Hoy arranca la Cumbre UE-CELAC

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Desde 2015 no había vuelto a producirse una reunión de alto nivel entre los líderes de la Unión Europea (UE) y América Latina y el Caribe y han tenido que pasar ocho largos años para que el día de hoy, en Bruselas, arranque la Cumbre UE-CELAC con la esperanza de inaugurar una nueva etapa entre las relaciones eurotrasatlánticas.

Hay mucho de por medio: China y sus tentáculos mediante la Nueva Ruta de la Seda; la pandemia del coronavirus; el auge de los gobiernos conservadores en los países de la UE y el auge de los gobiernos populistas de izquierdas en América Latina; y el acercamiento de Rusia con varios gobiernos de la región.

Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von Der Leyen, el interés primordial pasa porque la región no dé un paso atrás en los valores democráticos a cambio de sucumbir ante nuevas tentaciones autoritarias. La más reciente con Nicaragua.

Desde Bruselas temen perder por razones ideológicas y políticas su influencia en América Latina y el Caribe y ver cómo se enfrían (todavía más) las relaciones con unos socios que son muy relevantes porque la CELAC está formada por 651.13 millones de personas.

Con este nuevo encuentro, la UE pretende defender los valores democráticos y sacudir un maná de inversiones con su Global Gateway para dar un caudal de inversiones a ALyC en áreas verdes y para proyectos sostenibles; sobre todo para países que cumplan con los estándares democráticos y de derechos humanos.

Aquellas cumbres de  los años ochenta y noventa del siglo pasado son ya una quimera. Porque a Bruselas, no vendrá Maduro, ni tampoco Ortega y posiblemente  falte Miguel Díaz-Canel por Cuba, ni lo hará López Obrador por México.

Puede que termine siendo una cumbre de líderes de la UE con cancilleres latinoamericanos, de alguna forma un desprecio hacia las políticas europeas y sus instituciones.

Desde hace más de una década algo está cambiando en América Latina y el Caribe, en esa América que es al mismo tiempo un mosaico de américas  que de repente parece tener una línea conductual y después termina rompiéndose.

Esa ALyC que cada vez está más cercana de China y empatiza con Rusia con ese coqueteo ideológico que ha sostenido a lo largo del tiempo sobre todo después del final de la Segunda Guerra Mundial y que ha sido una forma de posicionarse contra el llamado imperialismo yanqui aunque se dependa de los dólares.

A China y a Rusia les favorecen que no tienen un pasado colonial como sí acontece con los países del continente americano en su relación con el continente europeo. Y hoy los vientos no  alisios, sino huracanados.

 

A COLACIÓN

Hace algunos días, Joseph Borrell, alto representante de la UE, declaró que Europa y los 33 países de América Latina y el Caribe comparten una historia en común y una serie de  valores; y, que por ende, es necesario revitalizar dichos nexos históricos.

La UE ve un peligro las derivas autoritarias de Venezuela y de Nicaragua  y observa con lupa la situación en Haití, Perú, Bolivia y Guatemala; de México con sus elecciones en 2024 y en Brasil, con la retórica de Luiz Inácio Lula da Silva.

Hay tal caldo de posiciones encontradas, que el mandatario ucranio, Volodímir Zelenski, ha sido vetado por varios países latinoamericanos para que asistiese como invitador de honor a la Cumbre UE-CELAC.

Unos a favor, otros en contra. Lo único cierto es que la UE y América Latina y el Caribe se necesitan mutuamente: “La UE es el principal inversor en la región y su tercer socio comercial exterior y juntos mueven más de 235 billones de euros en materia comercial”.

Ahora es verdad que China va comiéndose poco a poco el pastel latinoamericano a tal grado que en 2021, China y América Latina y el Caribe, registraron un volumen de comercio por 451 mil 591 millones de dólares, un flujo que creció 41.1% respecto de 2020. El volumen comercial chino en la región viene aumentando anualmente a tasas considerables en comparación con los flujos de Estados Unidos y de la UE.

Y mientras pasaban esos ocho años y los europeos se tomaban el té sin acordarse de ALyC, China elaboró una red de contactos comerciales y políticos en la zona por medio de un acercamiento muy descentralizado que le permite apoyar a muchos países con recursos y asistencia técnica.

La Nueva Ruta de la Seda es un maná para las economías latinoamericanas; de por medio hay, 900 mil millones de dólares, anunciados por el gobierno de Xi Jinping para ejercerlos hasta el año 2049. La UE deberá sacar la billetera grande…

@claudialunapale