Alerta

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No sé en realidad si los legisladores se estén dando cuenta o no pero el gobierno federal toda vez acapara más recursos prioritarios de la nación y los proyectos que ha estimado más ambiciosos. Con el pretexto del combate a los huchicoleros a principio de la administración tuvo el desplante de cerrar las válvulas de suministro de combustibles y decidir su distribución y repartición.

Además, ha inyectado a Pemex una cantidad histórica de billetes al tiempo que ha ocultado información acerca de las constantes explosiones e incendios en las instalaciones de la empresa.

Continúa con sus empeños en usar energía a través de residuos fósiles y está convencido de operar refinerías. El nuevo aeropuerto de Santa Lucía ya fue entregado, ojo, al Ejército Mexicano y al crear a la Guardia Nacional presupone que manda a un grupo de élite para sus intereses y conveniencias.

Con el asunto del gas determinó operar el suministro inicialmente con Gas Bienestar en lo que dijo sería un acomodo para reducir los precios (cosa que no ha ocurrido) y que en varias colonias se han manifestado en franco rechazo a este engaño pero que se sabe Gas Bienestar ya se asoció con otras gaseras para introducirse en el mercado.

Lo incautado por irregularidades lo maneja el gobierno bajo la estafa de “devolverle al pueblo lo robado”. Si fue “robado” debería de haber pruebas, denuncias y actas y aprehensiones, además de que ya se detectó que en el manejo de los bienes se ha presentado la corrupción.

El gobierno ha intentado asumir bajo su control la distribución de medicamentos, asunto que se le cayó, por el momento, por el escándalo de David León recibiendo “aportaciones” de Pío López Obrador. Por lo pronto impone a López Gatell y a Ebrard en la negociación y calendarización de las vacunas contra el COVID y su peculiar sistema ha producido desabasto en medicamentos prioritarios para la oncología.

El Tren Maya está sirviendo, entre otras cosas, para elevar el precio de los predios por donde en proyecto habrá de circular. Se ha tenido noticias que los principales beneficiarios han sido personajes cercanos y parientes del presidente. La minería la ha dejado en manos de Napoleón Gómez Urrutia, que lejos de su obscura biografía y autoexilio, conoce del tema y de las relaciones con las empresas canadienses.

Ahora trata de imponer una reforma eléctrica para “nacionalizar” lo que les permita ejercer la administración total de la electricidad y apropiarse del litio, elemento químico muy reactivo empleado principalmente en aleaciones conductoras de calor, en baterías eléctricas, paneles solares e incluso se usa en naves espaciales y submarinos para depurar el aire extrayendo el dióxido de carbono.

El dinero de la nación pretende centralizarlo en Banco del Bienestar y presume las cifras insultantes de las remesas controladas por el gobierno. Todo esto debe considerarse, inicialmente, como una alerta que podría convertirse en alarma. No sólo se está convirtiendo en un gobierno obeso sino acaparador de los recursos indispensables que además los pone bajo la responsabilidad de personajes con pasados, digamos, inestables y desleales.

Y cada paso se ha dado bajo contantes acusaciones y amenazas. El turno será, dijo el tabasqueño, para aquellos legisladores que se opongan a su reforma eléctrica y que serán exhibidos. ¿Es decir, intenta incluso acaparar la razón, decisión y convicción de todo aquel que argumente en este país?

Alerta pues, ahí están las señales, los discursos y las acciones. Veremos qué tan íntegros son nuestras representantes en el poder legislativo como para traducirse en sirvientes del presidente y traidores a la nación.

Conductor del programa VaEnSerio MexiquenseTV canal 34.2