Villahermosa: la más querida…

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En la historia reciente de Tabasco, a la alcaldía de la capital la han convertido en “trampolín”…al menos en teoría, pues no existe un político que haya logrado mudarse de la plaza de la Revolución a la plaza de Armas. 

Ya es parte del folclor tabasqueño que algún político busque la comuna de Villahermosa para “saltar” a la gubernatura, aunque se ha tratado de un experimento fallido. 

Son varios los exponentes de esta “política del chango”. Quizá el más patético sea el de Jesús Alí de la Torre: pidió licencia como presidente municipal en el último año de su gestión para ser candidato del PRI a la gubernatura en 2012. 

Alí le tocó la primera derrota del Revolucionario Institucional en siete décadas de hegemonía: el perredista Arturo Núñez Jiménez le sacó 80 mil votos de diferencia. 

En el periodo 2012-2018 el priísta siguió alimentando su sueño de llegar a la Quinta Grijalva. Dimitió al tricolor tras haber saboreado sus mieles, en un intento por sacudirse del repudio a todo lo que olía a priísmo y corrupción. 

Como candidato “independiente”, en 2018 Alí apenas logró el 1.9 por ciento de los votos, una cifra ridícula si se considera que su equipo de prensa inundó las redes sociales, la víspera de las votaciones, con encuestas “patito” que aseguraban que había llegado al final de la jornada “empatado” con el abanderado de Morena, Adán Augusto López Hernández 

En el nuevo gobierno morenista el ex priísta se ganó un lugar por sumarse de facto al vinotinto al hacer campaña contra el entonces candidato del partido en el gobierno. 

De acuerdo con especialistas, una de las causas de la derrota de Alí en 2012 fue que los electores de Centro no le perdonaron haber “abandonado el barco” al pedir licencia a la alcaldía por aventurarse tras la gubernatura. 

Hoy, perdido en un cargo al parecer creado en pago por sus servicios en la campaña pasada, el ex priísta se le ha rebelado al régimen que lo tiene en la nómina. 

En los últimos días Alí ha iniciado una campaña en espacios editoriales presentándose como “el único” cuadro de Morena que puede ganar la alcaldía capitalina, metiendo ruido en el proceso para elegir al abanderado, en este caso abanderada, Yolanda Osuna Huerta. 

Con promociones que nadie cree, Alí está detrás de las descalificaciones a la ex secretaria de Cultura. 

Hasta antes de que el exedil irrumpiera en el proceso para elegir al candidato morenista, las riendas del proceso las tenían bien asidas en el palacio de Gobierno. 

Al tiempo que “ofrece” sus “servicios” como “el único” que puede ganarle al priísta Andrés Granier Melo, en los sitios que contrató se ha desatado una campaña en contra de Osuna Huerta. 

En realidad, alimentar las descalificaciones en contra de la virtual abanderada, más bien es desestabilizar un proceso que parecía bien llevado por el primer morenista del estado. 

Un operador del régimen asegura que, más bien, Alí ha salido a desmerecer a Osuna para obligar al mandatario Adán Augusto López Hernández a que lo haga candidato a una diputación local. 

 

PARA SU INFORMACIÓN… 

ALLEGADOS AL QUÍMICO Andrés Granier aseguran que “ya es un hecho” que este se registrará como aspirante a la presidencia municipal de Centro, cargo que ya ocupó en el trienio 2000-2003. De ser así, el exgobernador haría campaña junto con su hijo Fabián Granier Calles, quien ya se inscribió para diputado local. Este reportero sigue creyendo que el también exedil no será candidato en los comicios del próximo 6 de junio.