SARS-Cov2 y Covid-19 / VIH y Sida: Vacunas, estrategias, culpables, responsables. Propuestas

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María Elena Ruiz Cruz

Estamos en el momento en que la velocidad de los contagios del SARS-Cov2 es casi imparable.

Unos han sido responsables: han respetado las medidas de seguridad. Otros, los irresponsables, las han menospreciado.

Unos compraron vacunas a tiempo y otros no.

Unos invirtieron en la investigación de las vacunas y otros no.

A pesar de los esfuerzos mundiales de los científicos para tener una vacuna, ahora se da una guerra entre laboratorios y gobiernos. Los laboratorios en los que se tenían más esperanzas han incumplido con las entregas de vacunas no sólo con México sino también con la Unión Europea.

Algunos de los laboratorios no han podido cumplir con sus compromisos: Pfizer (EUA), BioNTech (Alemania) y AstraZeneca (Reino Unido y Suecia). Se supone que cuando se comprometieron a entregar las dosis pactadas de sus vacunas, en fechas precisas, conocían con exactitud su capacidad de producción. No sé si la ambición los cegó y por ello continuaron comprometiéndose con precompras, cuyas entregas se sacrificaron para tratar de cumplir con los Estados inversionistas.

AstraZeneca, el viernes 22 enero, avisó a la Unión Europea que el número de dosis comprometidas sufriría una reducción, debido a una “caída en el rendimiento” en una de sus fábricas, no obstante ser la UE quien financió parte de la investigación y la producción (https://www.lemonde.fr/planete/article/2021/01/23/covid-19-dans-le-monde-premier-confinement-dans-un-quartier-de-hongkong_6067312_3244.html). Esta noticia ha llevado a que varios estados europeos reclamen a AZ. Las primeras horas del 26 de enero, se dio a conocer que la comisaria de Sanidad de la Unión Europea, Stella Kiriakides, “amenazó con represalias judiciales por incumplimiento de contrato y con medidas que le impedirían exportar libremente las vacunas que produce en plantas que se encuentran en territorio europeo”. La Comisión, además, “acusó a los laboratorios de haber enviado millones de dosis que tenía comprometidas con la UE a otro mercado, supuestamente el británico”. Por ello, la UE exige que “las dosis pactadas en el contrato y prefinanciadas se entreguen lo antes posible y que nuestro contrato se cumpla plenamente” y que se les informe “exactamente cuántas dosis han sido producidas por AstraZeneca hasta ahora, exactamente dónde y si se han entregado y a quién” (https://www.abc.es/sociedad/abci-bruselas-acusa-astrazeneca-mandar-dosis-comprometidas-otros-paises-202101252016_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F).

Asimismo, Kiriakides ha propuesto que “se cree un mecanismo de transparencia de las exportaciones de vacunas lo antes posible”, ya que supone que las dosis que no les entregaron se enviaron al Reino Unido “y tal vez” a Israel, países “donde ya pueden ser comercializadas” (Ibidem).

En México, la vacuna de AstraZeneca recibió el visto favorable del gobierno; el 4 de enero 2021, comunicó: “La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), ha dictaminado procedente la AUTORIZACIÓN PARA USO DE EMERGENCIA de la Vacuna AstraZeneca COVID-19”. (https://www.gob.mx/cofepris/articulos/autorizacion-para-uso-de-emergencia-a-vacuna-astrazeneca-covid-19?idiom=es)

El Instituto Pasteur (Francia) anunció el 25 de enero 2021 que el desarrollo de su vacuna anti Covid-19 se suspendía, ya que los primeros ensayos mostraron su baja eficacia. El Instituto se había asociado con el laboratorio MSD (“nombre del grupo americano Merck fuera de Estados Unidos y Canadá”). Sin embargo, el IP continúa investigando otra posible vacuna. (https://www.lemonde.fr/planete/article/2021/01/25/l-institut-pasteur-arrete-son-principal-projet-de-vaccin-contre-le-covid-19_6067528_3244.html)

Las dos vacunas de Sanofi (Francia) estarán listas a finales del 2021: una vacuna con proteína recombinante (cadena de frío entre 2°C y 8°C) y una vacuna con ARN mensajero (https://www.sanofi.fr/fr/Actualites/notre-reponse-a-la-covid-19).

Respecto a la vacuna rusa Sputnik V, una dosis cuesta “para los mercados internacionales menos de 10 dólares (Sputnik V es una vacuna de dos dosis). … La forma liofilizada (seca) de la vacuna puede ser almacenada a una temperatura de 2°C a 8°C” (sputnikvaccine.com). Esta vacuna, que tiene una “eficacia del 91.4% a los 21 días de su aplicación y de 100%, luego de la segunda dosis frente a los casos graves de infección” (https://sputnikvaccine.com/esp/about-vaccine/, https://sputnikvaccine.com/esp/newsroom/?PAGEN_1=3), ya fue autorizada para su uso de emergencia por un país europeo, Hungría, así como por los Emiratos Árabes Unidos. Según Arab News, “Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia, dijo que la decisión de un número creciente de países de aprobar la vacuna, que tiene una tasa de eficacia reportada de más del 90 por ciento, muestra que las preocupaciones y preguntas sobre su proceso de desarrollo y seguridad fueron infundadas”. Dmitriev declaró: “Los hechos hablan por sí mismos y este ataque de información que hemos visto durante los últimos seis meses ha sido falso, no ha sido cierto”. Otros países que ya han autorizado el uso de emergencia de Sputnik V son Palestina, Argelia, Turkmenistán, Serbia, Bielorrusia, Argentina, Bolivia, Paraguay, Venezuela. (https://www.arabnews.com/%20node%20/%201796181%20/%20medio%20oriente). En México, el expediente clínico está siendo revisado por el Comité de Moléculas Nuevas; de aprobarse su calidad, la Cofepris daría su autorización en breve.

El Centro Gamaleya (vacuna Sputnik V) y AstraZeneca (vacuna AZD1222) han iniciado estudios para ampliar la eficacia de sus vacunas, mediante alguna forma de combinación, lo que ofrecería una protección más duradera.

La vacuna de CanSino (China), cuya Fase 3 de estudio está por terminar, en las fases 1 y 2 demostró su baja eficacia en personas mayores de 55 años. Entre las conclusiones de una parte de la Fase 2, está la siguiente: “En comparación con la población más joven, encontramos que las personas mayores tenían una respuesta inmunitaria significativamente menor, pero una mayor tolerabilidad, a la vacuna COVID-19, vectorizada por Ad5. Por lo tanto, podría ser necesaria una dosis adicional para inducir una mejor respuesta inmune en la población mayor, y esto se evaluará en un ensayo de fase 2b” (Immunogenicity and safety of a recombinant adenovirus type-5-vectored COVID-19 vaccine in healthy adults aged 18 years or older: a randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 2 trial – The Lancet).

Si las conclusiones de la Fase 3 de CanSino llegan a confirmar que a los mayores de 55 años hay que aplicarles dos dosis, la estrategia de vacunación del gobierno mexicano tendrá que cambiar. O si se confirma que la segunda dosis no aumenta la respuesta inmune en los mayores de 55 años, las vacunas que compre el gobierno deberán aplicarse a los menores de dicha edad, lo cual implica también un cambio de estrategia de vacunación. Y habría que ver si a los menores de 55 años se les tendrá que aplicar una o dos dosis.

La página web del laboratorio Moderna (EUA), al 26 enero 2021, avisa que su vacuna “no ha sido aprobada ni autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EUA, pero ha sido autorizada para uso de emergencia por la FDA, bajo una Autorización de Uso de Emergencia (AUE) para prevenir la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID‑19) para uso en personas mayores de 18 años. No existe una vacuna aprobada por la FDA para prevenir COVID-19. La Autorización para Uso de Emergencia de la Vacuna Moderna COVID-19 tiene vigencia mientras dure la declaración COVID-19 AUE que justifica el uso de emergencia del producto, a menos que la declaración finalice o la autorización se revoque antes” (https://www.modernatx.com/covid19vaccine-eua/). Esta vacuna requiere guardarse a una temperatura de entre -25°C y -15°C, además de mantenerse en su empaque original para protegerla de la luz; “los viales se pueden almacenar refrigerados entre los 2°C y los 8°C hasta un máximo de 30 días antes de utilizarla”; “se administra por vía intramuscular en una serie de dos dosis (de 0.5 ml cada una) con un mes de diferencia entre ellas”; no debe administrarse “a personas con antecedentes conocidos de reacción alérgica grave (por ejemplo, anafilaxia) o a cualquier componente de la vacuna Moderna COVID-19 (consulte la información de la prescripción completa de la AUE); las personas inmunodeprimidas, incluidas las personas que reciben terapia inmunosupresora, pueden tener una respuesta inmunitaria disminuida a la vacuna Moderna COVID-19; es posible que la vacuna Moderna COVID-19 no proteja a todos los receptores de la vacuna” (https://www.modernatx.com/covid19vaccine-eua/eua-fact-sheet-providers.pdf). Será importante el dictamen que de esta vacuna dé el Comité de Moléculas Nuevas.

Ante la falta de certeza de tener vacunas, México podría comprar vacunas a Estados Unidos y Canadá, sus socios comerciales: al primero, país productor de la vacuna de Pfizer, y al segundo, porque ha adquirido cinco veces más que su población.

Por lo que los ciudadanos sabemos, la vacuna Pfizer-BioNTech es la más apropiada para las personas mayores de 60 años. Para su aplicación, urge que participen los grandes hospitales privados, a los que podremos llevar a las personas de 60 años y más, en automóvil (propio o taxi) o en camionetas para que sean vacunados, estableciendo un área para que permanezcan en el auto el tiempo necesario para vigilar que no tengan alguna reacción secundaria. En estos hospitales podría establecerse una cuota de recuperación; muchas personas estarían dispuestas a cubrir dos, tres cuotas y hasta más, para que los mayores de 60 años más desprotegidos económicamente de las zonas colindantes al hospital privado puedan acudir a éste a vacunarse: pienso en la vacuna Pfizer-BioNTech, que requiere ultracongelación. ¿O el gobierno quiere obligar a los mayores de 60 años a formarse durante horas, a la intemperie, esperando ser vacunados? ¿Imaginan las dramáticas escenas? No puedo imaginarme a una discapacitada con su mamá y papá, de más de 80 y 90 años, en una fila, de pie o en silla de ruedas, durante horas. De lo recuperado, una parte sería para el Estado y otra para el hospital. El gobierno debe comprender que esto no es corrupción.

Ahora que el gobierno “permite” que la iniciativa privada adquiera vacunas en el extranjero, nos damos cuenta que el significado de “parejo” del presidente es disparejo. En Occidente, las vacunas sólo tienen autorización para uso de emergencia y no para su comercialización, pues esta requiere que la vacuna esté totalmente garantizada, lo que lleva tiempo y más pruebas; sin embargo, confiamos en el profesionalismo y capacidad de negociación de la iniciativa privada para comprar vacunas y en un marco jurídico internacional o bilateral que facilite dichas adquisiciones. Mientras esto se logra, el gobierno tiene la obligación de vacunar a toda la población, por lo que no debe aferrarse a la estrategia de sus brigadas, sino ampliar la cobertura aprovechando la infraestructura privada.

Hugo López Gatell aseguró que México ha adquirido vacunas suficientes para toda la población (https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/lopez-gatell-descarta-acordar-compra-de-vacunas-de-moderna-tendriamos-suficientes-dice). Convendría que el gobierno venda a la iniciativa privada vacunas, siguiendo un nuevo plan de vacunación, esto si de verdad se quiere acelerar la vacunación de toda la población, sobre todo considerando que muchas personas no respetan las medidas de seguridad, que hacen fiestas y otro tipo de reuniones de todos los tamaños. Estas personas son responsables de contagios y muertes.

El gobierno es responsable de la estrategia, de la que por casi un año excluyó a la iniciativa privada, y de la campaña sanitaria, que en varios puntos ha fallado.

El “prohibido prohibir” ha llevado al gobierno a una confusión: confunde el “prohibir” con la “obligatoriedad”. No es lo mismo “está prohibido salir a la calle sin cubrebocas” a “es obligatorio utilizar cubrebocas en todo lugar: casa, calle, mercados”, etcétera.

Si algo que es obligatorio se viola, la norma u orden requiere una sanción. Y el gobierno de México no está listo para controlar las violaciones a posibles normas u órdenes que obliguen a la población a respetar las medidas de seguridad frente a la pandemia.

Además, el gobierno federal supone que “prohibir” lleva a las personas a transgredir. Quizá lo supone porque fue su experiencia. Esto puede suceder por falta de educación y formación desde la niñez, por inconciencia, o por rebeldía. En las luchas sociales, prohibiciones y autorizaciones funcionan diferente a las prohibiciones y autorizaciones en caso de pandemia. No es lo mismo ejercer el derecho a manifestarse por cuestiones políticas e ideales, a la violación de una norma que protege la vida de toda una población.

En el caso de esta pandemia (y en otros), una norma obligatoria será obedecida cuando sea comprendida; sólo así podrá ser asumida; sobre todo, cuando los ciudadanos confíen en sus autoridades.

Sabemos que la confianza se gana y que se pierde en un instante. Se pierde aun más, incluso se deja de confiar en el líder, si sus mensajes son contradictorios: mientras el mundo recomendaba mascarillas cubrebocas, aquí la autoridad federal las menospreciabas, entre otras medidas como pruebas masivas, cierres obligatorios de comercios, incluidos los centros comerciales que no venden nada esencial: ropa, perfumes, zapatos, objetos decorativos y mucho más. Se necesita concientizar a las personas: lo superfluo no es esencial.

El gobierno ha enviado señales sobre las actividades “autorizadas”. Se autoriza a ciertos comercios, formales e informales, a tener actividad en cierto horario, con medidas de seguridad sanitaria, de tránsito peatonal. Pero, ni la gente respeta las medidas ni los comerciantes se restringen a vender lo esencial.

So pretexto de que si no comercian se mueren de hambre, y para evitar una revuelta, el gobierno dio “autorizaciones”. Ya hemos visto que este tipo de “autorizaciones” sólo incrementaron muertes y contagios.

También urge que el gobierno involucre a las cadenas televisivas, nacionales y extranjeras, y radiodifusoras, para que se emitan spots sobre las medidas sanitarias de seguridad, con nuevos mensajes eficaces. Aquí hay que apelar a los verdaderos expertos en comunicación.

En esta pandemia que cada vez se pone peor, es obligación del gobierno proteger y proveer a la población de lo necesario para sobrevivir: ¿es muy difícil dar apoyos a los comerciantes, entre otros, para que no abran sus comercios, formales e informales?

Aquí entra el egoísmo: el gobierno decidió continuar con obras magnas que no son esenciales. ¿De verdad vale la pena invertir en un tren cuando ese dinero podría repartirse entre las personas que lo necesitan para que permanezcan en sus casas y sobrevivan?

¿Nadie del gabinete ha tratado de concientizar al presidente de que lo importante es salvar vidas y salvar a México, y que para ello se requiere estar confinado con recursos para adquirir productos esenciales como comida y medicinas?

Quizás el gobierno piense: “No hay que prohibir, no hay que obligarlos, porque el mexicano hace lo contrario. Si se contagian y mueren, será por su culpa, porque no saben obedecer. Aumentemos las camas, aumentemos los respiradores para ayudarlos a morir. No vale la pena sacrificar el dinero de los megaproyectos en un pueblo que no obedece. Ya sabes cómo es el pueblo: si les das dinero, se lo van a gastar en otras cosas, van a seguir comprando y vendiendo. Pero confiemos en el pueblo. Digámosle al pueblo que es sabio”. Si piensa así, es terrible. Los indicios señalan que importan más los megaproyectos que apoyar a los ciudadanos, y que muchas personas no son sabias, pues son imprudentes.

¿Cómo pueden las personas ser sabias y prudentes si el presidente no muestra ni sabiduría ni prudencia? Es terrible que esté enfermo, como enfermas están miles de personas que siguieron su mal ejemplo: no utilizar cubrebocas, andar en aviones y otros transportes en los que no es posible tener distancia, continuar con actos públicos. “Si él lo hace, es porque se vale.” Una forma de mostrar sabiduría y prudencia, cuando no se es capaz de explicar, es dando el ejemplo. Peor aún: ha sido totalmente imprudente dar el mal ejemplo, enviar mensajes que alentaron a las personas a no utilizar el cubrebocas; incluso, a la fecha, pocos son los que comprenden que el cubrebocas no sustituye la distancia de seguridad, y que, si ésta no se puede tener, no hay que abrir la boca y utilizar siempre cubrebocas-nariz.

Una prueba de que la mascarilla-cubrebocas-nariz no sustituye la distancia de seguridad es que las personas que ocuparon las dos filas del avión, las de adelante y atrás, en el que viajó el presidente, han sido contactadas para confinarlas y, en unos días, hacerles pruebas. Imaginemos lo que sucede en el metro.

También falta que permee entre la población que las mascarillas con válvulas no deben utilizarse porque, aunque algunas protegen que el virus ingrese, las que la gente utiliza no impide que el virus salga. Y el terror es que quienes irresponsablemente las utilizan pueden ser asintomáticos. Es triste ver que nuestro gobierno no tiene ni siquiera la capacidad para prohibir la producción y venta de estas mascarillas. Incluso, debería ser obligatoria la mascarilla N95 y la careta. Cuestión de precios y control.

Quizá sus “siervos de la nación” puedan apoyar: que recorran el metro, los mercados, las calles, explicando a las personas, en pocas palabras, cómo se transmite el virus, qué mascarillas utilizar. Por supuesto, deberán tener otro nombre para que no sean identificados como “morenistas”: así se respetará la ley que protege la igualdad. Parejos.

Habría que enviar un mensaje comparativo: El virus SARS-Cov2 funciona como el VIH. Uno causa el Covid-19, otro, el Sida. En ambos casos, la persona puede ser portadora asintomática. Uno requiere condón, otro mascarilla-cubreboca-nariz, en ambos casos de alta calidad. Y si no te proteges, te contagias, enfermas y mueres, como sucedió durante muchos años con el VIH-Sida. Y habría que avisar que el SARS-Cov2 es peor que el VIH-Sida, exponiendo las razones. Las personas necesitan comprender para acatar las “recomendaciones” de salud pública, por el bien común y para sobrevivir.

El que el presidente de México y uno de los hombres más ricos del mundo estén enfermos de Covid-19 nos pone a todos a temblar. Significa que el virus llega hasta aquellos que suponemos son los más protegidos. ¿Cómo y dónde se contagiaron?

Es urgente también hacer un registro de las trabajadoras del hogar. Los últimos dos meses, la mayoría de fallecidos de personas conocidas fueron contagiados por sus empleadas domésticas, algunas asintomáticas, otras que llegaron a sus trabajos con cubrebocas, pero con una “leve tosecita”, “una gripita”. A ellas el gobierno debería darles el apoyo económico que les permita quedarse con sus familias. Hay muchos casos en que las trabajadoras han recibido el apoyo de sus empleadores: generosidad. Y otros en que las personas no pueden quedarse sin las trabajadoras: desde los que realmente las necesitan (discapacitados, algunos ancianos, enfermos) hasta los que las hacen ir a casa porque son incapaces de aspirar, trapear y más. Estamos en un momento en que urge detener la transmisión del virus, lo que implica confinarse con todas las medidas de seguridad sanitaria, evitando “el cruce” de personas de una vivienda a otra, de una oficina a la casa, etcétera.

Los países con menos muertos y contagiados son los que tienen una población que ha respetado las medidas de seguridad, porque los ciudadanos son responsables y porque saben obedecer las órdenes de sus gobiernos.

En uno que otro país europeo (https://www.lemonde.fr/planete/article/2021/01/23/covid-19-dans-le-monde-premier-confinement-dans-un-quartier-de-hongkong_6067312_3244.html) hay jóvenes, pocos, que estos días han hecho protestas: queman autos, se enfrentan a las fuerzas del orden, se quitan la mascarilla. Las imágenes son tristes: muestran una juventud inconsciente y egoísta que nunca ha vivido guerras, que nunca ha pasado hambre, que sufren, sí sufren, porque no pueden “ser libres”, porque no pueden sentarse en una cafetería o un bar, porque no pueden ir al antro o a un partido de fútbol, incluso porque no creen en el virus y porque no sienten la muerte cerca, aunque fallezcan personas de sus familias. Esa juventud que está violando los toques de queda, que no quieren utilizar salvoconductos, que no quieren respetar la distancia de seguridad ni utilizar cubrebocas, que no quieren estar confinados, que no comprenden qué significa “necesario”, qué significa “obligatorio”, qué significa “está prohibido”, son los bisnietos de quienes padecieron la segunda guerra mundial. Para ellos, esta es la primera vez que tienen algo dizque a transgredir, ya que las últimas décadas cuestiones antes prohibidas, no autorizadas, incluso penalizadas, dejaron de serlo. En esos países, salir a la calle sin motivo ni salvoconducto, las reuniones y otras actividades están prohibidas y son sancionadas; por ello las protestas han sido disueltas (y esto no es represión); y ahora que las nuevas cepas han demostrados ser más veloces en su contagio y más mortíferas, los confinamientos son obligatorios y estrictos. La cantidad de participantes en esas protestas es muy baja, incomparable a los miles de mexicanos que andan en las calles. ¿Qué pasaría si protestaran por falta de apoyos para de verdad poder seguir las medidas sanitarias de seguridad?

Es necesario que las autoridades federales comprendan que las voces críticas reflejan el grito de protesta de millones de mexicanos. Que estas voces, que no presumen de sabias, son pensantes, y que al menos el presidente debe escucharlas: quizá comprenda. No todo el “pueblo”, como llama AMLO a los ciudadanos, está con él. Muchos no respetan las medidas que ahora ya recomienda el gobierno porque no creen ni confían en las autoridades. Es un hecho: el gobierno federal ha perdido liderazgo y credibilidad. La gente se ha dado cuenta de que AMLO sacrificó a las personas en aras de sus proyectos.

De haber tenido visión, hubiera podido llamar a la unidad nacional para que todos, todos, colaboraran. Recordemos cómo los mexicanos brindaron apoyo material a Cárdenas cuando decidió comprar las empresas petroleras. Si “Pagar a las Empresas Petroleras es salvar el Honor de la Nación”, “pagar por las vacunas es salvar la vida de los mexicanos”. Los que puedan, cuanto puedan, para tener más vacunas anti Covid-19 y medicamentos, y otras vacunas y otros medicamentos.

Si el presidente de México cree que porque sus “siervos” recorrerán el país junto con las brigadas que aplicarán las vacunas, brigadas que no necesitan a estos jóvenes, ganará votos para su partido en las próximas elecciones, si el presidente cree esto, quizá no conoce a los mexicanos: Al ritmo al que vamos, con tantos muertos y enfermos, ninguna vacuna valdrá un voto. A él le decimos: Queremos vivir y queremos a México vivo.