Mujeres Indígenas las más violentadas #ParidadIndígenaYa!

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La violencia indígena, tiene que reconocerse dentro de los 16 días de activismo del Día Internacional para eliminar la violencia contra la mujer, las mujeres indígenas son extremadamente violentadas en sus derechos, por racismo, discriminación, trata de personas, despojo territorial, desplazamiento forzados, explotación laboral, falta de acceso a la justicia y participación política.

El INEGI estima que el 59% de las mujeres indígenas sufren violencia de género, experimentando violencia emocional, física, sexual, económica, patrimonial, laboral, política y feminicidio indígena.  La violencia contra las mujeres indígenas se ejerce en las comunidades por la cultura patriarcal, las violencias machistas de los pueblos indígenas se producen de múltiples maneras, la cultura indígena contiene una dosis de violencia simbólica y estructural contra las mujeres indígenas.

El Feminicidio indígena es silencioso, las mujeres víctimas de feminicidio en las comunidades indígenas son enterradas en las sierras, bosques y llanos, y no forman parte de las estadísticas de feminicidios en el país. El feminicidio indígena no está contabilizado, la violencia feminicida indígena se agrava a diario, niñas y mujeres indígenas son asesinadas, quedando estos delitos impunes.

Las mujeres indígenas son las más violentadas de las violentadas, enfrentan 2 tipos de violencia, la violencia de género y la violencia económica, la desigualdad y discriminación por cuestiones de género de las mujeres indígenas es brutal, viven en extrema pobreza y realizan actividades no remuneradas. El trabajo que realizan no es reconocido y  son el sustento de su hogar.

La discriminación de las mujeres indígenas, proviene de la violencia estructural ya que existe una gran desigualdad económica y  educativa que se refleja en la extrema  pobreza y analfabetismo, las mujeres de los municipios indígenas no tienen acceso a la educación y alimentación, son inequidades que viven los pueblos indígenas, la interseccionalidad de las mujeres indígenas se refleja por los usos y costumbres.

El reconocimiento de las mujeres de los pueblos indígenas a nivel internacional  lo empodera la ONU, el 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena y el 15 de octubre el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Hay un programa para activar la participación política de las mujeres indígenas “La Silla Violenta”  promovido por la FAO  y ONU Mujeres.

La paridad indígena, está reconocida en la Reforma Constitucional Paritaria, contiene el esquema de paridad del 50% de participación política de las mujeres indígenas, aplicable para todas las entidades federativas y los ayuntamientos indígenas.  Así mismo, la Reforma de Violencia Política de género protege los  derechos políticos de las mujeres indígenas, ya que las sanciones son mayores para este sector con penas hasta por 9 años de cárcel.

La participación política de las mujeres indígenas se reconoce tácitamente en la Reforma Paritaria: El Artículo 2 Constitucional legitima la paridad de género en los municipios indígenas, el 50% de posiciones para las mujeres indígenas, y lo reafirma en el Artículo 115 Constitucional que mandata el principio de la paridad en las planillas de los ayuntamientos, 50% de representatividad para alcaldesas, síndicas y  regidoras.

El feminismo indígena funciona desde la colectividad, las mujeres indígenas trabajan en colectivo en sus comunidades, en Oaxaca y Chiapas municipios con mayor población de mujeres indígenas, es donde hay mayor liderazgo político indígena y movimientos sociales y populares indigenistas.

El empoderamiento de la paridad y la violencia política de las mujeres indígenas es nulo, las mujeres indígenas han sufrido históricamente pobreza y limitantes de derecho a la salud y educación, lo que provoca problemas de analfabetismo y desnutrición. Asimismo,  han tolerado la violencia machista de sus comunidades, y no han ejercido una plena participación en la vida política, lo que ha profundizado la situación de violencia en sus entornos.

Las Mujeres Indígenas enfrentan grandes desafíos socioeconómicos en este sexenio, los programas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas INPI, han padecido graves recortes, el Programa Institucional 2020-2024 para el Fortalecimiento de las Casas de la Mujer Indígena y Afromexicana que previenen y atienden la violencia de género ha sido reducido casi en su totalidad.

Las Casas de la Mujer Indígena CAMI, subsidiadas en el Programa para el bienestar integral de los pueblos indígenas ha sufrido un recorte del 55% en el Presupuesto 2021, las 35 CAMIS en México estarán limitadas en sus actividades de atención y prevención de la violencia contra la mujer en comunidades indígenas.

La violencia de género indígena es invisible, no existen casas de justicia para mujeres indígenas, el poder judicial tiene el compromiso de garantizar la protección de los derechos fundamentales de las mujeres indígenas a través de la justicia comunitaria para las mujeres indígenas en México.

La población global de mujeres indígenas asciende a 186 millones, en México la población indígena asciende a 12 millones, siendo el 10.1% de la población total, entre ellos 6 millones 146 mil 479 son mujeres 51.1%, más del 75% se concentra en 8 estados de la República: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, México, Puebla, Yucatán, Guerrero e Hidalgo. 

La población indígena y particularmente las mujeres indígenas forman parte de los sectores sociales cuya marginación se relaciona con el incumplimiento de sus derechos, el objetivo es empoderar a las mujeres indígenas, rurales y campesinas en el país para cerrar la brecha de género y lograr la igualdad sustantiva y la paridad indígena.

El empoderamiento de las mujeres indígenas, no solamente es un tema central sino una condición necesaria para erradicar la violencia de género en los municipios, por lo que es necesario promover la paridad indígena, el término Nochinchancayetoni significa “todos los que viven en la casa” y refiere la diversidad en la conformación de las comunidades indígenas, por lo que es necesario que las mujeres indígenas tengan mayor reconocimiento en su ámbito.

La paridad indígena forma parte de la Agenda de Género en México, las elecciones del 2021 tienen que fortalecer la participación y el liderazgo de las mujeres indígenas y reconocer sus capacidades para incidir en los distintos espacios políticos y públicos en la defensa de sus derechos, para eliminar la violencia que se produce en sus comunidades.