Asunto poliédrico: García Luna y las silenciadas complicidades yanquis, panistas y de Calderón

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Porque García Luna no ha actuado solo, aunque sea el único sentenciado por la muy dudosa justicia yanqui. No, los temas no son si Calderón es la némesis de López o si López explotará políticamente la condena a García Luna. No, el tema en efecto, no es un funcionario corrupto de un gobierno mexicano señalado por narco en Estados Unidos. Y no: no nos han dicho –y la pregunta de López Obrador es muy certera y no admite dobleces y escapatorias tontas– si los expresidentes panistas sabían quién era realmente García Luna. Es que no sea que, como el cornudo de la zarzuela, suceda aquello de “todo Madrid lo sabía, todo Madrid menos él”. De ser el caso, que no lo sabían, quedarían como unos botarates, dicho sea con todas sus letras. Y en efecto, los testigos eran de la peor ralea, pero testigos al fin y al cabo y le dieron el dinero a su cómplice García Luna bajo gobiernos panistas. Punto.

Desde luego que los opositores no están conformes. ¿Maromas? Sí hacen con devaneos pretendiendo equiparar a Calderón con López, que es facilón hacerlo, pero de una simpleza que solo apela a embrollar temas buscando que no vaya solo. Qué lástima que hay más delincuentes en el PRI similares a García Luna, antes que mencionar a López. Sí.

Qué patético papel han hecho los medios mexicanos opositores a López, alcahueteando a García Luna, minimizando su juicio y el veredicto recibido y pretendiendo hacerle creer a la gente que ese juicio mancha a México y a López, por lo cual, afirman, debería de implicarse como sugiriendo que ¿debiera defender a García Luna? ¿para no perjudicar a México? No, el sujeto acusado enloda al PAN. El PAN no es México. Y demuestra la pobredumbre de la cúpula panista, gran parte de la cual de aquellos años, sigue vigente. ¿México perdió? ¿perdona? ¿cómo? Suena a “todos somos el INE”. Y no. A mí no me dio García Luna parte del botín ni andábamos todos en el enjuague ni va mi nombre de por medio. México no perdió. En cambio, García Luna era secretario de estado de un gobierno panista y no era cualquier cargo. Y no es México. Así que no se revuelvan conceptos. ¿Perdió o se embarra a México? qué manera tan errática de plantearlo. La respuesta es tan sencilla: no pretendan desde la oposición distraer el punto o rebajar el efecto. El juicio es muy puntual: el golpe es al PAN y de paso, al PRI. Al PRI por haber dejado crecer al narco.

Pierde el PAN y se exhibe y cuestiona su gestión por una docena de años tan trágicos como la dupla priista Echeverría-López Portillo, en seguridad. El PAN queda enlodado hasta las cejas, del tamaño de la bravatas y tonterías de Marko Cortés y los insultos de Kenia Rabadán, América Rangel y Lilly Téllez y de las tonterías que un día sí y otro también, espetan Rementería y Cuevas. El PAN balbucea con una memez que es ofensiva a la inteligencia de los mexicanos: García Luna no era panista. Como Lozoya no era priista, balbuceaban los priistas. El PAN no quiere asumir su responsabilidad y esa implica una guerra contra el narco, con miles de muertos por su impericia y falta de honestidad con sus altos funcionarios coludidos con el narco. Ya lo dijo uno: “García Luna trabajaba para nosotros”. ¡Por supuesto que la condena a García Luna sí escarnece al PAN!

Que patético papel ha hecho poder judicial mexicano sin juzgar a los defraudadores y criminales, concediendo extradiciones, prodigando amparos a delincuentes que han desgobernado este país. Sí, a García Luna lo juzgaron en Estados Unidos. Sí, eso es una vergüenza para nuestro corrupto poder judicial. Una más y uno más que se les va. ¿García Luna es un distractor? Si no era panista…tampoco es distractor o pongámonos de acuerdo. ¡Basta de las salidas ridículas del PAN! El PAN con la condena de García Luna es ribeteado como un partido cuya docena de años fue un rotundo fracaso en seguridad. Claro, heredó un país en el estercolero, que es lo que supo construir el putrefacto PRI.

Zafio, el PAN por boca de personajes como Fernández de Cevallos, al intentar deslindar al PAN o decir que Calderón sí es responsable, no nos ocultan pero sí nos llevan a recordarles que si lo dicen es porque Calderón hoy no es panista. Por eso lo señalan. Pero lo fue y por su gestión panista se le señala y debería señalársele hasta que rinda cuentas. Fox sí es panista y corresponsable del desastre. Panismo: ¿a él no hay nada que cuestionarle por encumbrar a García Luna? Y el PRI que no se haga ni el occiso ni el desentendido. Sí, Calderón en su supino extravío, lanza una burda defensa de sí mismo, más patética que los tuits frecuentes de Fox o las gracejadas de Alito. Los supera y eso ya es un decir. Su texto ridículo publicado en un diario donde se lava la cara y convoca a un partido nuevo, necio, se lo ha respondido en La Jornada el caricaturista Hernández dibujándolo enano caminando sobre un charco de sangre y con la siguiente frase, por demás acertada: “hay que salvar al país y sacarlo de la narcofosa autoritaria antidemocrática en la que no sé quién lo metió”. Porque así suena el impresentable expresidente. Hay que tener cara. A él espetemos un “¿Calderón, no sabías?”. Un “no” implica dos cosas: o miente o era un soberano tonto. Hay para escoger, pero no hay tantas opciones.

Los yanquis que se callen la boca. Los dineros de García Luna serán nada frente a lo que han recibido ellos y lo traficado en su país. La corrupción también habla inglés. Después de todo, la droga va parar a su mercado, ávido de recibirla y consumirla en el nombre de la libertad y cuando legalizan ciertas drogas con fines recreativos, dicen desvergonzados, mientras México pone las balaceras. ¡Vaya recreación! ¡Vaya que son desvergonzados! Como el PRI, que no se hagan los tontos en este tema ni pretendan pasar por justicieros impolutos, que no lo son. Allá cada quien si se encandila con ellos. Así que en este asunto de García Luna no está dicho todo. Ese país es corresponsable de su desempeño. Es la causa de los males de México en el trasiego de la droga. Podrá cansarse de firmar desplegados de sus fiscales exigiendo sancionar a México o lloriquear lágrimas de cocodrilo porque les preocupa tanto fentalino o acusar de terroristas a los cárteles mexicanos, mientras se meten gustosos la droga que aquellos trafican, en tanto acallan de sí mismos, los Estados Unidos, una autocrítica a su permisividad y a tan mediocre su combate a la droga, a su corrupción y a sus implicaciones en ella y las financieras en su propio territorio, fracasando en su combate dentro y fuera de él, porque el país más capitalista del mundo, se olvida de la regla de oro: el mercado llama. Y donde no necesariamente empieza por poner orden entre sus drogadictos y en evitarlos.

Así, en esa tesitura, no faltan lerdos opinólogos mexicanos que dan cobertura innecesaria a declaraciones de funcionaros yanquis que son unos ilustres desconocidos fuera de su rancho, pero a los que dan más importancia de la merecida, cuando lloriquean por las drogas de las que su país es el gran consumidor, mientras entonan, hipócritas, y apenas sus mea culpa que nada resuelven. No nos impresionan ni les concedemos más mérito del que realmente tienen y merecen ser abordados de una manera distinta, no lamesuelas.

García Luna es una vergüenza, un criminal que tuvo en sus manos la seguridad de México. Eso es lo real y tenía el sello y anuencia PAN. Son infructuosos los ridículos esfuerzos por deslindarlo. Y ya es hora de que la justicia mexicana vaya por Calderón y Peña Nieto. Que mucho tienen qué ver con la existencia y consecuencias de la tarea de García Luna. Sus declaraciones justificadoras desde la libertad, o sus fotos pavoneándose con novietas o haciendo el ridículo en el Gran Premio de Mónaco, son insultantes para un país ensangrentado. Ambos llevan el sello PAN y PRI, que ahora son lo mismo, tan aliados ¿no? pues eso: entonces son lo mismo y ya ni para negarlo.

Al PAN, decirle: sus mentiras, su odio inducido a los morenistas, su agresiva campaña insultando a los mexicanos para ganar votos, sus vociferaciones e insultos lanzados por sus impresentables legisladores, su “Noti Morena” que calla su desgobierno en Guanajuato o su corrupción blanquiazul en Tamaulipas, pero en el cual rematan con la tamaña estupidez de “seguiremos informando o quizás no”, aduciendo que somos una dictadura sin serlo, ahora se evidencian más y los evidencia García Luna como la lacra en que se han convertido con García Luna declarado culpable de sus vínculos con el narco, mientras orquestaba por encargo y nombramiento de dos presidentes panistas; y sobre todo, de Calderón, una guerra que ha ensangrentado a México gracias al PAN, exhibidos ante el pueblo de México. Ya estarán contentos. Y queda la gran pregunta: Calderón-García Luna… entonces ¿quién era el jefe de quién?