Hay cosas que no se valen

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Incluso en la política debe haber orden, ética, principios y respeto. La conducta de Alejandro Moreno administrando la estrategia priísta para elegir a la aspirante presidencial por el Frente Opositor no cumple con ninguno de los requisitos de cordura. Sus mejores personajes como José Gurria, Ildefonso Guajardo y Enrique de la Madrid fueron desplazados.

Ahora pretenden lo mismo con Beatriz Paredes, una mujer que puede presumir mejor historial de vida y político que el propio presidente del PRI.

Beatriz es una mujer cincelada en la experiencia política, es dura, con atributos, firme, determinante. No se merece ser calificada ni por encuestas ni por el comercio de los intereses partidistas.

Alejandro Moreno bajó radicalmente su confianza y crédito social con el asunto de la militarización del país y su coqueteo con la presidencia. Impuso las condiciones para permanecer al frente del tricolor y ha dejado, ha permitido se fortalezcan las presiones panistas para negociar la candidatura. No hay rompimiento, pero si juego sucio.

Si Moreno sabía desde semanas atrás, diría que desde el momento en que Xóchitl enfrentó a AMLO en las puertas de Palacio Nacional y estalló su popularidad, ¿entonces para que el engaño de mostrar el músculo priiista, la fuerza de la cargada en favor de Beatriz? La tlaxcalteca ha enfrentado crisis personales y políticas de envergadura. Ha ostentado cargos de alta responsabilidad, aunque en el juego electoral no ha recibido beneficios.

Sabe de diálogos y de confrontaciones y en su archivero personal guarda los expedientes más interesantes de los políticos y gobernantes del México contemporánea. Pero vamos, ni como militantes, colega aspirante merece que su líder expresa en declaraciones públicas lo que, en corto, en privado, debería tratar con ella. Las cifras de una supuesta encuesta, así como las determinaciones del caso tendrían que ser informadas y debatidas con la aspirante antes que con la opinión pública.

Es lo más elemental. A eso se llama defendía y corresponder a escrúpulos, este innecesario forcejeo político daña, lastima, no solamente a los involucrados, a los partidos, a la política, sino al país entero y su futuro próximo que debe ya tener soluciones prontas en diferentes esquemas como seguridad, educación y salud. Y eso no se resuelve ni con patrañas, encuestas, traiciones o desplantes.

¿Que negociará Moreno a cambio del espacio de Beatriz? ¿Su acomodo en la escenografía política, probables cargos en la administración de la colación, supervivencia ficticia del PRI?, ¿Buscará flotar en el próximo sexenio de perder la oposición?

No se nos olvida ese bravucón, peleador callejero que como gobernador de Campeche retó a López Obrador, entonces candidato. Dijo entonces, que venga aquí que se encontrará con la horma de sus zapatos.

Después calló cuando él ya presidente le desnudó su supuesta riqueza y Layda, arrebatada como siempre, le dio claros avisos de que se hundiría en el descrédito. Beatriz se ha ganado el respeto y merece lo mismo, pero hay algunos que cuando pierden los valores pierden su esencia, su categoría y dignidad. Y eso no es materia de encuestas ni se olvida en la memoria colectiva. Pero hay cosas que no se valen.

Conductor del programa VaEnSerio mexiquensetv canal 34.2, izzi 135 y mexiquense radio.

@cramospadilla