AMLO ve a Pemex como un símbolo, pero está en quiebra

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  • Inyecta en gobierno federal en tres años más de 30 mil mdd
  • Su deuda es de 113 mil mdd, la mayor de las grandes petroleras
  • Al 3er trimestre Pemex reportó una perdida de 3 mil 740 mdd

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se empeña a ver a Pemex como era en los años 70 del siglo XX, dice que será el motor de la economía mexicana para la segunda mitad de su sexenio, para él es un símbolo, pero de un pasado muy lejano; ahora la petrolera esta mal administrada, sin planeación ni siquiera al corto plazo, todas las cifras oficiales muestran que está en quiebra técnica, es una fuente de corrupción, sobrecostos, derroches, baja productividad por trabajador y una opacidad tremenda en su rendición de cuentas.

No toda la culpa de lo que ocurre en Pemex se le puede adjudicar al gobierno de López Obrador, pero los últimos tres años la a llevado a la “peor crisis de su historia”, según lo reconoció su propio director general, ya dejo de ser una importante fuente de ingresos netos para la administración federal, en contra se le bajó el nivel de impuestos y además se le aumentaron los subsidios; es decir, que la petrolera ha requerido para un nivel mínimo de funcionamiento la inyección de más de 30 mil millones de dólares (mdd) en los tres años de AMLO.

Pemex ha bajado su producción, con ello, a perdido su capacidad de pago, debe de manera creciente miles de millones de pesos a sus proveedores, además tiene una deuda contingente por el personal jubilado, en condiciones de privilegio; AMLO le ha apostado a aumentar la capacidad de refinación nacional, pero la capacidad de las refinerías de Pemex es del 55% aproximadamente, por un equipo obsoleto, falta de mantenimiento, exceso de personal, falta de capacitación, entre otras causas, que generan altos costos de producción y la corrupción imperante (1).

La administración del presidente López Obrador, esta invirtiendo miles de millones de pesos en modernizar las ocho refinerías en el país (2), además de la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, cuando el mundo avanza en energías limpias, coches eléctricos y abandonar el uso de combustibles fósiles y frenar la contaminación; vamos en contrasentido del mundo.

Un dato revelador, el 72% de las gasolinas que se consumieron en México, provienen de la importación, que son más baratas de que las nacionales y no tan contaminantes, ya que usamos combustóleos, que ya no se utilizan a escala global, por los daños a la atmosfera y sus efectos nocivos a la población.

En este mismo sentido, en los Estados Unidos (EU) las empresas privadas extraen petróleo, refinan gasolinas a menores costos que México y venden gasolina a los consumidores en promedio, entre 35% a 38% más barata que en México, y además tienen ganancias, en México el monopolio estatal vende a un mayor precio y arroja pérdidas; nosotros tenemos un impuesto, por cada litro de gasolina pagamos 4,59 pesos, que son más de cinco veces mayores que en EU, que equivalen a 0.88 centavos mexicanos.

Como afirmamos, el proyecto de López Obrador es simbólico e ideológico, no realista y sin visión de futuro, que con pretexto de la “soberanía nacional energética” quiere fortalecer a Pemex y CFE.

El gobierno federal ha estado ahuyentando la inversión >nacional y extranjera< en el sector energético, a las empresas establecidas las esta obstaculizando y con la propuesta de una reforma constitucional en el sector eléctrico, amenaza con no cumplir con los acuerdos comerciales firmados, como el T-MEC, el Transpacífico y con la Unión Europea.

Los apoyos inyectados a Pemex con la secretaria de Hacienda y Crédito Publico (SHCP) durante los tres primeros años de la administración del presidente López Obrador, suman mas de 30 mil millones de dólares; al que hay que sumar 3, 500 mdd, que dio, para pagos adelantados de deuda e intercambio de bonos, donde vemos la estrategia de Rogelio Ramírez de la O, titular de la dependencia.

La empresa tiene una deuda de 113 mil millones de dólares, la mayor de todas las grandes petroleras, y su producción ha disminuido durante más de una década mientras lucha por invertir en nuevos campos; además de los pasivos laborales de Pemex, que no se han trasparentado, pero que son de miles de millones de pesos, así como el pago a proveedores. Lo que hace inviable el futuro de Pemex y por más que el gobierno federal le inyecte recursos, nunca serán suficientes, para darle salud financiera, competitividad y productividad.

El Gobierno de México buscará durante la segunda mitad de la actual administración fortalecer financieramente a Petróleos Mexicanos (Pemex), por lo que llevará a cabo varias medidas para cumplir el objetivo de reducir el riesgo de refinanciamiento y el monto de la deuda, mediante una operación de recompra y manejo de pasivos, con el fin de reducir el riesgo por deuda.

En este sentido, Pemex anunció este lunes una inyección de 3 mil 500 mdd, para realizar una operación de recompra y manejo de pasivos enfocados en la parte corta y media de la curva de rendimientos de la empresa, con el que se pretende reducir el riesgo de refinanciamiento y el monto de la deuda; mediante un comunicado oficial:

  • “En esta operación, PEMEX brinda a los tenedores de bonos en dólares la opción de intercambiar bonos con vencimiento entre 2024 y 2030 por una combinación de un nuevo bono a 10 años y efectivo, y ofrecerecomprar bonos con vencimiento entre 2044 y 2060. En línea con lo anterior, el Gobierno Federal estaría llevando a cabo una aportación patrimonial hasta por 3 mil 500 millones de dólares (equivalente a unos 74 mil millones de pesos)”.

Mediante este trabajo en conjunto entre Hacienda y Pemex, tratarán de lograr los siguientes objetivos:

  1. Reducir el monto de la deuda externa de mercado de Pemex
  2. Mejorar el perfil de vencimiento de la empresa mediante la extensión de sus amortizaciones de corto y mediano plazo
  3. Recomprar ciertos bonos de la Empresa por debajo de par, con la finalidad de disminuir el costo financiero de la empresa para los siguientes años

Esta gráfica nos muestra como en los primeros tres años de gobierno de López Obrador, Pemex ha venido acumulando perdidas muy importantes, guiada por las ocurrencias del presidente y no por un plan de negocios; dándole más de 30 mil mdd, bajándole la carga fiscal y otros beneficios, sin pedirle nada a cambio, como: reducción de personal, bajar costos y dispendios, exigirle productividad, etcétera.

La SHCP en voz de su titular, Rogelio Ramírez de la O aclaró que esta transacción no tendrá un impacto en el gasto público o en el presupuesto de egresos para el próximo año, en un manejo singular, como si los recursos fueran excedentes y afirmó:

  • “Pemex mantiene su posición como empresa productiva del Estado en los términos de ley, y los apoyos y aportaciones del Gobierno Federal no implican la asunción de ninguna obligación con los acreedores de Pemex”.

Lo anterior, va en sentido opuesto de lo declarado en varias ocasiones por el presidente López Obrador, que el gobierno federal respaldaba plenamente la deuda de Pemex.

 

Voces críticas

Para Juan Musí, analista económico y socio de Alpha Patrimonial, señaló que Pemex es una empresa que está en situación de quiebra, pero lo que están viendo las calificadoras a nivel local y global, es que con la aportación de los 3 mil 500 millones de dólares se mantiene el aval del gobierno, lo que brinda confianza a los proveedores para seguirle prestando y a los inversionistas para continuar comprando sus bonos.

Por su parte, Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base, dijo que, con este tipo de acciones, la petrolera se ve como un barril sin fondo para las finanzas públicas y para la economía mexicana, y el hecho de que necesite apoyo financiero es porque no es rentable, ni competitiva y ha bajado sensiblemente sus niveles de producción.

En el caso de Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), las justificaciones que da Hacienda para apoyar a Pemex dejan mucho que desear, y llama la atención que el rescate económico se realice de manera unilateral, no le están pidiendo nada a cambio a Pemex.

Para Joel Virgen, economista en jefe de Out of the Box Economics, el hecho de que los recursos para el apoyo a Pemex no impliquen un gasto público no implica que el costo de oportunidad de utilizar dichos recursos de liquidez sea cero, ya que pueden existir mejores y más rentables opciones en su utilización; dejando de realizar gastos prioritarios en salud, educación o seguridad pública.

En general considero, que este rescate a Pemex con aportaciones multi millonarias, por parte del Ejecutivo federal, tienen un fuerte impacto y vulneran las finanzas públicas, lo único que esta haciendo la SHCP es maquillar las cifras en su balance y de manera artificial mejorar su situación financiera, sin importar las prioridades de la realidad mexicana; es un capricho presidencial simbólico, no un proyecto productivo.

 

Visión de la Calificadoras

En general, para las empresas calificadoras, Pemex sigue siendo un pasivo contingente para el Gobierno Federal y por tanto un riesgo para el perfil soberano.

Standard & Poor’s considera que, si bien dicho apoyo es insuficiente para atender plenamente las necesidades de fondeo y los desafíos de negocio de Pemex, está en línea con el historial de apoyo del gobierno federal, un factor clave de calificación para la empresa; apuntando:

  • “Aunque el soberano no garantiza la deuda de Pemex, mantenemos nuestra evaluación de que existe una probabilidad casi cierta de respaldo del gobierno federal si la empresa afronta dificultades financieras”.

Finalmente, Pemex no aporta recursos al gobierno federal, esta super endeudada e inundada por la corrupción e ineficiencia de quienes la dirigen, que siguen ofreciendo un Plan de Negocios; además, impera la opacidad en sus números y acciones.

El autor es coordinador de investigaciones políticas de La Crisis, Zona Zero e Indicador Político

rabascal51@hotmail.com

@rafabascal

Notas:

  1. Gran parte del huachicol se generaba al amparo del personal de Pemex en distintas refinerías del país, robándose miles de millones de litros de gasolina y fomentando el crimen organizado; fenómeno, que se mantiene a menor escala, pero que existe, aunque la dirección de la petrolera y el propio presidente López Obrador, lo nieguen.
  2. Una de ellas construida en 1914 y las demás en los años 70as; son proyectos inviables y sin proyecciones económicas