En defensa de la libertad de expresión; basta del acoso contra Rodolfo Ruiz

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Los periodistas y la opinión pública no debemos de permanecer indiferentes ante lo que está ocurriendo en Puebla contra la prensa ante la abominable conducta del gobernador Barbosa.

El periodista Rodolfo Ruiz editor y director fundador del portal de noticias E–Consulta se encuentra como un náufrago en altamar frente al acecho de auténticos depredadores de la libertad de expresión.

Todos sabemos las patrañas del gobernador y cómo la mafia gobierna en Puebla desde su llegada al poder.

Para destruir el trabajo del periodista Rodolfo Ruiz, desde el gobierno de Barbosa se urdió el plan para atacarlo con demandas por “daño moral”. Hasta ahora Rodolfo Ruiz tiene acumuladas siete demandas, cuyo conjunto exige una reparación por 37 millones de pesos.

Rodolfo Ruiz es un periodista respetado que se ha ganado a pulso un prestigio dentro y fuera del periodismo. Es poseedor de una sólida formación académica y desde hace casi cuatro décadas ejerce el periodismo. En los últimos dieciocho años su blog La Corte de los Milagros ha reseñado la vida pública de Puebla. Ha colaborado con algunos de los diarios más importantes del país, entre ellos El Universal, La Jornada y Milenio.

La trayectoria del periodista Ruiz Rodríguez ha dejado una huella en el periodismo poblano al ejercer un periodismo crítico como un feroz guardián de la libertad de expresión.

Pero al gobernador Barbosa para lidiar con su impopularidad y su falta de legitimidad ha recurrido a los periodistas bufones que sexenio a sexenio juegan a ser los sicarios de los gobernantes en turno, como ocurre en muchos otros estados del país donde los auténticos periodistas son los más vulnerables por el asedio de los políticos y las mafias del crimen organizado.

Barbosa, en esa dualidad de político y mafioso utiliza el dinero público para garantizar “lealtades” y “neutralizar” enemigos.

Justamente Rodrigo Ruiz ha desempeñado la narrativa del periodismo para entender cómo actúan las mafias políticas de Puebla, no tanto porque incurra en asumir un papel con el sello de la antimafia.

Lo grave es que el gobierno de la república disponga en el papel de un rimbombante organismo con el título de “Mecanismo de protección para personas defensoras de los derechos humanos y periodistas”.

Ese mecanismo está en manos de un político que emergió de las filas del desaparecido Partido Comunista, Alejandro Encinas cuya probidad está más sucia que las anegadas aguas de los albañales. Como legislador, Encinas fue quien protegió al narcodiputado Julio César Godoy Toscano hermano de un jefe de la policía de la Ciudad de México.

Lo ridículo es que Encinas, quien fue compañero del gobernador Barbosa en el PRD, tiene ahora la misión de “proteger” a los periodistas. Hasta ahora han sido ejecutados una veintena de periodistas en lo que va del gobierno de Obrador y el flamante “protector” de los periodistas no se mueve de su zona de confort.

Ante la indiferencia y las amenazas constantes desde el púlpito de Palacio Nacional contra los periodistas, no queda más que apelar a la solidaridad del gremio en defensa de la libertad de expresión y de Rodolfo Ruiz quien es víctima de los abusos y excesos de un gobernante retrógrado como lo es Miguel Barbosa.

Hace poco Barbosa se exhibió en una entrevista con Mario Alberto Mejía, el principal de sus sicarios periodísticos. Este dúo llamó a su encuentro “la charla perversa”.

Cuando Barbosa emprendió su primera campaña para hacerse del gobierno poblano (en la que fue derrotado de manera humillante por la panista Martha Érika Alonso, fallecida junto con su esposo Rafael Moreno Valle en un accidente aéreo), el periodista (bueno eso es un decir) Mario Alberto Mejía llenó de “mierda” a Barbosa hasta llegar con acusaciones temerarias al señalar al propio Barbosa como el “asesino” de los Moreno Valle.

Repito, “la mierda se junta con la mierda” (Julio Scherer dixit). Ahora Barbosa y Mejía están a partir un piñón. Mejía le puso ventilador a la mierda a la campaña de Barbosa, ahora son cómplices y las acusaciones de ayer son pelillos a la mar.

Mientras el gobierno de Barbosa libra una guerra sucia contra el periodista Rodolfo Ruiz, con dinero del erario público se apoya a los “medios leales” al huésped de la Casa Aguayo.

Mejía es el vocero de las marranadas del gobernador, a cambio el periódico ContraRéplica del que Mejía funde como directorrecibe carretadas de dinero.

Los “dueños” de ContraRéplica son Antonio Grajales Salas y Antonio Grajales Farías, los concesionarios de Radio Oro.

La Crónica Puebla es otro de los medios al servicio del gobierno de Barbosa. El dueño de este periódico es Javier Pacheco Pensado, hijo del exgobernador interino Guillermo Pacheco Pulido.

Javier Pacheco es el dueño de la casa donde vive Barbosa y fue quien se encargó de financiar su campaña con dinero de las mafias políticas en el estado.

Edgar Nava es otro empresario coludido con el gobernador Barbosa. Nava es el dueño del periódico 24 Horas Puebla que originalmente fue propiedad de Eukid Castañón.

Como se sabe, Edgar Nava es uno de los beneficiarios de la obra pública en el gobierno de Barbosa. Nava, por ejemplo, a través de su agencia de autos vendió mil patrullas al gobierno del estado.

El periodista Rodrigo Ruiz destapó esa cloaca.

Edgar Nava es un empresario amafiado con el poder. Durante los gobiernos de Melquiades Morales y Mario Marín fue ampliamente favorecido. Ambos gobernantes a cambio recibieron millonarias tajadas, como ahora lo hace con los “moches” en complicidad con Barbosa.

El trabajo periodístico de Rodolfo Ruiz está fuera de toda duda. Un rastreo a sus publicaciones lo demuestra. Cosa que no ocurre con los sicarios periodísticos del gobernador. Por ejemplo, un seguimiento al contenido de la publicaciones de Mejía, lo delatan como un calumnista y difamador. En sus publicaciones la seriedad es banal, razonar está descartado. Por tanto, su trabajo consiste en insultar y calumniar.