La ciencia es crucial para ayudar a poner fin al abuso y al tráfico de drogas

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  • Expertos aseguran que problema mundial de las drogas puede agravar los efectos de la pandemia y dificultar una recuperación saludable e inclusiva.
  • México es uno de los tres mayores productores de opio en el mundo junto con Afganistán, Myanmar.

 Para el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres,  al igual que en la pandemia, la ciencia debe guiar la lucha para superar el flagelo de la drogadicción y recordó que la lección aprendida durante la emergencia sanitaria es que para vencer el virus hace falta tanto la ciencia como la confianza en ella.

“La comunidad científica ha desarrollado vacunas seguras y eficaces en tiempo récord. El acceso a información fiable y verificable supone la diferencia entre la vida y la muerte. La acción con base empírica también es crucial en nuestra respuesta al problema de las drogas”, apuntó.

Guterres citó el informe de este año de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, divulgado recientemente, que da cuenta de una duplicación de las muertes relacionadas con el consumo de drogas durante la última década.

El funcionario llamó a la solidaridad e instó a los Estados a escuchar a la ciencia y tomar medidas con base científica y en los marcos internacionales acordados.

Advirtió que el problema mundial de las drogas puede agravar los efectos de la pandemia y dificultar una recuperación saludable e inclusiva, por lo que requiere atención urgente.

El líder de la ONU apuntó que si bien la cooperación internacional ha ayudado a limitar la proliferación de nuevas sustancias psicoactivas, el problema se ha trasladado a las regiones más pobres y con sistemas más débiles de control.

Violencia y conflicto

En este punto señaló que el tráfico de estupefacientes y la delincuencia organizada alimentan y perpetúan los ciclos de violencia y conflicto, explicando que mientras los grupos armados y terroristas se benefician del narcotráfico, la crisis derivada de la pandemia ha hecho a millones de personas más vulnerables a los delitos relacionados con las drogas y los cultivos ilícitos.

También destacó que durante la pandemia se ha agudizado la disparidad en el acceso a los medicamentos controlados en los países de renta baja y media. Como ejemplo de esto, refirió que en 2019 el personal médico de África Occidental y Central disponía de cuatro dosis diarias de analgésicos para un millón de habitantes frente a las casi 32.000 dosis que había en Norteamérica.

Guterres llamó a invertir en medidas preventivas para ayudar a salvar vidas, mejorar la salud de la población, aumentar la fuerza de trabajo y reducir los costos de la justicia penal.

En este sentido, subrayó que muchos de los factores de riesgo asociados a la delincuencia y a los comportamientos violentos impulsan también el consumo de drogas, y argumentó que las iniciativas para combatir lastres como el maltrato infantil puede ayudar a prevenir tanto el consumo como el tráfico.

Alianzas público-privadas

Por otra parte, se pronunció por perseguir a los dirigentes de las cadenas de narcotráfico, que son los más beneficiados con el delito, además de que son los que ejercen mayor violencia.

Afirmó que las alianzas público-privadas con empresas tecnológicas, de mensajería y de transporte, son una respuesta de primera línea esencial en la nueva lucha contra los narcotraficantes, ya que éstos se valen cada vez más del comercio legal de mercancías y del servicio postal para mover sus productos ilícitos.

Guterres también enfatizó la importancia de tener mejores datos para detectar en tiempo real los cambios en las rutas del narcotráfico.

“Los sistemas de alerta temprana basados en la ciencia están ayudando a predecir las nuevas amenazas de las drogas. Hace falta más cooperación y apoyo a nivel internacional para ayudar a los países de renta baja a aprovechar estas capacidades avanzadas”, puntualizó.

UNODC coloca a México en el top de productores de opio en el mundo

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC en inglés) indicó que México es uno de los tres mayores productores de opio en el mundo junto con Afganistán, Myanmar, que en conjunto controlan el 96% de la producción global.

La UNODC dijo que esas posiciones se dan a pesar de que otro reporte de la UNODC y el Gobierno mexicano, “México, Monitoreo de plantíos de amapola 2018-2019”, estima que se redujo la superficie del cultivo de amapola (opio) a 21 mil 500 hectáreas entre julio de 2018 y junio de 2019.

“La siembra de amapola se redujo, por primera vez, en un 23% comparado con el periodo de monitoreo anterior (2017-2018), que resultó en 28 mil hectáreas”, se apuntó en el reporte sobre la producción de opio.

No obstante, la oficina agregó que la producción potencial de goma seca “se mantuvo estable”, con una disminución de sólo 10 toneladas métricas, lo que representa menos del 2% comparado con el periodo de 2017-2018, calculado en 450 toneladas métricas de goma de opio seco.