Relaciones militares

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La relación política entre México y Estados Unidos comprende un entramado de temas y subtemas en los que converge la seguridad, la economía y la migración, en donde a veces la vecindad no ha sido la mejor que desearíamos.

Sin embargo las relaciones militares corren en una vía alterna a la relación política, en el que pareciera que el común denominador es la disciplina, el espíritu de cuerpo y la lealtad a sus respectivos países.

Así se ha visto en diversas intervenciones militares mutuas en las que ha participado militares o marinos mexicanos, como por ejemplo, la operación Lanza de Neptuno por la que el Departamento de Defensa norteamericano en un operativo con los Marines dio muerte a Osama Bin Laden o el intercambio de información norteamericana a las autoridades mexicanas para el combate a la delincuencia.

Las declaraciones que hizo el Comandante del Comando Norte norteamericano, Glen D. VanHerck, son parte del diagnóstico que el Pentágono tiene sobre México y son un llamado de atención al gobierno del presidente López Obrador.

Afirma que “las drogas, la migración, el tráfico humano, todos son síntomas de organizaciones criminales transnacionales, que a menudo operan en áreas no gobernadas, entre un 30 a 35%, de México”.

Esta información es posible que no esté alejada de la realidad, ya que zonas completas de Colima, Chiapas, Michoacán, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas, entre otros, son territorio de alta presencia e incluso dominio criminal.

Por extensión el diagnóstico que hace el Pentágono se amplía al campo social, económico y, no menos vulnerable, la clase política gobernante como responsable de la inseguridad.

El llamado de atención se hace a la planeación en seguridad, así como a los cuerpos de seguridad del país y a la disfuncionalidad de la clase gobernante.

Pero este 30% o 35% que refiere el titular del Comando Norte no puede ir de manera aislada sin la impericia, deficiencia o corrupción de algunos de los órganos jurisdiccionales locales o federales, así como del diseño erróneo en las políticas económicas o sociales de los tres órdenes de gobierno, que contribuyen al abandono económico y social en que las zonas y territorios, generando condiciones para el desarrollo de la delincuencia.

Sin embargo el presidente López Obrador sólo negó las afirmaciones del militar norteamericano, diciendo que “No es cierto lo que se sostiene, pero respetamos las opiniones de todos. Nosotros vamos a seguir teniendo buenas relaciones con el gobierno de Estados Unidos, no nos vamos a pelear con Estados Unidos”, como una forma en que el Ejecutivo Federal no reconoce desaciertos en su estrategia de seguridad.

Mientras tanto la deliberada omisión o la pronta acción siguen produciendo masacres que enlutan a muchos hogares mexicanos.

El autor es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México

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