Argumentos Opositores. Tropiezo tras tropiezo.

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Si preguntáramos cuáles personas tropiezan mil veces con la misma piedra y ni se inmutan ni rectifican ni les importa el rotundo ridículo derivado de sus trastabilleos, la respuesta sería superfácil: los opositores mexicanos actuales. Y a las pruebas nos remitimos, faltaba más.
Hacen extraviadas lecturas equivocadas desde su dañada percepción de la realidad, narrativas sosas, confusas, ignorantes y de una torpeza, sobre todo de una torpeza de campeonato. Su misión, todo indica, es desencaminar a la opinión pública mal informándola –a menos que su condición de opositores solo sea ignorancia natural, desde luego–  y, sí, causar odio a Morena. A ver así a la siguiente ya pierde las elecciones. ¡Ja! Ilusos. Les urge y se mal piensan que con esta torcida y calumniosa estrategia antiinformativa y pro infodemia que sostienen, les resultará. Ya han tenido pruebas de que no, pero necean.
Por eso, es importante no quitar el dedo del renglón y exhibirlos. Porque tienen todo el derecho a defender y a creer en lo que les venga, pero no a mal informar. Son dos cosas bien diferentes. No es que no lo entiendan, es que no les da la gana.
Tres temas sirven como bonito ejemplo de su “oficio” desinformador sostenido y a ir tropezándose una y otra vez, como si de ello dependiera que Morena pierda elecciones. Aunque la realidad es terca y les recuerda que no lo consiguen, persisten. La persistencia por sí misma, no es mérito, cuando la necedad la cobija y es su caso.
Así, la visita de Rubio, votos de los ciudadanos, y los nuevos jueces los hacen tropezarse una vez más. Tres temas de actualidad y en ninguno atinan, enardecidos sus ánimos antiMorena, obnubilados por su odio a Morena y en un descuido, en los dos temas finales, despreciando la democracia que solo existe si ellos ganasen y si no, no. Inaceptable y reprobable su actitud frente a ella.
Pues bien: que si Rubio vino a mandar, que si las capturas de huachicoleros y aranceles a China solo responden a su visita, que si no hubo entendimiento. La verdad es que el trascendido – que es lo que todos vimos, lo demás pertenece al círculo rojo al que, por lo visto, nadie accedió– deja ver entendimiento, a los opositores rabiando por el lenguaje diplomático del yanqui y los aranceles a China como al resto de países solo desmienten que sea por agradar a Washington. Lo que sí, en mal momento llegan, nos confrontan con China y es mal momento cuando necesitamos que Washington vea su presencia en México y eso lo frene en sus apetencias. Y con el reto de no caer en las redes ni de uno ni de otro país. Eso sí es trascendente y se lo están brincando por ver moros con trinchetes. Y, por cierto, si después de la visita de Rubio resulta que Trump diese un golpe, será por botarate, que sabemos que con él nada es seguro.
Y es que tampoco es certero ni preciso afirmar que solo nos toca depender irremediablemente en grado superlativo de Estados Unidos. Afirmarlo es partir de verse muy encandilados con los yanquis. Creerlos infalibles. Por elemental seguridad y está demostrado con Trump, eso no es así. No nos conviene. Diversificación y multilateralismo siempre nos han convenido más que estar atados a los yanquis.
Retomamos. El diario Reforma intitulaba semanas atrás: todo el poder a Morena. Y foto de los entonces titulares de los 3 poderes. Qué mentira más grande. Primero, porque Hugo Aguilar no tiene partido. Segundo: las mayorías morenistas legislativas son producto de elecciones libres y sí PAN y PRI no tienen mas bancada es porque no tienen mejores candidatos ni propuestas y las urnas les estallaron en la jeta. De ahí desprenden que no hay democracia. No, sí la hay, nada más que ellos no resultaron elegidos ni mejores que Morena ni antes ni después de las elecciones. Es distinto.
Es que olvidarse que los cargos públicos de elección popular se ganan en democracia competitiva –donde juega mucho el discurso opositor enviado a los electores a los que debieran convencer– implica entonces admitir que democracia electoral es una cosa y que cosa distinta es que tu opción partidaria –esa que te agrada como analista opositor– no gane y la desestimes como parte del análisis. Y si tus opciones no se ayudan y candidatean Xóchitls y Romos y Alitos,  sí está difícil. Por cierto, son olvidarnos de que tantos opositores son pluris porque saben que en las urnas es altamente probable que perderían elecciones con sus trayectorias. Eso no significa que no hay democracia. Solo significa y en las reglas vigentes aprobadas por PAN y PRI, que no gobierne PAN y PRI Es que no hay como poner la vista en los electores colocados al centro.
De tanto tropiezo analítico se deriva decir que los jueces de hoy son espurios Y algo peor: que los nuevos ministros deben demostrar que son legítimos y ganarse la legitimidad. Que extravío de análisis opositor. Resulta infumable.
Los jueces fueron candidatos en las reglas establecidas, ganaron los que fueron votados por quienes sí quisieron salir a votar. Los que decidieron no acudir y boicotear, perdieron porque quisieron abstenerse, por sí mismos su derecho. Y, por lo tanto, gana el que obtuvo más votos efectivos y la ley electoral aprobada en 2014 por PRI y PAN no prevé mínimos ni máximos. Ley electoral aprobada por PRI y PAN que debiera callar bocas a sus simpatizantes, tan oponentes del resultado jugado con sus reglas.
Luego, son legales y son legítimos dado que los acordeones no son ilegales; y porque son los que ganaron. Ergo, y quede claro a todo el mundo: no tienen que demostrar nada y sobre todo, no tienen que ganarse la legitimidad a juicio de nadie y con sombra de duda si no favorecen a ese “nadie”; y sería un absurdo insistir en que sí deben de legitimarse desde el discurso opositor, cuando ese mismo discurso opositor cual contradicción opositora, insistió todo el proceso de reforma judicial en que sí, los jueces no debían responder a lo que la gente esperara de ellos. ¿Entonces? Decídanse opositores en lo que defienden. Cuando los opositores decían: los jueces elegidos van a responder solo a cómo recibieron votos, lo afirman como si los votos llevaran nuestros nombres y filiación. Respuesta:  Sí torcerían si atenderían a electores. No atenderlos es lo que requieren, pero los opositores actuales insisten en que los atiendan y les demuestren legitimidad. Así, subyace una severa contradicción en sus planteamientos extraviados. Retomemos: un juez ya elegido el 1 de junio no tiene obligación de legitimarse ante nadie y menos ante quienes se oponen a sí o a la reforma judicial.  Quien crea que sí están obligados va mal informado.
No tienen que demostrar nada ni legitimarse. Las urnas ya lo hicieron y de ninguna manera deben demostrar nada para legitimarse ante quienes se oponen a Morena. Sobre todo si parece que de ellos dependiera que el juez sea reconocido como tal, faltaba más. Y por ellos, los que ni votaron. Las urnas ya lo legitimaron. Ocupa el cargo siguiendo los mandatos legales. Es suficiente. En ningún lado se manda que deba probar su legitimidad, ya, de nuevo.
Pero los opositores, ya se sabe, ni pueden ni les interesa distinguir las cosas, separando análisis, identificando lo que sí y lo que no ni demostrar nada. Ya vemos al priista Alito madreando a quienes no piensan como él y son sus legítimos, aquí sí, oponentes, ya que los golpes del priista es el único lenguaje que conocen y reconocen ya los opositores a Morena. Violentos. Expresemos que ese camino de violencia que han escogido es reprobable e inadmisible. Está soportado por una vía peligrosa que no tenemos porqué consentir ni aceptar. Quien legitime la violencia por razones políticas, ya perdió.