha quedado en el olvido).

Ahora se menciona que en la lista que se hacen la prueba del COVID no está AMLO, pero más allá, la ONU da a conocer la lista de países que han comprado vacunas contra el coronavirus a diferentes laboratorios, cuánto, cuándo y a quienes compraron y México no está en la lista por ello la urgencia de establecer contacto con Putin y adquirir una vacuna que hasta donde se sabe no está plenamente aceptada por la Organización Mundial de la Salud y aquí en el país por la Cofepris.

Pero encima de todo esto es la información que exhibe a varios oportunistas con poder que ya se han vacunado a pesar de miles de enfermos, personas de la tercera edad y personal del, sector salud en riesgo. Se disfrazan de lo que sea con tal de aplicarse el preventivo.

Y lo que queda bajo una pésima calificación social es que el subsecretario López Gatell haya presumido en redes sociales con fotografía el momento en que se la aplicó, pésimo mensaje para la población por su influyentismo y por permitir, si así fue, que AMLO no se la pusiera aun cuando el presidente, otra mentira, ha señalado que sigue las instrucciones de este burócrata, que, para el Ejecutivo, es de los mejores del mundo.

Pues mire, su primer paciente, el más importante, su jefe y presidente de México, aparentemente se contagió. Veamos en días cuántos que por quedar bien con el tabasqueño no usaron cubrebocas, empezando por Sánchez Cordero y Marcelo Ebrard pero que ya corrieron a practicarse pruebas urgentes para conocer su estado de salud.

La pandemia en el país está fuera de control diga lo que diga el gobierno. La suma de fallecimientos diarios ya alcanza la escalofriante suma de más de mil 700 personas. Los hospitales y las funerarias, así como los cementerios están saturados. Muchos de los muertos ni siquiera atención médica pudieron recibir, pero eso sí, el presidente austero, el de primero los pobres, el anticorrupción, el de la fuerza moral, ese mismo está siendo revisado de inmediato por médicos especialistas de primer orden que todos pagamos con nuestros impuestos.

Esos mismos médicos que no han atendido a la población. Pero mira, hasta contradicciones y mentiras se manifiestan desde Palacio Nacional. No se ponen de acuerdo cuando AMLO se aplicó los exámenes dependiendo del día en que él mismo lo compartió en un Twitter.

El mandatario había anticipado que cada semana era sujeto a exploración médica y que estaba absolutamente sano por ello continuaba con sus giras. Entonces si estaba sano el domingo, ¿cómo es que el domingo se enfermó?

La desconfianza está superando a la incomodidad del encierro. La ausencia de credibilidad es mayor ya a la popularidad. La sospecha de estar bajo engaños es preocupación general. Mire que nos habían dicho que la peor oleada, la segunda, sería la más grave en octubre.

En fin, están ocupados en dar las gracias a tantas y tantas personas ya enlistabas que han mandado parabienes al presidente. Tendrán también en ese mismo archivo los obituarios de las más de 150 mil víctimas del coronavirus, o ellos no merecen siquiera ser más que un registro de la tragedia.

Conductor del programa Va En Serio MexiquenseTV canal 34.2