Violencia en Zacatecas

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Después de terminar doce años de sexenios insensibles de aristócratas de la política que no pensaban en gobernar para su pueblo sino sólo en acumular fortunas, el estado ha quedado devastado.  El magisterio con problemas salariales. El ISSSTEZAC está en quiebra y existe una crisis sustantiva en toda la entidad, magnificada por la violencia.

Zacatecas se ha convertido en un par de meses, en el estado más violento del país, sobre todo en zonas como Valparaíso, Fresnillo, Guadalupe, Ciudad Cuauhtémoc y Nochistlán.  Nuestro prestigio como destino turístico está en duda: ¿a dónde se ha ido la imagen de ser un pueblo generoso que acepta a los visitantes con respeto, cariño y fraternidad?  Hoy vivimos una crisis de muertes que no deja nada bueno.

Desde luego, el turismo se ha contraído y aun se reducirá más.  Ni qué decir de las inversiones económicas y de los proyectos de desarrollo. Los paisanos -somos la segunda entidad más expulsora de mano de obra a los Estados Unidos- también dejarán de venir, porque los asaltos en carreteras nacionales y locales se están volviendo en una forma de ahuyentar a nuestros connacionales. Nadie quiere ir a lugares donde hay violencia.  Los propios pobladores del estado están decidiendo dejar de viajar fuera de sus comunidades. Hasta las empresas mineras se ven afectadas porque también son amenazadas en el manejo de sus minerales y de su personal.  Los campesinos han comenzado a abandonar sus parcelas dejando animales y propiedades para el mejor postor.

Las últimas semanas están llenas de información periodística dolorosa e impactante como esta:

El 26 de noviembre las comunidades de Chilar, Los Aguilar, El Mirador, San Martín y Peñitas de Oriente vivieron momentos de gran temor, debido al enfrentamiento que han sostenido sin tregua grupos rivales en el municipio de Valparaíso. No es algo nuevo: se calcula que, al menos, 11 poblados del municipio han sido asolados por la guerra de cárteles que se vive en la sierra de la región. Sus habitantes han sido desplazados y han tenido que dejar bienes y haciendas a la buena de Dios.

Apenas un día después, tuvo lugar un enfrentamiento de la delincuencia contra la Guardia Nacional, que ha sido encargada por instrucciones presidenciales, de establecer un “nuevo orden” en Valparaíso, pero también en Ciudad Cuauhtémoc y en otros diez municipios, donde los alcaldes han decidido eliminar a la policía, antes de que los elimine la narco violencia. Se han cancelado ferias regionales y todo tipo de eventos, no ya por la pandemia, sino por la imposibilidad de las autoridades de asegurar la paz social.

Apenas el 29 de noviembre, un enfrentamiento en Calera dejó 4 detenidos y ese mismo día, en el fraccionamiento Villas de Guadalupe, en el municipio conurbano a Zacatecas el saldo fue de tres muertos en una agresión armada. La otrora segura ciudad de Zacatecas es también presa de la inseguridad: en Plaza Tahona una mujer fue asaltada dentro de una sucursal bancaria.

El 5 de diciembre la población de Nochistlán da cuenta de un enfrentamiento armado entre bandas rivales y los habitantes de Teocaltiche reportaron algo similar el mismo día.

Apenas el 3 de diciembre ya se contabilizaban 16 muertos en la entidad  por causas violentas y el sábado 4 aparecieron 5 bolsas con restos humanos que deberán sumarse a esa cifra negra con la que ha empezado el mes. No hay forma siquiera de medir la situación, pues sucede “en tiempo real” y las cifras se actualizan minuto a minuto.

Los 12 años del binomio gubernamental Alonso-Tello fueron fatales: visitas de artistas frívolos, gastos suntuosos y viajes al extranjero fueron la tónica de estos dos sexenios trágicos.  El nuevo gobierno arriba sin recursos ni para pagar la nómina gubernamental, no ya para crear una estructura de seguridad que prometa alguna mejora visible de corto plazo.

La visita del presidente de la República alentó esperanzas, pero, en los hechos, las cosas siguen igual. El gobierno federal está demasiado ocupado con la violencia en otras regiones del país, con un Ejército atado por la política de “abrazos y no balazos” y una Guardia Nacional que apenas se está organizando sin resultados que haya que aplaudir todavía.

Al gobierno de AMLO le falta consistencia, le falta eficiencia y parece que el tiempo ya no alcanza para que el sexenio logre dar tranquilidad a sus ciudadanos. El país está en convulsiones y Zacatecas es víctima de estos hechos.  Podemos convocar a la auto defensa en comunidades rurales, sobre todo, pero tampoco funciona porque eso genera bandos contrarios que después son muy difíciles de desarmar.

Los zacatecanos debemos estar unidos en estos tiempos trágicos. Nuestro comportamiento tiene que cambiar no solo por el Covid y sus efectos, sino por otra nueva epidemia: la violencia criminal que despedaza cuerpos, los tira en carreteras y roe poco a poco nuestra moral y el espíritu imbatible que es todo lo que nos queda para seguir resistiendo la agresión de la criminalidad y para poder siquiera atisbar un futuro mejor para las próximas generaciones.

PRÓXIMAMENTE: “Los Fondos del Fondo Plata”

@jaimenriquez