Lilly

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Ayer en mi colaboración expresé que Lilly Téllez tiene la fortaleza, credibilidad y empuje para ser una candidata opositora al gobierno de la CDMX. La conozco y no me equivoqué. 24 horas después escuché su participación abierta y franca en redes sociales a través de Sociedad Civil México, y sentenció que sería una cobardía no enfrentar el reto y asegura que habrá de vencer a Claudia Sheinbaum en todos sentidos.

Me sorprendió que a la lectura de mi texto algunos iniciaron un inadmisible ataque a Lilly con (ya es costumbre) descalificaciones e insultos. Debo decir que desde hace muchos años conozco a Lilly y aun cuando señaló que está aprendiendo y rápido en el Senado y que no se equivocó, podría añadir que su trabajo como reportera, periodista, analista y líder de opinión merece reconocimiento.

Su agudeza y audacia incluso incomodó de tal manera que sufrió un gravísimo atentado. También procuró investigaciones a profundidad por sus declaraciones en el caso de la niña Paulette Gebara Farah.

He sostenido ricas conversaciones con la hoy senadora y puedo asegurar que su integridad es absoluta pero más aún, la defensa de la nación a través de sus valores es evidente.

Personajes así se necesitan en serio en el país aún con la hostilidad de quienes actual visceralmente. Lilly provocó que el presidente de México no tuviera los tamaños suficientes para acudir al Senado debido a que las interrogantes de Téllez y sus argumentos probatorios de corrupción dejarían indefenso pero muy vulnerable al tabasqueño.

Adicional a la fuerza del periodismo hoy Lilly mantiene una ventaja: el fuero constitucional. Mucho de lo que razona y declara Lilly a varios colegas les ha costado la vida y los casos se han mantenido en total impunidad, asunto que es responsabilidad directa del mandatario, no las investigaciones, sino el no contar con políticas precisas de seguridad pública y mecanismos preventivos para evitar tanta violencia, tortura, y asesinatos.

El mismo, de manera voluntaria, horas antes de asumir la presidencia se comprometió a detener los actos criminarles y no ha sido así, por el contrario, la agresión se multiplican mientras el Ejecutivo gira órdenes para liberar a Ovidio Guzmán o cortejar a la Mamá de Chapo. Más tarde juramentó cumplir y hacer cumplir lo que mandata la Constitución y eso tampoco ha ocurrido.

Hay varias formas para destruir y el presidente usa la que le conviene como arma: la palabra. Todos los días confronta, menosprecia y desprecia, descalifica y ofende. Lilly es directa, dura, pero respetuosa. Sabe los límites de la prudencia.

Como periodista conoce y bien la fuerza de cada concepto y emplea la razón para fortalecer su presencia. En pocas ocasiones hemos visto en tribuna planteamientos tan ciertos.

No hay duda alguna que, corriendo riesgos personales en su integridad, Lilly Téllez abre camino para encontrar mejores formas de entendernos, de convivir, pero de explorar espacios para denunciar irregularidades, abusos y delitos desde los tres niveles de gobierno y al interior del servicio público.

Ya no tendrán tanto cinismo y descaro para engañar porque por fortuna hay lideres como Lilly que se hacen escuchar. Los que desde sus ridículas pasarelas atacan son cobardes, infinitamente cobardes.

Conductor del programa VaEnSerio mexiquensetv canal 34.2 (izzi 135)