Centro: el candidato sí importa

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En las elecciones del año próximo la diferencia entre ganar y perder será el candidato. Veamos: el PRI puede conquistar Centro, pero no porque sea PRI sino porque puede atraer el voto con los exgobernadores Manuel Andrade Díaz Andrés Granier Melo; Morena, en cambio, no requiere de un buen contendiente porque vence por sí sola.

En el caso del Revolucionario Institucional –y lo mismo aplica al PRD–, el abanderado representa los sufragios; en lo que hace al vinotinto, este los votos.

En los municipios el tricolor y el negriamarillo, siempre y cuando postulen cuadros “no quemados”, se pueden imponer al instituto en el gobierno.

A su vez, Morena –con su solo nombre– puede ganarle a la oposición si no elige bien a sus representantes.

Comalcalco podría ser la excepción: al binomio Javier May Rodríguez-Morena nadie le hace sombra.

Regresando a la capital del estado, la única posibilidad del PRI y PRD –el PAN va en alianza con ellos, aunque, en realidad, no pinta– es la nominación de Andrade o de Granier.

Para contrarrestar este efecto, el movimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador requerirá un hombre –o mujer–sin negativos, de tal manera que su “mala imagen” no pulverice la delantera que como partido les saca a sus adversarios.

Por eso en el primer círculo morenista se busca que, por la paridad de género que ordena el Instituto Nacional Electoral (INE), en Centro compita una mujer.

La exsecretaria de Cultura, Yolanda Osuna Huerta, sería el “tapado”.

La consideración es que la colaboradora de toda la vida de la priísta Graciela Trujillo Zentella no es “mal vista” por la sociedad villahermosina.

El único “pero” sería que la exfuncionaria tampoco es conocida, y si bien pudiera ser del agrado de las clases media y alta, se le dificultaría el voto “de abajo”, sobre todo de la militancia morenista e igualmente de los perredistas que le siguen siendo leales a López Obrador.

Ante este panorama, una importante corriente del vinotinto ha comenzado a mirar para otro lado, a buscar a alguien que no tenga negativos, pero que –a diferencia de Osuna– también sea reconocido en los estratos con menos poder adquisitivo.

A decir de analistas, el que reúne esas cualidades es el diputado federal Manuel Rodríguez González, quien, aunque tiene una trayectoria de 35 años, ha estado al margen de escándalos.

Como miembro del PRI, partido al que ingresó en 1985 y dejó en diciembre de 2011 por ingresar al movimiento de AMLO, no tuvo señalamientos que desmerecieran su capital político.

En enero de 2013, Rodríguez abandonó el negriamarillo para formar parte de los líderes que convirtieron a Morena en partido tras ser una corriente perredista leal al lopezobradorismo.

En términos estrictos, de acuerdo con observadores, al partido en el poder le daría más votos el legislador que la exsecretaria de Cultura, pues es bien identificado en un segmento de la población donde Osuna no tiene entrada.

Imagine usted a Osuna como candidata en un debate con Andrade Granier. Haga lo mismo con Manuel Rodríguez frente a cualquiera de esos exgobernadores priístas.

Ahora piense en Osuna Rodríguez encabezando un mitin obradorista.

PARA SU INFORMACIÓN…

SE SUPO AYER que Juan José Graham Nieto ha renunciado al PRI para integrarse al PVEM. El motivo de la dimisión es que el dirigente priísta Dagoberto Lara le ha cerrado los espacios de participación. Por lo visto, el verde se nutrirá de cuadros valiosos de otros partidos.