La elección en el Edomex: La joya de la corona

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El Estado de México hoy es protagonista de la elección más importante de su historia. EDOMEX nunca ha tenido alternancia en el poder: siempre el PRI y su grupo Atlacomulco han sido protagonistas del triunfo en esa entidad.

Existen personajes como Hank González, Alfredo del Mazo, Enrique Peña Nieto que han acariciado el poder federal pero no logran la consolidación de su grupo en la Federación.  El caso de Peña Nieto es una prueba de esto: al término de su mandato huyó hacia la Madre Patria para evitar que los demonios del actual régimen lo devoraran.

EDOMEX tiene la mayor población del país: indudablemente que el voto de los mexiquenses sirve tanto para elegir al Presidente de México como para elegir al Gobernador.  Existe un extraño doblaje electoral: los habitantes de la entidad, trabajan en el la Ciudad de México y viven en la conurbación, como Naucalpan, Tlalnepantla, Neza o Ecatepec, que tienen rodeada a la capital del país, y toman la decisión por ellos.

El presupuesto federal es mayor que el de muchos estados de la República sumados. Su potencial económico es el más grande de la nación, por no hablar de la estructura empresarial, de la producción de alimentos y de la generación de empleos, que tanto benefician, en correcta sinergia, tanto al Estado de México como a la Ciudad de México.

Este 2023 vendrá la elección para el recambio de gobernador en la entidad. Observamos que las grandes concentraciones poblacionales han cambiado de partido en los últimos diez años, por lo que la lealtad electoral no parece ser una constante entre los votantes.

La coalición PAN/PRI/PRD tiene un arreglo previo que probablemente no tendrá viabilidad en los hechos. El PRI se queda en el reparto con el Estado de México, en tanto que el PAN buscará la Presidencia de la República y ¡dónde va a chiflar el PRD! La duda consume a muchos.  Esta es una declaración ante la prensa, que no tiene consistencia en los amarres electorales… y aún faltan elementos para afinar las maquinarias electorales.

En la contienda PRI/PAN/PRD sumados, tienen amplias posibilidades de presentar batalla frente a MORENA.  Desde luego que los frentes electorales que suman izquierda con derecha, son difíciles para satisfacer el gusto del electorado, pero están en la disputa.  Tenían tres mujeres en la competencia (las tres de alto nivel competitivo) Hoy sólo queda Alejandra del Moral.

Por su parte, en la alianza de Morena/PT/PVEM, los dos partidos menores sólo estorban. No son atractivos ni para una kermess en Chiconcuac. Delfina es un fenómeno fenomenal, que logró la presidencia de Texcoco para ser sometida absolutamente por el cacique tradicional que, más que morenista, parece príista, Higinio Martinez, a quien borraron de un plumazo a la vez, tanto el presidente de la República como el presidente del partido. Mucho ayuda el que no estorba.

Indudablemente los debates serán dominados por el PRI. Y en el EDOMEX sí cuenta la prensa, si cuenta la imagen, que puede definir la contienda electoral.

Delfina no tiene remedio. Su amabilidad, su modestia no le ayudan para nada en un encuentro de partidos, ni en el mítin mejor organizado que pudiera estructurarse: no tiene carisma ni el liderazgo que se necesita para ganar “a la buena” la elección.

En la historia del Estado de México, siempre han existido acuerdos entre el PRI y la oposición, llámese PAN, llámese PRD, llámese Morena (las senadurías se cedieron a Delfina) Pero ahora es otra historia: se está cocinando la “madre de todas las batallas”.

Los candidatos a gobernador han sido, por la oposición, Alejandro Encinas (que tuvo una votación irrisoria pues, aunque es un hombre inteligente, es pésimo en las urnas), Higinio Martínez (que alcanzó el 13 por ciento y que siempre en los mítines olía a alcohol), la fantasmagórica Yeidckol Polevnsky (que logró ser una gran vendedora de pinturas para las bardas del Edomex, dándole comodidad al PRI en sus resultados).

Cuando Eruviel Ávila fue el candidato, todo se sintió como un paseo a Teotihuacán: ni siquiera se despeinó. El actual gobernador arribó también con mucha comodidad al poder.

Morena es un partido que ascendió con un liderazgo sólido y fuerte, que se ha ido fracturando en el gobierno. Los conflictos son absolutamente permanentes, la desigualdad en las participaciones es evidente y las escogencias tienen que ver con parentescos o con afinidades y componendas políticas. Esta vez se enfrentará a su verdadera identidad. Será difícil que salga bien librado. Y si, con López Obrador arribamos al poder del México nuevo, en esta próxima contienda metropolitana llegaremos con un México “más nuevo”.  Ya no hay tiempo de reflexión para el presidente. La moneda ya está en el aire. Los rencores propios y acumulados se riñen entre sí. Los demonios están sueltos y el EDOMEX, con el grupo pernicioso de los Atlacomulcos, tiene la posibilidad histórica de competir para mantener la gobernatura que construya un nuevo mapa electoral hacia la Presidencia de La República.