Violencia e inseguridad: un fracaso más del presidente

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En 1919 el sociólogo alemán Max Weber en su ensayo sobre ‘La política como profesión’ definió al Estado como “aquella comunidad humana que dentro de un determinado territorio -el ‘territorio’ es un elemento distintivo- reclama para sí (con éxito) el monopolio de la violencia física legítima. Pues lo específico de nuestro tiempo es que a todas las otras asociaciones o individuos solo se le dé el derecho a la violencia física en la medida en que el Estado, por su parte, lo permita: él es la única fuente del ‘derecho’ de la violencia”. A partir de este momento ha quedado asentado que si ‘otros poderes’ usan la violencia en favor de intereses propios esto le será restado al Estado y por tanto éste NO estaría cumpliendo con su papel para, en casos críticos, incluso llegar a un Estado fallido.

Pues es lo que ha sucedió en otras latitudes del mundo, para dejar al Estado como una caricatura o de plano haberlo borrado del mapa, pero en el caso de nuestro país varías regiones del territorio nacional están literalmente en manos del crimen organizado y el Estado está aniquilado, es una verdadera crisis, una tragedia que tenemos que reconocer como primer paso para plantear una verdadera estrategia de rescate y reconstrucción del Estado mexicano. La inseguridad y la violencia, que de la mano de la ineptitud y la impunidad (y quien sabe si de la colusión con sus autores de parte de las autoridades, que se supone debería de combatirlos) golpea desde hace ya varios años nuestro país, en los últimos tiempos y sobre todo en este gobierno se ha evidenciado un desbordamiento de la ley por parte de los delincuentes que día a día con sus acciones en muchas regiones de México, llenan de dolor, tragedia, zozobra y luto a miles de familias mexicanas.

Este fin de semana ya se contabilizan más de 106 mil homicidios dolosos en lo que va del gobierno de López Obrador, rebasando y por mucho los que en el mismo tiempo se dieron en los gobiernos de Calderón y Peña, lo que significa que con la inexistencia de una estrategia o la irresponsable frase de López de que su política pública para este flagelo sería ‘abrazos no balazos’, es uno más de los ejemplos de ineptitud del gobierno morenista.

López Obrador reorganizó los cuerpos de seguridad para desaparecer la Policía Federal y crear la Guardia Nacional, militarizando la seguridad pública y por supuesto traicionando una vez más su compromiso de regresar al Ejército a los cuarteles. Aún más, militariza la Guardia Nacional e incrementa sus presupuestos, pero con resultados pésimos como estamos viendo. A la Secretaría de la Defensa nacional se le dan cada año más recursos y cada día más responsabilidades y todo para tener más violencia e inseguridad en todo el país, dejando a la sociedad en vastas regiones del país literalmente a merced del crimen organizado y haciendo del Estado de derecho una expresión vacía.

El 25 de junio de 2019 en Ecatepec, Estado de México, López Obrador aún mareado por su ascenso al poder señaló “no creo que tiene mucha ciencia el gobernar. Eso de que la política es el arte y la ciencia no es tan apegado a la realidad; la política tiene más que ver con el sentido común que es el menos común, eso sí, de los sentidos; la política tiene que ver con el juicio práctico, la política es transformar, es hacer historia…”. Pero hay que recordarle al presidente que en política lo que cuentan son los resultados, y aquí están estos, en esta materia de seguridad está reprobado como en muchas otras, porque la violencia e inseguridad están desbordadas y han costado muchas vidas y sabemos que no es por falta de recursos, sino la ineptitud del presidente para gobernar.

La violencia e inseguridad afectan también el clima de inversiones y la imagen del país en el extranjero para el turismo, que en medio de la pandemia por el COVID y sus efectos en la economía desvelan de cuerpo entero la incapacidad del actual gobierno para gestionar de manera eficiente las crisis que afectan a México. Ahora el presidente debería de reflexionar sus palabras, porque lo que dijo en Ecatepec entonces, ahora lo pone no solo como un gobernante sin conocimientos sino también sin sentido común y fuera de la realidad de los verdaderos problemas que aquejan a los mexicanos. ¿Ahora anuncia para el próximo 16 de diciembre una reunión nacional con los gobernadores para ver este tema, pero apenas la semana pasada la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, en su comparecencia en el Congreso, volvió a ratificar que su ‘estrategia’ de ‘abrazos, no balazos’ entonces cuál es el verdadero sentido de la próxima reunión?

Por años López Obrador se la pasó criticando a los gobiernos anteriores y al tener la oportunidad de estar en la presidencia de la República, hoy a tres años, día a día evidencia que le quedó muy grande el cargo, y todo lo que dijo antes como ahora lo que muestra es un gran incapacidad, Hay que recordarle que en política la percepción cuenta más que la realidad y ahora se percibe que no puede con el gobierno y el tiempo se le agota, sin rectificar lo que hace es agudizar las crisis y romper la confianza ciudadana, y la confianza, hay que recordarle, es un elemento inasequible y volátil.

@aguilarsoliss