El hombre que perdió el miedo

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Porfirio, el Porfirio de siempre, arrojado, culto y con una enorme y envidiable experiencia política. Referente en el debate y la academia. Muñoz Ledo en el camino de su vida ha cometido aventuras que han girado al sistema.

Y he comentado que su necesidad de recuperar la dignidad ante las traiciones recibidas por AMLO, lo ha fortalecido y le han permitido despojarse de miedos, quizá muy tarde, pero regresa a la arena en donde se libran las batallas más cruentas. Hombre acostumbrado a retar al máximo poder: el presidencial con sus interpelaciones teatrales al informe de gobierno, hasta la intención de fundar agrupaciones para atropellar a la Transformación.

Al presentar formalmente a su fundación “Nueva República”, volvió a denunciar la complicidad y contubernio entre el gobierno y la delincuencia.

Además, se formula la intención por promover y defender a la democracia e “investigar los presuntos nexos entre el gobierno de Andrés Manuel López y el crimen organizado”, en un ejercicio por enjuiciar y exhibir al tabasqueño por “delitos graves”.

El presidente burlonamente ha expresado que Muñoz Ledo “estar chocheando” menospreciando, cómo es su costumbre, a los personajes mejoró preparados que él y Porfirio es hoy por hoy un político brillante, él le estorba al presidente. “El porvenir está inscrito en la mente y voluntad de los pueblos. No hay otro camino que la intención, la experimentación, la pluralidad y el pensamiento científico tan denostado en estos tiempos. Nuestra transición tenía un camino ya avanzado, el diseño de un futuro político deseable. Basta recordar la propuesta de la Corriente Democrática de 1986, el programa de la revolución democrática de 1990 y la proclama de la nueva República en 1999 y el proyecto de la Reforma del Estado”, ha sido marcado enfáticamente y con marcada emoción.

Y no les teme a las palabras cuando reclama que existe “una orgía de sangre como si el crimen organizado le exigiera derecho de piso al Estado. México vive un estado fallido, un estado devastado y una sociedad excluida”.

Pero la pregunta, años atrás, ¿bajo el ciclo de gobierno de AMLO en la CDMX Muñoz Ledo no se percató de lo que hoy acusa después de perder la oportunidad de dirigir a Morena? AMLO no ha disminuido su soberbia, su egolatría, su ambición enfermiza de pasar a la historia como héroe nacional.

Y fue Muñoz Ledo quien acompañó en muchas jornadas a AMLO, pero también quién le hizo saber que financiar el plantón en Reforma era una gran equivocación.

De ser inteligente, AMLO tendría que acercarse a Porfirio, no desdeñarlo, criticarlo, disminuirlo. Escuchar a Porfirio es aprender, deja lecciones, imprime huella. En mucho o en poco se habrá equivocado en el camino pero nadie puede arrebatarle el privilegiado sitio que se ha ganado en la convivencia política.

El pasado 5 de junio publiqué “Si alguien es prueba de que AMLO traiciona y miente es Porfirio Muñoz Ledo, el mismo personaje que en la Cámara de Diputados impuso la Banda Presidencial al tabasqueño.

Las declaraciones del exembajador son contundentes y dibujan un panorama escalofriante: “México está dominado, gobernado por el crimen organizado. Y Porfirio, quizá de los pocos intelectuales de la política, está lastimado, está herido. Pretendió ser Presidente de Morena y recibió una cubeta de estiércol por parte de Mario Delgado, Marcelo Ebrard y AMLO”.

Y tampoco hay que olvidar la advertencia de Porfirio “la paz precaria del país se desmorona, el régimen tenderá a desgajarse en los próximos meses”. Y no está equivocado lo constatamos este sábado ante los procesos internos de renovación de Morena, un vergonzoso espectáculo de quienes amenazan con desaparecer al INE.

El caso es que: “refundación, reconstrucción, transformación o Nueva República” quedan sólo como membretes. El país necesita gente comprometida, leal, nacionalista y de vanguardia. Lo demás simplemente es… lo demás.

Conductor del programa Va En Serio mexiquense tv canal 34.2 izzi 135 y mexiquense radio

@cramospadilla