Desde Bruselas: OTAN y la UE, fortalecidas

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Estos días, las autoridades de la Unión Europea (UE) no paran de tener reuniones en Bruselas o en Estrasburgo o en donde sea necesario como la visita realizada por Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, a Chisináu, capital de Moldavia, para reunirse con su presidenta, Maia Sandu.

A 75 días de la invasión de Rusia a Ucrania –se cumplen hoy lunes– el sentimiento en el seno del club europeo es que el gobierno de Kiev puede ganar la guerra si continúa con el apoyo logístico, satelital, armamentístico, económico y moral que Occidente ha decidido aportarle.

Si en noviembre de 2019, la OTAN estaba en “muerte cerebral” según las palabras expresadas por el mandatario francés, Emmanuel Macron, en lo que refiere a la UE orbitaba bajo la sombra de las divisiones y de los daños de Brexit.

Hoy Rusia, con su asonada bélica, ha fortalecido a la OTAN, la ha sacado del coma en el que se encontraba y con la UE ha conseguido una unidad singular de cara a no dejarse amedrentar por las amenazas del dictador ruso, Vladimir Putin. Y ello a pesar de la postura de una Hungría gobernada por Viktor Orbán, considerado pro Putin.

La UE está echada para adelante: varios  líderes europeos han viajado en tren nocturno desde la frontera de Polonia hasta Kiev para reunirse con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, arriesgándose a un bombardeo por parte de las tropas rusas dado que el país ucranio sigue resistiendo al asedio.

Y ahora, además, la UE está dispuesta a incluir a Ucrania en un proceso de adhesión exprés y podría hacer lo mismo con Moldavia, que formalmente sigue insistiendo en ingresar en el eurogrupo.

Las antiguas provincias soviéticas, desde hace treinta años independizadas, conformadas en la actualidad como países soberanos, democráticos e independientes, quieren ser Europa y no parte de un régimen dictatorial que huele a pasado.

Quieren ser Occidente, su gente está identificada con los valores occidentales y rechaza un rancio pasado, que de vez en vez,  los políticos de ultraderecha o de ultraizquierda rescatan bajo el artero manoseo de imponer el   “ismo” de moda entre la población comenzando por el nacionalismo.

En Chisináu, Michel aseveró a la dignataria Sandu, que la UE dará más apoyo militar a los moldavos atrapados en una red de nervios por los últimos ataques rusos registrados en Transnistria, territorio moldavo, que entra en los planes de Putin para crear  un corredor controlado por el Kremlin en el este y sur de Ucrania que pasaría por Chernígov, la región del Donbás, Jersón, Mikolaiv, Járkov hasta Odesa y de allí la conexión sucedería hasta Transnistria que es ya territorio de Moldavia.

Se trata de una ocupación con fines económicos y estratégicos porque Rusia pasaría a controlar toda la salida de Ucrania hacia el Mar de Azov y hacia el importante Mar Negro.

La  presidenta Sandu ha pedido a la UE que le dé su respaldo, prácticamente están seguros de que, en cualquier momento, dará inicio la invasión de las tropas rusas en Moldavia para controlar Transnistria.

Desde principios de marzo, tanto Moldavia, como Georgia y Ucrania iniciaron formalmente su petición de ingreso a la UE. Muchas cosas están moviéndose, saliendo de su especial zona de confort, en una clara reorganización del equilibrio de fuerzas.

El orden mundial está dando paso a otro (des)orden y la UE quiere ser un actor clave y no de quinta. Hasta países como Suiza, Suecia y Finlandia han roto su posición de neutralidad ante los conflictos bélicos o bien ante la pertenencia a la OTAN como  el caso de Suecia y Finlandia que llevan días pensando el rubricar la solicitud de ingreso.

En medio de este envalentonamiento, Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, realizó unas declaraciones temerarias en las que llegó a aseverar con vehemencia y enorme convencimiento que “Ucrania ganará la guerra” a Rusia y la UE liderará el nuevo orden mundial .

Esa especie de ilusión puede terminar estrellando los anhelos europeos en cuanto Putin apriete el botón nuclear y decida terminar la guerra en Ucrania con un misil táctico en alguna parte del territorio ucranio. O bien, cuando el Grupo Wagner, al servicio del sátrapa ruso, logre finalmente matar a Zelenski. El 9 de mayo se celebrará el gran  Día de la Victoria en Rusia, forma parte del honor ruso, una fecha clave.

Esta guerra es de intereses estratégicos: Por su parte, Estados Unidos, busca reposicionarse en la UE y la utiliza de cebo ante Rusia  mientras la UE pretende no terminar fagocitada por el Kremlin, porque la ultraderecha pro Putin cada vez gana más adeptos para gobernar. Y Ucrania quiere el respaldo de Occidente para no terminar devorada por Putin.

No todo es lo que se ve por fuera. En realidad hay intereses fortísimos por el gas, el petróleo, las rutas comerciales, el control del Mar Negro, de los minerales, del litio, de los granos y de muchas materias primas.

 

PARA TOMAR EN CUENTA:

El Pegasusgate ha puesto patas arriba al gobierno del socialista, Pedro Sánchez, tras revelarse que en España estaban espiándose a varios políticos independentistas.

Resulta que también se ha vulnerado el celular del propio presidente Sánchez y con Pegasus se ha espiado a la ministra de Defensa, Margarita Robles y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Hay un escándalo no solo en España, sino también en otros países europeos, cuyos mandatarios han sido espiados con el software israelí como Emmanuel Macron,  presidente de Francia y el propio, Charles Michel.  Pegasus es una verdadera y real amenaza, toda una brecha de seguridad.

@claudialunapalencia